Las espadas tomaron ayer Elgoibar

Pólvora. Salva frente a la hornacina de la Virgen del Rosario. / AZ

El centro del casco urbano acogió la celebración de la Ezpata-dantza de la Virgen del Rosario

AITOR ZABALAELGOIBAR.

La Ezpata-dantza de la Virgen del Rosario lució ayer en todo su esplendor. El sol acompañó al desarrollo de una celebración que dio comienzo a las 12.00, con la llegada de la compañía de ezpata- dantzaris a la parroquia de San Bartolomé donde, espada en alto, formaron un pasillo para la corporación municipal.

El oficio religioso acogió la primera pieza bailada por los ezpatadantzaris y, tras él, llegó una nueva interpretación frente a la parroquia y la ya clásica marcha a lo largo de las calles San Bartolomé y Errosario, para bailar en Kaleberren y la hornacina que guarda a la Virgen del Rosario, antes de llegar de nuevo a Kalegoen, donde bailaron por quinta y última vez. La cita de este año contó con la participación de dos 'buruzagis' o capitanes. Amaia Loiola y Mikel Olaizola desempeñaron este papel, turnándose tanto en la dirección de las compañías de ezpata-dantzaris durante la marcha como bailando junto a los portadores de los pequeños puñales las piezas que concluyen con ellos arrodillados y con las dagas amenazando su cuello.

La interpretación final en Kalegoen dio paso a un pequeños almuerzo para todos los participantes en la marcha (dantzaris, txistularis, arcabuceros y corporación municipal), aderezado con vino quinado y galletas.

Ambiente festivo

La falta de una comisión organizadora no ha impedido la calle Errosario haya vivido unas jornadas con aires de fiesta. La ezpata-dantza dio lustre a las celebraciones con un vistoso pasacalle por el casco urbano que volvió a concitar el interés de muchos elgoibartarras. Por si mismo, este festejo parece argumento suficiente para afirmar que la calle Errosario estaba de fiesta, pero lo cierto es que ha habido otros eventos que también refuerzan esa idea.

Al igual que en año anteriores, no ha faltado el ramo de flores en la hornacina de la Virgen del Rosario. Además, el Ayuntamiento de Elgoibar se sumó a las celebraciones tomando las riendas de la organización de la chocolatada, un clásico de estas fiestas al que el viernes se sumaron los más pequeños y, cómo no, los residentes de San Lázaro, que se acercaron hasta la carpa instalada en Kalebarren para dar cuenta de una sabrosa taza del chocolate preparado por el restaurante Gabi. Otra de las sorpresas llegó la misma tarde del viernes con el pasacalle que la txaranga Mauxitxa protagonizó con los gigantes, los cabezudos y las zezenzikletas. De hecho, fueron los componentes de Mauxitxa los que tomaron la iniciativa de celebrar al pasacalle, tras ver cómo desaparecía del programa festivo de Elgoibar el año pasado, junto con las propias fiestas de la calle Errosario. «El pasacalle de la calle Errosario marcaba el punto final de nuestra temporada de actuaciones. Daba paso a un parón de varios meses hasta la llegada de las fiestas de San Sebastián. Hace una pocas semanas, alguien de la txaranga planteó la posibilidad de recuperarlo y la propusimos al departamento de cultura del Ayuntamiento salir a la calle con los gigantes y cabezudos el 6 de octubre. La propuesta fue bien acogida y esa es la razón por la que hoy tocamos en la calle Errosario», manifestó uno de los miembros de Mauxitxa. Lo cierto es que la apuesta fue un éxito, como tuvieron ocasión de acreditar los muchos niños que se sumaron a la fiesta.

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