Artetxe, un acceso abierto al pasado

Didáctica. Javier Vargas dirigió la visita al Mufomi./AITOR
Didáctica. Javier Vargas dirigió la visita al Mufomi. / AITOR

Éxito de la jornada de puertas abiertas del Mufomi y el Museo de Réplicas Prehistóricas

AITOR ZABALAELGOIBAR.

El antiguo parvulario de Artetxe se ha convertido en un referente para los interesados por la prehistoria. Separados por unos pocos metros, sus viejas aulas acogen al Museo de Fósiles y Minerales (Mufomi) y al Museo de Réplicas de Armas y Herramientas Prehistóricas, dando lugar a un espacio de gran valor cultural que sorprendió a aquellos que los visitaron el sábado, coincidiendo con una jornada de puertas abiertas.

El Museo de Réplicas de Armas y Herramientas Prehistóricas tiene como reclamo las piezas realizadas por José Julián Márquez siguiendo las pautas de fabricación de los hombres prehistóricos. Flechas, lanzas, hachas, adornos y otros útiles hechos con asta de ciervo, sílex, cuero y otros materiales ocupan buena parte de la sala, que Márquez utilizará también como taller para fabricar nuevas réplicas. «Hay tanto material que la sala casi se nos ha quedado pequeña», manifestó entre risas este elgoibartarra cautivado por la prehistoria.

Buena parte de las piezas han podido ser admiradas en las exposiciones que Márquez ha organizado en la localidad. Ahora, ha decidido dar un paso adelante y crear un espacio de exposición permanente con la puesta en marcha de este nuevo museo de la mano de Leizarpe y Morkaiko M.E. «Planteamos la idea al Ayuntamiento de Elgoibar y su respuesta fue positiva, cediéndonos este local en Artetxe. A pesar de haber abierto hoy para la jornada de puertas abierta, todavía tenemos trabajo por delante para poner todo a punto de cara a su inauguración oficial, que tendrá lugar el 27 de enero».

Su reto es hacer llegar la pasión por la Prehistoria a más personas. «Una vez en marcha, me gustaría abrir en unas fechas determinadas y mostrar lo que guardamos en la sala. También podrían organizarse visitas guiadas para grupos con cita previa e, incluso, algún curso para aprender a fabricar piezas como las que se exponen en la sala. No hay nada concreto, pero es el camino que nos gustaría seguir».

Fósiles y minerales

Junto al nuevo museo se encuentra Mufomi, el Museo de Fósiles y Minerales. Bajo la dirección de Javier Vargas, niños y mayores viajaron millones de años en el tiempo, conociendo los vestigios dejados por los animales y las plantas que poblaban la Tierra mucho antes de que aparecieran los primeros homínidos. La sala de los osos, con el esqueleto de una subespecie del oso de las cavernas ya extinguida, de 2,6 metros de alto, y otro de una cría, recibió a los visitantes. Al asombro inicial por estas espectaculares piezas se le sumó la sorpresa por los fondos que atesora el museo. Las vitrinas de las distintas salas guardan infinidad de fósiles y muestras minerales de todo tipo, incluidos algunos luminiscentes. Había visitantes que conocían el museo, pero la mayoría accedía a él por primera vez. «Sabía que existía, pero no tenía ni idea de que hubiera tantas cosas para ver. Es asombroso», manifestó a su mujer uno de los visitantes que acudió a la jornada de puertas abiertas tras dar por finalizado el recorrido.

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