Gorka Moreno (Director del Observatorio Vasco de Inmigración Ikuspegi): «No todos los estereotipos se basan en mentiras, pero hay que poner en duda algunas ideas»

Gorka Moreno, en el ateneo Kabigorri.
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Gorka Moreno, en el ateneo Kabigorri.

El ateneo Kabigorri acogió una conferencia del profesor irunés en la que aportó datos y argumentos para reflexionar sobre los prejuicios en torno a la población inmigrante

MARÍA JOSÉ ATIENZA

«Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio». El irunés Gorka Moreno, director del Observatorio Vasco de Inmigración Ikuspegi, recordó esta frase de Einstein el pasado jueves, durante su visita al ateneo Kabigorri, donde pronunció la conferencia 'Estereotipos y prejuicios hacia la inmigración extranjera. ¿Qué hay de (in) cierto?' En su charla, Gorka Moreno compartió con los asistentes los datos del observatorio que dirige para comentar, de una manera reflexiva y crítica, algunos de los estereotipos sobre la inmigración instalados en nuestra sociedad y para ver «qué tienen de verdad o de mentira o de medias verdades o de verdades no contextualizadas».

-¿Desmienten los datos de su observatorio los estereotipos sobre la población inmigrante?

-No todos los estereotipos se sustentan en mentiras. Algunos se sustentan en verdades. Algunos son ciertos o medio ciertos. Pero es necesario poner en duda algunas ideas, tanto de los discursos implacables («todos los inmigrantes son malos, delinquen y nos roban el trabajo») como de los impecables («todos los inmigrantes son buenos y nosotros somos los malos, porque somos unos racistas»). Ambos discursos son totalmente maniqueos y pierden el contacto con la realidad. Lo que hacen esos discursos es reforzarse mutuamente, en lugar de generar acuerdos. En el debate, tenemos que evitar esta confrontación e ir hacia los grises, aunque hay gente reacia a la que nunca vas a poder convencer con datos, porque en la actitud hay un componente racional y otro afectivo y éste les pesa más.

-El estereotipo que ha suscitado más polémica últimamente es el relativo a la percepción de la RGI (Renta de Garantía de Ingresos). Hay gente que piensa que los inmigrantes salen favorecidos.

-Hay varios estereotipos, pero a éste le he llamado 'la madre del cordero'. Cuando hablamos de prestaciones sociales y económicas, el abanico es muy amplio, pero el debate se ha focalizado en torno a la RGI. Hay otro tipo de ayudas y de políticas sociales que tienen un gasto muy superior y en el que el uso del colectivo inmigrante es residual. Por ejemplo, el gasto en pensiones o el gasto sanitario es bien importante dentro del presupuesto y en ambos, el gasto del colectivo inmigrante está por debajo de su peso en la sociedad. Es, sencillamente, por un tema de edad. Los inmigrantes, al ser jóvenes, hacen un uso muy limitado de la atención sanitaria. El 80% del gasto de Osakidetza va destinado a enfermas y enfermos crónicos, que en su mayoría son personas mayores de 65 años. Los mayores de 65 años son un 22% de la población autóctona y un 2,1% de la población inmigrante. En cuanto a las pensiones, podríamos decir que el colectivo inmigrante es un negocio para la Seguridad Social, porque aporta mucho más de lo que se lleva. Frente a todo esto, la RGI no deja de ser una partida pequeña.

-¿Por qué, entonces, el debate se ha centrado en la RGI? ¿Quizá porque alguien lo ha utilizado políticamente?

