Diario Vasco

El Pinparblue Team dio la talla en Logroño

Buen puesto. Claudia Arrillaga y Naroa Rodríguez, con el diploma que obtuvieron en el WRO.
Buen puesto. Claudia Arrillaga y Naroa Rodríguez, con el diploma que obtuvieron en el WRO. / AITOR
  • Naroa Rodríguez y Claudia Arrillaga, cuartas en el Campeonato de España de Robótica

Sensores, bloques de acción, programación, circuitos o controladores son términos que Naroa Rodríguez Aranburu y Claudia Arrillaga Zapparoli manejan con soltura, pese a tratarse de dos niñas de 11 años de edad. Naroa y Claudia han sido las representantes de Euskadi en la fase final del WRO (World Robotic Olimpiad), un campeonato que ha reunido en Logroño a decenas de equipos de jóvenes aficionados al mundo de los robots y la programación procedentes de toda España y de donde han regresado con una meritoria cuarta plaza.

Naroa Rodríguez y Claudia Arrillaga han competido defendiendo los colores de Camp Tecnológico bajo el nombre de Pinparblue. Su reto era lograr que su robot fuera capaz de identificar unos cubos colocados en un circuito y que interactuara con ellos de una manera u otro según su color. «Cuando localizaba un cubo azul no tenía que hacer nada, sólo seguir adelante, pero cuando el sensor identificaba que el cubo era rojo, tenía que retirarlo del punto en el que estaba y dejar uno de los cubos azules que transportaba el robot en ese mismo lugar. También debía coger el cubo rojo, llevarlo hasta una zona pintada de amarillo y depositarlo allí», explicó Claudia Arrillaga.

La cita de Logroño fue un auténtico maratón para estas dos niñas y el resto de los contendientes en liza. Tras tramitar la inscripción a las 7.45 de la mañana, cada equipo tuvo por delante dos horas para montar el robot y poner a punto los ajustes de la programación. A partir de ese momento, todo se redujo a superar los nervios, a esperar el momento en el que el jurado anunciaba sus nombres y a subsanar los errores de funcionamiento de los robots que se pudiera producir en cada una de las cinco series que constaba la competición, que finalizó a las 18.00. Las dos niñas compitieron en la categoría Regular Elementary, reservada a participantes de hasta 12 años, junto a otros 13 equipos. Todos aspiraban a hacerse con una de las dos plazas que daban derecho a disputar el Campeonato Mundial que se disputará en Nueva Delhi. Al final, el triunfo fue para el gran favorito, el equipo de Madrid Norte, que llegó a Logroño avalado por la segunda plaza en la Campeonato Mundial de Robótica de 2015, mientras que las elgoibartarras se hicieron con la cuarta posición.

Problemas y soluciones

Naroa y Claudia, al igual que el resto de los participantes, tuvieron como principal hándicap la iluminación. «Preparamos el robot en una sala aparte de la zona de competición. Allí funcionaba muy bien pero, cuando lo sacamos a la pista, el sensor tenía problemas para distinguir los cubos azules de los rojos porque la luz era muy distinta. Todos los equipos tuvimos este problema al principio. En la primera serie de la categoría júnior, en la que participan chicos y chicas mayores que nosotras, todos los equipos sumaron cero puntos porque ninguno fue capaz de completar correctamente el ejercicio», comentó Naroa.

Esta circunstancia les llevó a tratar de encontrar una rápida solución al problema, algo a lo que estas niñas están acostumbradas. De hecho, todo el proceso de preparación del robot ha sido una ardua tarea que les ha ocupado buena parte del verano y que ha tenido como eje la resolución de los problemas que surgían a medida que iban avanzando en su construcción y en su programación. En algunos casos, estas soluciones han estado cargadas de ingenio, como la que les llevó a colocar un elemento semejante a un brazo en uno de los laterales del robot para arrastrar las piezas rojas. En otros, ha habido que cambiar de perspectiva para salir de uno de los muchos atolladeros en los que se han encontrado Claudia y Naroa a la hora de preparar el robot. «La suma de los pesos de los bloques que controlan las funciones del robot, unido al de los cubos que tenía que transportar, dificultaba su maniobrabilidad y hacía que se volcará para un lado y para otro. La solución vino de la decisión de colocar el bloque de control en la parte posterior del robot y al revés de cómo debería ir normalmente. Este hecho dio lugar a que hubiera que programar el robot para que completará el trabajo marcha atrás, como si fuera un cangrejo».

Naroa Rodríguez y Claudia Arrillaga han tenido que desarrollar en la capital riojana todo lo aprendido en los dos años que llevan vinculados al mundo de la robótica. Ellas fueron dos de las primeras alumnas que se sumaron al programa que Camp Tecnológico empezó a desarrollar en Elgoibar a raíz de la iniciativa de un grupo de padres. Aquel primer paso encontró el apoyo del Instituto Arreiturre, que ha cedido un local para que se impartan en él distintas clases vinculadas a la robótica y la programación, y el Ayuntamiento de Elgoibar, que subvenciona económicamente el desarrollo de unos cursos que volverán a echar a andar en un par de semanas.