El problema histórico de los daños de las casas de Nasa Kalea podría quedar resuelto para primavera

ALBERTO ECHALUCE ONDARROA.

Las últimas obras de remate de las casas de Nasa Kalea estarán finalizadas para la primavera, según las primeras previsiones que se ha marcado el Gobierno Vasco. Para ello, se piensa actuar en el interior de las viviendas afectadas por las grietas.

Según fuentes de la Consejería de Desarrollo Económico e Infraestructuras se ha encargado los trabajos a la empresa Bycam por un montante de 158.000 euros con cargo a los presupuestos del pasado. «Su plazo es tres meses y una garantía de tres años», detallaron desde el Gobierno vasco.

Los trabajos se centran, principlamente, en el número 13 de Nasa Kalea, así como en un conjunto de casas que resultaron afectadas por las obras de ampliación del muelle colindante a las viviendas, y que llegan hasta el número 19 de esa calle, así como el 1 y 7 de Kaleandi y el 2 y 4 de Kanttoipe. De momento, se ha llevado a cabo el picado, saneado y reparación de las áreas dañadas en suelos, techos y parámetros verticales. Tras reponer los elementos afectados se ha procedido a su pintado y barnizado, así como a los reajustes en las carpinterías interiores y exteriores. En la fachadas, por su parte, se ha procedido al picado y posterior cosido de las grietas que existían en la mampostería, así como en los recovecos y en los patios. Tras numerosos años de espera y trámites, los vecinos ansían ver finalizados los trabajos que pusieron en peligro sus hogares.

En el seno de los vecinos siempre ha existido escepticismo y malestar debido a la espera que han tenido que afrontar, una vez que las casas sufrían daños con la ejecución de la reforma del muelle adosado a la ría Artibai ejecutada bajo la Dirección de Puertos del Gobierno vasco en 2007.

Paredes y fachadas con desprendimientos, una elevada inclinación cada vez más evidente de los edificios, la rotura de tuberías, verificados por técnicos, llenaron de angustia a los residentes hasta que en 2011 se procedió a apuntalar la estructura para evitar cualquier riesgo de derrumbe. De hecho algunas de las casas tendrán que renovarse totalmente, con cocinas y cuartos de baño que siguen destrozados.

Pese a dicho apuntalamiento, la preocupación de los vecinos es notable por los muchos años que han estado a la espera de llevarse a cabo estas reparaciones.

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