Diario Vasco

Las fiestas de la calle Errosario se quedan sin comisión organizadora

Actos. La Salve de mañana y la ezpatadantza del viernes se mantienen fieles a su cita.
Actos. La Salve de mañana y la ezpatadantza del viernes se mantienen fieles a su cita. / AITOR
  • Exigencias burocráticas están detrás de una renuncia que reduce los festejos al mínimo

La burocracia se ha cruzado en el camino de las fiestas de la calle Errosario y la consecuencia más inmediata de ello es que el programa de actos de este año va a verse reducido de manera más que notable. Afortunadamente, esta renuncia no va a tener incidencia en la ezpatadantza de la Virgen del Rosario y los elgoibarreses tendrán la ocasión de disfrutar de este festejo el próximo viernes, día de la patrona de esta céntrica calle.

El grupo de voluntarios que durante estos últimos años se encargaba de organizarlas se ha visto obligado a desistir ante los innumerables requerimiento legales que se le exigen desde la instituciones para desarrollar esta actividad. «Para organizar las fiestas y recibir las subvenciones necesarias para ello se nos pide estar constituidos como asociación, con todo lo que ello conlleva (N.I.F., libro de actas, estatutos, contabilidad...) Además, debemos disponer de un seguro de accidentes y hacer frente a otras obligaciones. Hemos hablado con el Ayuntamiento tratando de buscar una alternativa y hemos contactado con una asociación para que estudiara la posibilidad de integrar la organización de las fiestas entre sus actividades, pero no ha sido posible y nos hemos visto obligados a desistir», manifestaron desde la extinta comisión.

Los juegos para los niños, el pasacalle de la txaranga Mauxitxa, los encierros con toritos, la chocolatada de la que tanto disfrutaban los niños y los residentes de la residencia San Lázaro, los partidos de pelota o las exhibiciones de deporte rural, algunas de las actividades que han solido tener lugar en los distintos días que duraban las fiestas, ya son historia. Los únicos puntos de referencia en las fiestas de este año serán la colocación de las flores en la hornacina de la Virgen del Rosario, la misa y la Salve que tendrán lugar el 6 de octubre (la celebración se adelanta a la víspera del día de la Virgen del Rosario debido a que el 7 de octubre es festivo) y la ezpatadantza de la Virgen del Rosario que Haritz E.D.T. interpretará el viernes.

Tradición festiva

Buceando en la historia se comprueba que las fiestas de la calle Errosario siempre han tenido un notable peso en Elgoibar. Las primeras referencias nos trasladan a 1587, con la constitución de la Cofradía de la Virgen del Rosario. Documentos de 1616 hablan de una procesión y de la contratación de un músico juglar para festejar el día de la patrona de la calle, y en 1617 se hace referencia a la ezpatadantza que se recreará este viernes.

El carácter festivo de los vecinos queda acreditado con las fiestas de 1919, en las que programaron ocho días de fiesta «y pretendieron emular y superar a las llevadas a cabo en la festividad de San Bartolomé», según recoge el libro 'Fiestas populares en Elgoibar' escrito por Koldo Lizarralde. Las celebraciones contaron con el beneplácito del alcalde de la villa, Antonio Arrillaga, hasta el punto de que la calle tuvo la categoría de 'Estado independiente' mientras duraron. Según los datos recogidos por Lizarralde, las fiestas fueron memorables, con dianas, verbenas, oficios religiosos, un concierto de la Banda de Música, una corrida de toros con el matador Antonio Urreta 'Kimiku' y Bruno Cengotita 'Patri', Felipe Muguerza 'Ruso', Prudencio Mercero y Miguel Echevarría como banderilleros, fuegos artificiales fabricados por el elgoibarrés Aniceto Epelde, partidos de pelota y una gran verbena marinera sobre el río Deba.

En las últimas décadas, las fiestas fueron de la mano de un equipo liderado por los ya desaparecidos Juanito Gorostiza e Ignacio Muguerza 'Ruso'. Con ellos llegaron los toritos y los partidos de pelota, con un papel destacado de pelotaris de Iparralde, así como el deporte rural. Años después, gente más joven se incorporó al equipo para hacer valer el carácter festivo de estos primeros días de octubre en la calle Errosario. Por desgracia, su entusiasmo ha chocado con una burocracia que no entiende de tradiciones y que lo circunscribe todo al papeleo y al cumplimiento de las normas.

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