El divertido encierro de Atxutxiamaika

Preparación. Calentamiento antes de dar inicio a la carrera. / AITOR

El gran ambiente y la participación presidieron ayer la celebración del San Fermin Txiki Eguna

AITOR ZABALA ELGOIBAR.

El sol y el calor se sumaron a la celebración San Fermin Txiki Eguna, un clásico de la época estival en el que los niños que participan en la colonias de Atxutxiamaika viven por unas horas el ambiente de la capital pamplonica y la emoción de correr el encierro.

Como viene sucediendo desde que esta fiesta se incorporó al programa de colonias de verano de Atxutxiamaika hace una veintena de años, el rojo y el blanco fueron los colores protagonistas de la mañana. Los más de 100 niños que se han inscrito este año se ataviaron de blanco y se colocaron el pañuelo rojo al cuello para la gran cita que iba a tener lugar en la plaza Kalegoen a partir de las 10.30. Una vez reunidos, tocaba ponerse a tono antes de la carrera y para ello nada mejor que unos pequeños y divertidos estiramientos físicos bajo la dirección de los monitores de Atxutxiamaika. Pero antes de correr, había que cumplir con la tradición y proceder a la lectura del pregón. Dos niñas y dos niños fueron los encargados de leer a cuatro voces el texto desde el balón de la casa consistorial. Tras los preceptivos ¡Goras! a San Fermín y a Atxutxiamaika, se disparó el chupinazo en forma de bombas de confeti que cayó sobre los niños que asistían a la lectura del pregón desde la plaza.

La aparición de los astados, las ya populares zezenzikletas, dio lugar a la desbandada de los pequeños, que se lanzaron calle San Bartolomé abajo en una veloz carrera que les llevó primero hasta la plaza Kalebarren y, desde allí, a la plaza Kalegoen tras atravesar la calle Errosario. La emoción era patente entre los chavales, al igual que las risas, aunque no faltaron quienes se vieron sobrepasados por la tensión del momento y corrieron despavoridos para huir de aquellos artilugios con ruedas que les perseguían. Al igual que sucede cada año, las lágrimas también se dejaron ver en los ojos de algunos de los pequeños, abrumados por la mezcla de tensión, ruidos, risas y gritos que acompaña a la carrera.

Una vez en la plaza, a las zezenzikletas les tocó lidiar con los mozos y las mozas. En lugar de correr detrás de los chavales, los portadores de las zezenzikletas casi tuvieron que huir de ellos, ya que no dudaban en cogerles de los cuernos o golpearles con los periódicos doblados con los que habían completado el encierro, convencidos de que poco daño podían hacerles aquellos toros de pega.

Recuperando fuerzas

El fin de fiesta de esta nueva edición del San Fermin Txiki Eguna organizado por Atxutxiamaika llegó con un pequeño tentempié. Los niños se refugiaron en la reparadora sombra que les ofrecía el pórtico de la casa consistorial y allí tuvieron la oportunidad de disfrutar de unos sabrosos pinchos de chorizo con los que pusieron el colofón a la divertida jornada que vivieron ayer.

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