Diario Vasco

Una prueba dura de verdad

Grupo. Aitor Osoro, junto a varios de los participantes, tras el final de una de las etapas en Los Arcos.
Grupo. Aitor Osoro, junto a varios de los participantes, tras el final de una de las etapas en Los Arcos.
  • Un equipo del club Urnobitza participó en el International Six Days of Enduro

  • 700 corredores de todo el mundo recorrieron más de 1.000 kilómetros en seis días por los montes de Navarra

La localidad navarra de Los Arcos sirvió escenario al ISDE o 'International Six Days of Enduro'. Se trata de una prueba catalogada, no sin razón, como la auténtica olimpiada de la especialidad de motor enduro ya que, en ella, los participantes deben afrontar seis jornadas de dura competición sobre sus motos, con recorridos de cientos de kilómetros cada día por zonas de montaña. Un equipo del Urnobitza Kirol Kluba formado por el elgoibartarra Aitor Osoro y los azpeitiarras Iban y Denis Elorza tomó parte en esta carrera defendiendo los colores del Kalani-Elgoibar Motor, logrando alcanzar su objetivo, que no era otro que terminar la prueba.

Miles de aficionados y un total de 700 participantes llegados de todos los rincones del mundo (se inscribieron corredores de 22 países, con victoria final de EE UU en la prueba masculina y de Australia en la femenina) se dieron cita en tierras navarras. Uno de esos participantes fue el elgoibartarra Aitor Osoro, un experimentado motorista que suma tres participaciones en este tipo de pruebas, incluyendo la que ha tenido lugar en tierras navarras. «Hemos sobrevivido a esta también», manifestaba ayer a la hora de analizar lo que vivió en el International Six Days of Enduro de Los Arcos. A pesar del humor con el que lo dijo, esta afirmación ayuda a entender la dureza de esta prueba. La cita de Los Arcos colocó a los corredores ante seis jornadas de competición con cinco días en los que tuvieron que afrontar otros tantos recorridos de enduro y un sexto en el que la modalidad protagonista fue la del motocross. «En las dos primeras etapas completamos dos recorridos de 300 kilómetros con cuatro tramos especiales cronometrados de diez kilómetros por jornada. El recorrido del tercer día fue de 280 kilómetros y los dos últimos, de 290 kilómetros, quedando para el final la prueba de motocross», manifestó Osoro.

A la distancia a cubrir y a la exigencia del recorrido se les sumó la dureza añadida del barro, que se convirtió en molesto compañero de aventura de los corredores al hacer acto de presencia la lluvia en dos de las jornadas de competición. «Cada día se han realizado siete horas sobre la moto de media, sin asistencias ni descansos de ningún tipo. De hecho, los piloto sólo teníamos 10 minutos al mediodía y otros 15 al final de la jornada para realizar los arreglos y reglajes a la moto para la siguiente sesión. Si al esfuerzo de la carrera le añades los trámites que tienes que hacer preparando los papeles para el día siguiente, el tiempo que dedicas estudiar los distintos controles que vas a encontrarte en el recorrido o en preocuparte de otros aspectos como el del repostaje de la gasolina, te encuentras con que un día sí y otro también te levantas a las 7.00 y no terminas hasta las 22.00. Estas pruebas son un maratón de extrema dureza tanto para los participantes como para la propia mecánica de las motos. Pese a todo ahí estamos», señaló el motorista elgoibartarra.

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