Un adiós al Carnaval pasado por agua

A cubierto. Los más pequeños lo dieron todo en la animada romería que se vivió ayer bajo la cubierta del parque de Maala. / FOTOS AITOR
A cubierto. Los más pequeños lo dieron todo en la animada romería que se vivió ayer bajo la cubierta del parque de Maala. / FOTOS AITOR

El parque de Maala centró la actividad de la jornada final de las celebraciones de Carnaval

AITOR ZABALA ELGOIBAR.

Las celebraciones del Carnaval han tenido el triste aderezo de la lluvia y el frío, que no han dado respiro ni un solo momento estos últimos días, para hastío de la gente. Pese a todo, los elgoibartarras han hecho de tripas corazón y han desafiado a la climatología participando de la fiesta y luciendo, siempre que han tenido ocasión, los más vistosos y originales disfraces. La última ocasión para ello fue ayer, coincidiendo con la celebración del Martes de Carnaval.

El programa de la tarde se abrió al ritmo de Kantu Kolore, que puso a bailar a niños y mayores en el parque de Maala. Una vez más, la cubierta instalada en el parque fue la tabla de salvación de una cita que, en principio tenía que haberse celebrado en Kalegoen. Gracias a ella, el público infantil y muchos de sus padres y cuidadores pudieron cantar y bailar al son de las piezas interpretadas por las chicas y los chicos del animado grupo.

La lluvia no cesó en toda la tarde, pero la fiesta continuó con la música de la txaranga Mauxitxa, las danzas de los gigantes y las carreras de los más pequeños delante de los cabezudos y las zezenzikletas. Tampoco faltó el ambiente de calle, y ahí jugaron un papel importante las mujeres de 'Zerutik infernura', recatadas monjas por un lado y fogosas y desmelenadas cabereteras poco después, dispuestas a cantar y bailar para todo el que pasaba por su lado.

Paso al tiempo de Cuaresma

El Martes del Carnaval hunde sus raíces de la tradición cristiana, como muy bien sabrán las mujeres de Zerutik infernura, pues se supone que algo tuvieron que aprender antes de recibir los hábitos de monja, aunque no sería descartable que lo hubieran olvidado todo, visto como se movían al ritmo de la música. Lo cierto es que historia y mito se dan cita en esta jornada, final de un ciclo de diversión y excesos e inicio de un tiempo de ayuno y penitencia conocido como Cuaresma. Este periodo se inicia hoy, Miércoles de Ceniza, y se prolonga dura 40 días, finalizando el Jueves Santo. El hecho de que su duración sea de 40 días no es casual. Es una cifra llena de simbolismo en la Biblia, ya que 40 fueron los días que duró el diluvio, 40, los días que Jesucristo pasó en el desierto, y 40, los años que el pueblo israelita vagó por el desierto antes de llegar a la tierra prometida.

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