Preocupación en la flota de pintxo por el cierre de la sardina para enero

A.E. ONDARROA.

La flota de pintxo de Ondarroa necesita la sardina para carnada y poder hacer sus capturas de pescado, pero en el 2018 se promete difícil si se lleva a cabo el cierre de la especie. Aunque buscarán importar sardina o comprarla congelada, la efectividad de las capturas no es la misma. Por ello, el sector está preocupado y siente que se divisa la hecatombe si se establece la cuota cero para esta especie. Para los pintxeros de Ondarroa, Asturias y Galicia la sardina es la principal especie de cebo. En Ondarroa se cuenta con seis pintxeros que utilizan la sardina como carnada para después afrontar las capturas de merluza y pescado blanco. Otras especies alternativas, por el cierre de la sardina, no está en la cabeza de los pescadores.

El objetivo de la Comisión de la UE para apoyar el cierre es imposibilitar su pesca para dejar que se reproduzcan. Es uno de los escenarios previstos por el International Council for the Exploration of the Sea (ICES), el comité científico que asesora a la Comisión Europea.

De acuerdo a este y otros escenarios previstos, así como en función del impacto socioeconómico, el Consejo de Ministros de la UE de diciembre tomará una decisión sobre las capturas de este pez, del que dependen también las flotas de bajura que capturan esta especie cuando finaliza el bonito

El ICES plantea desde la captura cero a la aplicación de más restricciones a la regla de explotación para reducir las capturas de sardinas a 4.000 ó 16.000 toneladas.

Pero la situación es muy difícil. La sardina ibérica está por debajo de los niveles de biomasa límite, que supone que no hay suficiente población reproductora. Y no se puede hacer otra cosa que dejar que se recupere, ya que la acuicultura no es hoy una alternativa y no se pueden forzar los procesos naturales en el mar.

Y eso que la flota está ajustada al potencial de los caladeros. Pero hasta ahora se ha permitido lo que se llama 'pesca olímpica', que permite que cada armador se lleve sin límite la carga que consiga. Los propios pescadores han demandado que las cuotas se repartan por embarcación, una regulación que ya está en marcha.

Los armadores no quieren cuota cero. Entiende que el impacto socioeconómico en el sector, que quedaría limitada su actividad a la captura de boquerón, caballa y jurel, es tan importante que debería optarse por una reducción de cuota para permitir la recuperación de los caladeros de este pelágico de vida corta. Es lo que van a pedir al Ministerio de Pesca que defienda en el Consejo de diciembre.

Para el consumidor y la industria transformadora, la alternativa es recurrir a peces de otros países, como ya pasó con la anchoa durante cuatro años en Euskadi. Otro tipo de sardinas, el cliente lo nota y no la pide si no tiene el tamaño y el sabor al que está acostumbrado.

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