Con caña y anzuelo por el Deba

Cauce. El tramo de pesca sin muerte comprende desde Altzola hasta la localidad de Eskoriatza. / AITOR
Cauce. El tramo de pesca sin muerte comprende desde Altzola hasta la localidad de Eskoriatza. / AITOR

El río cuenta con un tramo para la pesca de ciprínidos y otro de pesca sin muerte a su paso por Elgoibar

AITOR ZABALA ELGOIBAR.

El río Deba ha tenido un triste protagonismo en los medios de comunicación debido a los vertidos que se han producido en su cauce estas últimas semanas. El primero de ellos provocó una gran mortandad de peces en Soraluze y el segundo, hace tan sólo unos días, cubrió con una densa y sucia capa de espuma el cauce del río a su paso por Altzola a raíz de una fuga originada en la depuradora de Apraiz. Estos sucesos nos retrotraen a otros tiempos, en los que el cauce del Deba era utilizado como el vertedero en el que terminaban todo tipo de residuos industriales y domésticos. La consecuencia de todo ello fue la eliminación de casi cualquier vestigio de vida piscícola en su cauce.

Pese a sucesos puntuales como los señalados anteriormente, lo cierto es que el río Deba se está recuperando, tal y como manifestó un pescador elgoibartarra. «La vida ha vuelto. Se ven peces en su cauce. El vertido de Soraluze, por desgracia, hizo visible esta recuperación con cientos de peces muertos en la orilla a consecuencia del cianuro que se arrojó al río. Entre otros peces, hay loinas y truchas, algunas de estas últimas de gran tamaño, en especial en las zonas en la que el agua baja más limpia. El Deba se está recuperando, pero aún queda trabajo».

Una prueba de esta recuperación la tenemos en la inclusión de dos tramos de su cauce en la norma foral de fecha 5 de marzo de 2018 que regula el aprovechamiento de la pesca continental en Gipuzkoa. El primero de estos tramos de pesca comprende desde el puente de Sasiola hasta la presa situada junto a la central hidroeléctrica de Altzola. Según señala la norma, en ese tramo del río se permite la pesca de ciprínidos, como los barbos y las carpas, a lo largo de todo el año. En cambio, la pesca de otras especies, como la trucha, el salmón atlántico, el corcón o la lubina, por ejemplo, queda condicionada por la temporada de veda (del 1 de abril al 31 de julio), así como por la cantidad y el tamaño máximo y mínimo de las piezas capturadas. En el caso de la trucha, por ejemplo, el número máximo de piezas que se podrá pescar será de tres y su tamaño deberá estar comprendido entre los 22 centímetros y los 35 centímetros. En el caso de que su tamaño sea mayor o menor que los indicados en la normativa, no quedará otro remedio que devolver la pieza al agua.

El segundo tramo al que se refiere la nueva norma está abierto a la pesca sin muerte, y comprende desde la presa de Altzola hasta Eskoria-tza, aguas arriba del río Deba. Tal y como indica su nombre, todas las piezas que se pesquen deberán ser devueltas al río infligiéndoles el menor daño posible durante la captura y la suelta.

Protección de las regatas

La nueva orden foral presenta, además, un cambio sustancial que tiene como objeto proteger la fauna piscícola de pequeños afluentes y regatas, con el fin de preservar su papel como vivero y fuente de la recuperación de la vida piscícola de los cauces principales. La normativa anterior permitía pescar en todos los cauces, con la salvedad de aquellos que aparecían señalados como zonas vedadas. Sin embargo, la orden foral del 5 de marzo circunscribe la pesca únicamente a aquellos ríos y tramos que aparecen indicados de manera expresa en la nueva norma, prohibiendo de facto la pesca en las regatas y los pequeños afluentes de los principales ríos de Gipuzkoa, al no aparecer ninguno de ellos en el texto finalmente aprobado. En el caso de Elgoibar, esta norma prohibe la pesca en todas y cada una de las regatas que existen en su término municipal.

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