El comercio se da un homenaje en Maala

Expectación. El sorteo de los vales de compra volvió a concitar el interés de las personas que se acercaron a la feria. / AITOR

El buen ambiente y la afluencia de público marcaron el desarrollo de la Feria del StockEl encuentro se cerró con el sorteo de seis bonos de compra por valor de 100 euros entre los clientes de Txankakua

AITOR ZABALA ELGOIBAR.

El espacio cubierto de Maala sirvió de marco a una nueva edición de la Feria del Stock de Elgoibar. Decenas de vecinos de la localidad y de otras poblaciones del entorno se acercaron hasta la feria con las miras puestas en hacerse con algunas de las gangas que los comerciantes asociados a Txankakua expusieron a lo largo de la mañana del sábado.

Los 17 comercios que se sumaron a la feria abrieron sus expositores en el parque de Maala a las 10.00, tratando de concitar el interés de los visitantes, algo que costó algo más de lo esperado. «El ambiente ha estado un poco frío al principio. A la gente le ha costado acercarse a Maala, pero a partir del mediodía la situación ha cambiado, y se ha visto a muchas personas curioseando y realizando sus compras en la feria», manifestaron desde la asociación de comerciantes Txankakua.

Con la megafonía a vueltas

Una de las razones que ayudaron a que Maala se llenara de gente a partir del mediodía fue la cercanía del sorteo de seis vales de compra de 100 euros entre los que hubieran realizado sus compras en los establecimientos de Txankakua en las últimas a semanas. Cuando llegó la hora, las 14.00, Maala estaba abarrotada de gente ansiosa porque se iniciara el sorteo. Todo estaba a punto. La gente sujetaba los boletos que había acumulado (para hacerse con los bonos era necesario estar presente en el sorteo) y se preparó para escuchar a través de la megafonía la lista de números premiados. Por desgracia, el sistema de sonido falló una vez más, algo que suele ser muy habitual en las celebraciones que tienen lugar en Elgoibar. Ya sea por desconocimiento en el uso de los equipos o por otra razón, son muchos los eventos que se ven deslucidos por este mismo fallo.

Después de varios intentos, todos ellos fallidos por la imposibilidad de entender lo que se decía por la megafonía, se optó por dejar el sistema de sonido a un lado y fiarlo todo a la vista de los asistentes para ver los números que se iban a apuntando en una pizarra a medida que salían. Como suele ser habitual, se realizaron varios sorteos hasta que, finalmente, aparecieron los poseedores de los números premiados.

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