Diario Vasco

La red de agua potable se extiende hasta la parte baja de Sallobente

Duración. Las obras de canalización hasta la zona de Ibarrenea durarán dos meses.
Duración. Las obras de canalización hasta la zona de Ibarrenea durarán dos meses. / AITOR
  • Los caseríos del resto del barrio se surten de los manantiales y están fuera de la red general de abastecimiento

El Ayuntamiento de Elgoibar ha adjudicado a la empresa Construcciones Morga la ejecución de las obras de abastecimiento de agua al barrio de Sallobente. Esta actuación, que cuenta con un plazo de ejecución de dos meses y un importe total de 95.434 euros (IVA incluido), tendrá una incidencia limitado ya que se reducirá a ampliar la red hasta la zona del caserío Ibarrenea y las empresas Doimak y Bernardo Ecenarro, tal y como manifestó el concejal de Urbanismo Iosu Arraiz. «Las obras responden a una demanda puntual de los vecinos de la zona. Esta actuación abre la puerta a que, en el futuro, se pueda extender la red al conjunto del barrio pero, a día de hoy, no hay ninguna petición en ese sentido y no está previsto llevar la red más allá de donde va a llegar ahora».

Esta actuación, por lo tanto no alterará el sistema de suministro de agua por medio de manantiales del que se han valido los caseríos de Sallobente desde tiempo inmemorial. Cada uno de los más de 70 caseríos que se reparten a lo largo y ancho del valle cuenta con sus propias captaciones y, de momento, no ven la necesidad de conectarse a la red.

El caso de Sallobente es extrapolable a Arriaga-San Antolín y a buena parte del barrio de Urruzuno. Los caseríos de estos barrios se suministran del agua de los manantiales de la zona, con la salvedad de algunos ubicados en Urruzuno, que optaron por conectarse al sistema general. La red de abastecimiento llega también a la altura de la ermita de Azkue-San Roke pero, al igual que en los casos anteriores, los caseríos situados por encima de esa cota cuentan con sus propias captaciones.

Conectados a la red

Aiastia-San Miguel e Idotorbe-San Pedro, sin embargo, son dos casos distintos a los anteriores, ya que la práctica totalidad de sus caseríos se abastecen de la red general. A diferencia de lo que sucede en los otros barrios rurales, los vecinos de Aiastia-San Miguel e Idotorbe-San Pedro saben lo que es la falta de agua. La presencia de los camiones cisterna camino de los caseríos de estos barrios en las temporadas de sequía prolongada o escasez de lluvia llegó a ser una imagen habitual en algunas épocas. Las captaciones y los manantiales se mostraban insuficientes para responder a las necesidades de agua en esos momentos y la solución que se adoptó fue la de crear una red de depósitos y canalizaciones de agua hasta los caseríos, tomando como punto de partida su conexión con la red general.

Las obras de Idotorbe-San Pedro, con la construcción de una nueva red y de un depósito que se surtía de agua bombeada desde el valle, tuvieron su continuidad a partir de 2007 con el inicio de la red de Aiastia-San Miguel, un entramado que nace en el deposito de Urtia y que se complementa con tres depósitos más y kilómetros de tuberías hasta los distintos caseríos que se sumaron al proyecto con el fin de tener garantizado el suministro. Las obras se llevaron a cabo en dos fases y tuvieron un coste aproximado de 1.500.000 euros.

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