Diario Vasco
Edgar, entre las plantas en flor del guisante, posa en la huerta comunitaria de Ventas.
Edgar, entre las plantas en flor del guisante, posa en la huerta comunitaria de Ventas. / F. DE LA HERA

Edgar Indurria Jiménez (Nutricionista titulado que ejerce en distintos espacios): «La nutrición debería ser una asignatura más en el colegio»

  • Es un amante de la vida sana, que persigue a través de una nutrición no menos sana. Se muestra seguidor de los productos ecológicos

Nació hace treinta años en Madrid, pero se siente un irundarra-bidasotarra más. Se dedica al mundo de la nutrición y a fe que está muy implicado en ese ámbito vital. Se llama Edgar Indurria Jiménez y lleva cinco años entre nosotros, concretamente en el barrio de Ventas, al que llegó por la bendita culpa de Estibaliz Hernández Rincón, su pareja. Estudió de txiki en el madrileño colegio de Nuestra Señora de Santa María y, tras una incursión en la doble licenciatura de Derecho y Empresariales, terminó sus estudios de Nutrición en la Universidad Autónoma del mismo foro. Cursó un máster en el Comité Olímpico Español de Alto Rendimiento y ha trabajado en distintos espacios: en el restaurante 'Ibaiondo', de Óscar y Malén; en consultas de diversos centros madrileños, en una empresa de nutricionismo deportivo y con la Federación Española de Rugby. Desde que está en Irun, pasa consulta en Dana Zentrua (Ventas), en FisioSport, con el olímpico Moltó, en el centro Axon de Terapias (Palmera Montero) y va a empezar a recibir consultas en mayo, en el número 28 de la calle Lapize. También se dedica a talleres en domicilio de cocina y alimentación y se deja ver en www.indurrianutricion.com, lo mismo que en el blog de 'EL DIARIO VASCO'. Cuando no 'nutriciona', practica judo y natación, siempre ligado a la naturaleza. Es hiper-didáctico.

-Lo de Edgar es como muy poquito de aquí, ¿no?

-Fue el nombre que le gustó a mi padre (Vicente) y mi madre (Elvira) lo dió por bueno. Mi hermana mayor es Arantxa y tiene 35 años.

-Acabas de cumplir los treinta, ¿cómo lo llevas?

-Genial, después de haber vivido una infancia muy feliz, en el seno de una familia muy cariñosa y pelín protectora, con todo lo que eso conlleva, para lo bueno y para lo menos bueno. En el 'cole' me lo pasé genial aunque tuve dudas para elegir mis estudios. De hecho estuve dos años en la doble licenciatura de Derecho y Empresariales. Pero ya en el primer año de carrera...

-¿Qué pasó...?

-Pues que me lo replanteé todo. Ví que esa carrera no era lo mío y rectifiqué sobre la marcha y me apunté hacia Biología y las Ciencias de la Salud. Y, dentro de ese contexto, descubrí la nutrición y sus muchos valores. Era algo nuevo para mí, pero también algo que me ganó. Fue gracias a Fernando Bayano, psicólogo y orientador que era el mejor amigo de mi padre. Empezamos a hablar y enseguida me buscó el camino correcto.

-Así, en poquitas palabras, ¿qué es la nutrición?

-Es la herramienta que ayuda a las personas a reequilibrar sus hábitos alimentarios. En consulta planteo a las personas, a modo de aprendizaje, que salgan de esa dependencia que supone el menú, las pastillas o la dieta. Lo que pretendo es que el rol del paciente sea activo, que sea él quien resuelva sus dudas. Claro está, con mi asesoramiento profesional.

-¿Las personas sabemos comer?

-Falta mucha información, empezando desde lo poco que se informa en el colegio a edades tempranas. La alimentación se ingiere de forma muy procesada y eso no es positivo. Y si pensamos en términos de salud, esas maneras traen consigo situaciones no deseadas ni apetecibles.

-¿Debería ser la nutrición una asignatura más en el colegio?

-Por supuesto y una asignatura de la salud asociada a términos como la alimentación, la nutrición, la higiene o los primeros auxilios, la psicología o las emociones. Todo está interrelacionado.

-Alimentarse bien es importante, ¿no?

-Es clave, como la buena cocina. Si aprendes a cocinar bien unirás el disfrute gastronómico con la buena salud. Casi nada...

-¿Tú cocinas?

-Muchísimo y muy a gusto, más que Estibaliz, que lo hace muy de vez en cuando.

-Así, en general, ¿qué debemos comer a la semana?

-Todos los días, verdura de temporada y si puede ser ecológica, mejor. Pienso en el calabacín, las espinacas, lechuga, cebolla o tomate. Dos o tres veces, legumbres, lo mismo que el pescado pequeño y que una vez sea azul. Carne roja, un día a la semana. También cereales integrales y frutos secos.

-Está clara tu apuesta por los alimentos ecológicos...

-Por supuesto y no es una decisión gratuita y sí muy importante y vital. Consumir un producto que no tenga pesticidas, influye muchísimo. Hay que cambiar la conciencia del consumo apuntando a los productos de temporada y de nuestra tierra; productos que no ofrecen dudas de su origen ni de la confianza que te dan los pequeños productores, esos que tú conoces, tus proveedores próximos, nada de intermediarios lejanos que te pueden dar lo que no es precisamente lo mejor.

-El nutricionista no colisiona con el médico, ¿verdad?

-Al contrario, es un gran complemento. La nutrición ayuda a curar enfermedades o a paliarlas, según en que estadío se encuentren. Ciertamente, muchas enfermedades se dan por malos hábitos alimentarios.

-¿Desde cuándo te dedicas a lo tuyo?

-Desde 2008, cuando terminé la carrera. Y estoy muy contento, cada vez más. Además me encanta la parte divulgativa de mi profesión.

-Yo te veo muy didáctico.

-Procuro serlo, porque hay que decir las cosas claras.

-¿Te ves en tu propia consulta?

-Hoy por hoy no, pero Estibaliz (psicóloga) y yo tenemos idea de montar algo propio.

-¿Existe la nutrición perfecta?

-Hay mucho campo para avanzar en esta ciencia que es muy joven y que cada día se reinventa.

-Me cuentan que estás en una huerta comunitaria...

-Sí, en Bentas y en un espacio municipal que hemos rehabilitado. Ahí no existen las parcelas y todos trabajamos para todos.