Diario Vasco

A pedaladas hasta Sallobente

Grupo. El nutrido pelotón hizo un alto en el área de descanso de Sallobente-Ermuaran antes de iniciar el retorno al casco urbano.
Grupo. El nutrido pelotón hizo un alto en el área de descanso de Sallobente-Ermuaran antes de iniciar el retorno al casco urbano. / AITOR
  • La fiesta cicloturista Elgoibar Bi Erroberatan reunió a más de 200 niños y adultos el domingo

Alrededor de doscientas personas, entre niños y adultos, se sumaron el domingo a Elgoibar Bi Erroberatan, una marcha cicloturista organizada por Kalamua, la asociación de padres y madres de la Herri Eskola, que llevó a los participantes hasta Sallobente-Ermuaran. La fiesta siguió luego con carreras por el casco urbano protagonizadas por los niños más pequeños y con una gymkana con ejercicios de habilidad sobre la bicicleta.

La irregular climatología del fin de semana mantuvo en vilo a los organizadores de la marcha. «A primeras horas de la mañana llovía y eso nos ha hecho temer que la gente pudiera echarse atrás. Afortunadamente, no sólo ha dejado de llover sino que no ha caído una sola gota durante las actividades que hemos programado. Hemos tenido mucha suerte», manifiesto uno de los miembros de Kalamua, la asociación que organiza esta prueba desde hace más de una década.

Niños y mayores empezaron a reunirse en Kalegoen a las 10.00 de cara a preparar el inicio de la marcha, anunciado para las 10.30. Nada más darse la salida, el bullicioso y colorido pelotón completó un recorrido por el casco urbano para acometer después la subida hasta Sallobente-Ermuaran. Como pasa siempre, los más animosos y fuertes se fueron hacia adelante, siempre precedidos por un vehículo de la Policía Municipal, mientras que algunos de los más pequeños y algunos de los adultos daban lo mejor de sí mismos para ir superando el desnivel que llevaba hasta la zona de descanso, situada en el área recreativa próxima a la ermita de San Lorenzo. La llegada a ese punto fue un goteo constante de ciclistas que finalizó coincidiendo con la aparición de la ambulancia de la Cruz Roja, encargada de cerrar la marcha.

Tras recuperar fuerzas, llegó el esperado descenso antes de retomar la marcha. La subida a Sallobente-Ermuaran había quedado atrás y sólo había que dejarse caer de nuevo hacia el casco urbano y llegar hasta Kalegoen, donde estaba instalada la meta y a los ciclistas les esperaba un lunch a base de chorizo y refrescos. Los organizadores habían preparado 250 pinchos de chorizo y poco faltó para que se agotaran todos. «En la cazuela han quedado diez. Un poco más y acaban con todo».

A las 12.00 llegó el turno de los más pequeños, con la marcha por el casco urbano con las bicicletas de ruedines, los triciclos y las bicicletas Moltó como protagonistas. En Kalegoen, mientras tanto, los mayores ponían a prueba sus habilidades en un recorrido con obstáculos montado por Elgoibarko Lagun Taldea que debían completar sobre sus bicicletas. Esta prueba puso el punto final a una nueva edición de Elgoibar Bi Erroberatan, que se despidió de los elgoibartarras hasta el tercer domingo de septiembre de 2017.