Maala aprueba con nota su debut como marco del Festival de Folklore

Chuvasia. El ritmo y el despliegue físico de los bailes llegados desde el este de Europa volvieron a cautivar a los espectadores que acudieron al festival. / FOTOS AITOR

La respuesta del público validó la apuesta de Haritz de abandonar Olaizaga y llevar el festival a la calle

AITOR ZABALA ELGOIBAR.

La primera edición del 'Festival Internacional de Folklore' que ha tenido el parque de Maala como escenario, no ha podido iniciarse mejor. La cita del viernes llevó a centenares de espectadores hasta Maala. Las sillas y los asientos habilitados en las gradas montadas frente al escenario se ocuparon rápidamente y hubo muchos asistentes que siguieron el festival de pie. Haritz Euskal Dantzari Taldea llevaba tiempo barajando la idea de sacar el festival de Olaizaga y llevarlo a la calle, y, tras lo visto el viernes, la apuesta no ha podido ser más acertada.

El espectáculo se abrió con la intervención de Haritz Euskal Dantzari Taldea, que interpretó la sokadantza que el grupo navarro Duguna montó para ser bailada el día de San Blas y la víspera de San Juan. Se trata de una pieza incorporada recientemente al repertorio del grupo elgoibartarra y que Haritz quiso que estuviera presente en el 'XXXI Festival Internacional de Folklore'.

El siguiente grupo en subir al escenario fue Rangsagar, una compañía que trajo al Elgoibar los sonidos y el color de la lejana India. Los ecos de su música y sus cantos, y, en especial, el colorido y el particular diseño de las vestimentas de los danzantes, dieron el punto de exotismo al festival. Tras la actuación de Rangsagar llegó el turno del folklore de Chuvasia, una república que forma parte de la Federación Rusa. Su actuación presentó buena parte de los aditamentos del folklore ruso, una garantía de éxito cada vez que un grupo originario de esa zona visita el festival. El dinamismo de sus bailes y de su música se ganó el aplauso del público una vez más.

La recta final del festival estuvo marcada por Haritz Euskal Dantzari Taldea, que llevó al escenario el ambiente de las romerías del País Vasco. Sus dantzaris contaron con el apoyo de los alumnos de la escuela de música y danza Inazio Bereziartua, lo que demuestra que hay cantera y que el relevo está garantizado. La cita del viernes sirvió también para recordar a dos personas vinculadas al festival que nos han abandonado este último año, José Inazio Sarasua y Ángel Iriondo.

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