Diario Vasco

¿Qué comían los murciélagos?

Muestreo. Antton Alberdi, sacando muestras subido a lo alto de una espectacular columna de excrementos de murciélago.
Muestreo. Antton Alberdi, sacando muestras subido a lo alto de una espectacular columna de excrementos de murciélago. / E.IZAGIRRE
  • Antton Alberdi dirige un estudio sobre el cambio del clima a partir de sus heces

  • Ha localizado sedimentos de excrementos de tres metros de altura y algunas muestras de nueve mil años de antigüedad

Antton Alberdi y Eñaut Izagirre no han dudado en recorrer más de 7.000 kilómetros y atravesar más de media Europa para buscar excrementos de murciélago en cuevas de Bulgaria, Serbia y Croacia. Así dicho puede sonar como algo estrambótico, propio de personas con filias escatológicas, pero nada más lejos de la realidad.

El viaje protagonizado por estos dos elgoibartarras forma parte del proyecto postdoctoral de investigación de Antton Alberdi, un estudio que tiene como objeto aprovechar la información biológica contenida en las heces de los murciélagos para entender tanto la capacidad de adaptación al medio de estos mamíferos alados como los cambios en el clima que se han producido en Europa en los últimos 10.000 años. El proyecto ha incluido también exploraciones en distintas cuevas de España y Portugal, y ha puesto a estos dos elgoibartarras ante curiosidades como montañas de excrementos de murciélago de tres metros de altura y muestras de heces con 9.000 años de antigüedad

Antton Alberdi y su primo Eñaut Izagirre, un geógrafo al que no le asusta ir hasta el otro rincón de globo si la propuesta mezcla aventura e investigación, como sucedió hace unos meses cuando viajó hasta lo más recóndito de la Patagonia para estudiar los glaciares de la isla de Hoste, salieron de Elgoibar el pasado 6 de septiembre a bordo de una autocaravana cargada con más de 300 kilos de material espeleológico y científico: cascos, cuerdas y arneses, sondas para recoger muestras a distintos niveles, andamios para poder trabajar sobre los depósitos de excrementos sin miedo a terminar embadurnados en ellos... Su primer destino fueron unas cuevas situadas en el norte de Bulgaria que visitaron de la mano de unas biólogas y espeleólogas locales con las que habían contactado a través de internet. Esta primera etapa tuvo su continuidad con la exploración de más galerías en Serbia y Croacia, donde tampoco les faltó el apoyo de estudiosos de los murciélagos de la zona. «En total habremos explorado unas diez cuevas. No siempre ha habido suerte. Algunas no guardaban depósitos de excrementos de suficiente antigüedad para desarrollar el estudio, pero en otras hemos encontrado montones de excrementos de murciélago de 2,5 metros y de hasta de tres metros de altura», recordó Izagirre.

Proceso de miles de años

La elección de estos mamíferos alados y, más en concreto, de sus heces como objeto de investigación no es casual. «Los murciélagos pueden formar grandes colonias y vivir de manera permanente en la misma cueva durante miles de años. Con el paso del tiempo, estas colonias generan ingentes cantidades de excrementos que se van acumulando en los suelos de las cuevas y terminan formando grandes depósitos de heces. Ese sedimento guarda una valiosa información biologica que puede ser analizada por estratos temporales, tal y como se hace en las excavaciones arqueológicas o en los estudios relacionados con la investigación en los hielos ártico y antártico. Si la suerte nos acompaña, podemos recabar datos de hace miles de años, como sucedió con unas muestras recogidas en Portugal, que datan de hace 9.000 años», manifestó Alberdi.

El viaje a Bulgaria, Serbia y Croacia se suma al que les había llevado meses antes a explorar cuevas de Portugal y España, y con él se da por finalizado el trabajo de campo. Ahora, a Alberdi le toca analizar las muestras recogidas en la tranquilidad del laboratorio de la Universidad de Copenhague, donde trabaja en estos momentos. Se trata de un minucioso proceso que incluye la datación temporal de las muestras con carbono 14 y su análisis isotópico con el objeto de tener una visión más clara de las oscilaciones del clima a lo largo del tiempo en las zonas de Europa objeto del estudio. El proyecto se completará con el análisis del ADN de los excrementos, lo que le ofrecerá a Alberdi claves para identificar a los murciélagos que vivían en cada zona, así como para conocer qué insectos constituían su dieta y qué microorganismos habitaban en sus intestinos. «Todos estos datos nos permitirán entender cómo se han adaptado los murciélagos a los cambios de hábitat y de clima que se han producido y, por extensión, plantear hipótesis de la respuesta que podrían dar a nuevos cambios en su entorno que se puedan producir en el futuro», manifestó el investigador elgoibarrés.

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