-La inmigración no ha sido, afortunadamente, un tema central en el debate político. Es un tema goloso que la clase política no ha sacado en la campaña de las elecciones generales y se agradece, porque eso determina muchas veces el comportamiento de la sociedad. Sí lo sacó, en cambio, el exalcalde de Vitoria en las municipales. La realidad de la RGI es que en torno a un 35% de las personas perceptoras son de origen inmigrante y en torno a un 65% son autóctonas. Por tanto, hay más personas autóctonas que inmigrantes que perciben la RGI. Es verdad que si miramos los datos sobre el peso de la población inmigrante en relación con la RGI, vemos que es mayor que su representatividad en la sociedad. ¿Por qué? Porque son más pobres y más vulnerables y su riesgo de exclusión social es mayor que el de la población autóctona. En las políticas contra la exclusión social, es lógico que reciba más la gente que está en situación de vulnerabilidad. Decir que los inmigrantes reciben más la RGI que los autóctonos es como decir que la gente de Sestao tiene ventaja sobre la de Neguri a la hora de recibir la RGI.

-Veamos otro de los estereotipos bastante instalados: 'En los centros escolares baja el nivel por los alumnos inmigrantes'.

-Ése es uno de los estereotipos que se asientan en medias verdades. Si analizamos un colegio en el que hace quince años no había inmigrantes y un colegio en el que ahora hay muchos inmigrantes, veremos que las notas han descendido. Pero ¿han descendido porque han llegado los inmigrantes? Hay un elemento importante y es la correlación directa del nivel educativo de los alumnos con la situación económica y cultural de sus padres. Es la familia la que condiciona. En la mayoría de los casos, los inmigrantes que vienen al País Vasco se sitúan en los escalafones más bajos. Lo que está ocurriendo es que, por un lado llegan más niños y niñas de clases bajas, en este caso inmigrantes, y las clases medias deciden sacar a sus hijos e hijas, que eran los que sacaban mejores notas, de esos colegios para llevarlos a centros concertados. Los que se quedan son el alumnado autóctono de nivel económico más bajo y los inmigrantes.

-También hay quien piensa que con la llegada de los inmigrantes, hay más delincuencia y menos seguridad.

-Si miramos aquellos delitos que producen más alarma social, como el robo, podemos ver un mayor porcentaje entre el colectivo inmigrante, igual que podemos encontrarlo entre el colectivo autóctono más precario. Es un tipo de delincuencia que está muy asociada a la exclusión social y a la vulnerabilidad. Las tasas de este tipo de delincuencia son superiores a las de la población autóctona. Pero si cogemos las clases bajas inmigrantes y las clases bajas autóctonas, las tasas son similares. A las personas que dicen que con la llegada de los inmigrantes, la tasa de delincuencia ha empeorado y la inseguridad ha aumentado, tenemos que responderles que no, porque los datos así lo indican. La Er-tzaintza publica, año tras año, las tasas de delincuencia y en estos últimos diez años, cuando ha llegado un mayor número de inmigrantes, la tasa de delincuencia ha descendido. Ahora, si hay gente que prefiere que le robe alguien de Oiartzun a que le robe alguien de Rumanía, ese ya es otro tema.

-¿Y en los delitos de violencia de género?

-Ahí sí que puede haber estereotipos que tengan una base más o menos verídica. No tenemos datos fiables para afirmarlo más rotundamente. Seguramente es una percepción personal, pero hay colectivos de inmigrantes en los que puede haber mayor machismo y violencia de género.

-¿Y el comportamiento de la población autóctona hacia los inmigrantes? ¿Cuál es nuestra actitud general hacia la inmigración y qué perfiles son los más reacios y los más tolerantes?

-Los perfiles más reacios son de personas mayores, sin estudios y con ingresos económicos bajos y los más tolerantes, los de personas jóvenes, con estudios universitarios e ingresos medios-altos. En general, la población vasca tiene un índice de tolerancia alto, sin grandes diferencias con el de otras comunidades autónimas y superior al de algunos países del norte de Europa. En 2015 hemos alcanzado un índice de 58,04, que es una de las notas más altas en clave evolutiva de los últimos años. Por otra parte, el modelo de integración que tenemos es que no hay modelo, pero no nos ha ido mal. En Francia, se aplicó el modelo asimilacionista y han tenido problemas. No ha funcionado. Aquí, el medio de integración ha sido el mercado laboral y hasta en los peores años de la crisis no ha habido mayores problemas. Creo que podemos ser moderadamente optimistas. Yo, al menos, soy de los que veo la botella medio llena.

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