Diario Vasco

El poblado de Moru vuelve a escena

Restos. Jóvenes participantes en el campo de trabajo del verano de 2000, junto al muro.
Restos. Jóvenes participantes en el campo de trabajo del verano de 2000, junto al muro. / AITOR
  • El asentamiento data de la Edad de Hierro (700 a.de C.) y fue localizado por la sociedad de Ciencias Aranzadi en 1991

  • El Ayuntamiento de Elgoibar y Morkaiko trabajan por su recuperación

El Plan de Acción del Paisaje (PAP) con el que el Ayuntamiento de Elgoibar quiere pone en valor el monte Moru y su entorno se presenta como una nueva ocasión de sacar a la luz el poblado de la Edad de Hierro (700 a.de C.) que guardan sus laderas. El Ayuntamiento de Elgoibar y la sociedad montañera Morkaiko han aunado sus fuerzas para preservar los valores paisajísticos que atesora el monte Moru y, como no podía ser de otra forma, la recuperación del asentamiento localizado en esta privilegiada atalaya sobre la cuenca del río Deba en el año 1991 ocupa un lugar importante dentro de ese plan. De hecho, ya se está hablando con los propietarios de los terrenos en los que se enclavaba el poblado para llegar a un acuerdo en forma de venta o alquiler de manera que, de una vez por todas, el poblado salga de la situación de abandono en la que está en la actualidad y pase a formar parte del patrimonio histórico y turístico de esta localidad.

Esta apuesta por recuperar el terreno que ocuparon los antiguos pobladores de Elgoibar hace casi 3.000 años no es nueva. A comienzos del presente siglo, el Ayuntamiento de Elgoibar ya barajaba esta idea. Su objetivo era dotar al barrio de Idotorbe-San Pedro de una zona de esparcimiento con el poblado de Moru como reclamo. En concreto, el Ayuntamiento pretendía hacerse con los terrenos para acometer en ellos las tareas de limpieza y tala necesarias para dejar a la vista el perfil del muro que rodeaba el poblado. Esta actuación se iba a complementar con la colocación de bancos en la zona así como con la preparación de una senda para que los ciudadanos pudieran acercarse hasta el asentamiento dando un pequeño paseo a pie. Asimismo, se llegó a hablar de levantar un centro de interpretación vinculando el poblado al papel que el hierro y la industria generada a su alrededor han jugado en la historia de Elgoibar desde la más remota antigüedad hasta nuestros días. Sin embargo, el proyecto no fructificó y quedó relegado a una situación de olvido que ahora, con la puesta en marcha del PAP, parece que puede llegar a su final.

Poblado fortificado

La localización del enclave de Moru en 1991 por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, al igual que el de otros asentamientos de la misma época descubiertos en Arrasate y Andoain, ayudó a dar luz al periodo de la Edad de Hierro en Bizkaia y Gipuzkoa. Hasta ese momento, la falta de vestigios de esa época en ambas provincias colocaba a los expertos ante un periodo de tiempo del que apenas existía información. Sin embargo, estos hallazgos abrieron una línea de investigación en la que a día de hoy se sigue avanzando con las miras puestas en conocer cómo era la vida de los ancestros de los guipuzcoanos y los vizcaínos de hoy en día.

Según el estudio realizado por Aranzadi, el poblado de Moru ocupa una superficie de una hectárea y tiene como vestigio más significativo un muro semiderruido en la vertiente nordeste que se complementa con otro, de factura más reciente, situado en la zona suroeste. El carácter defensivo del muro se ve acompañado por las particularidades orográficas de la zona, tal y como se recoge en un estudio realizado por Aranzadi. «El poblado cuenta con una defensa natural notable en tres cuartas partes del mismo. Se halla sobre las vertientes que caen sobre el río Deba, lo que lo hace prácticamente inaccesible. Se trata de un punto estratégico por hallarse encima de lo que hoy en día es un nudo de comunicaciones muy importante, el cruce de Maltzaga, que abre el paso para el acceso a la provincia de Araba a través de la cuenca del Deba y el puerto de Arlaban».

Al margen del muro, Aranzadi localizó otros vestigios vinculados al día a día de los pobladores de Moru, como un canto rodado arenisco, probablemente utilizado como piedra de molino, y pequeños fragmentos de recipientes cerámicos. Esta labor investigadora de los arqueólogos de la Sociedad Aranzadi se vio complementada con los campos de trabajo que jóvenes procedentes de distintos rincones de España protagonizaron durante los veranos de los años 2000, 2001 y 2003.

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