Videojuegos de mi puño y letra

Videojuego. El lenguaje de programación Scratch ha sido el utilizado para aprender de una forma amena. / FOTOS: FÉLIX MORQUECHO
Videojuego. El lenguaje de programación Scratch ha sido el utilizado para aprender de una forma amena. / FOTOS: FÉLIX MORQUECHO

La ludoteca Jazinto Olabe acogió a los participantes en un curso de creación de videojuegos

F.M. EIBAR.

Jugar a un videojuego no tiene mayor misterio, aunque hacerlo medianamente bien requiera algo de entrenamiento. Pero no es eso lo que han hecho los niños y niñas que durante esta última semana se han reunido en la ludoteca Jazinto Olabe. Ayer acababa el curso de creación de videojuegos organizado por el Ayuntamiento, Debegesa y Doplay con la colaboración de la Diputación Foral de Gipuzkoa, una experiencia que ayuda a ver los ordenadores de otra manera.

«Es increíble que con ocho años puedan hacer un juego que es bastante divertido» reconoce Borja Huerto, monitor de Doplay. Él ha sido uno de los encargados de lanzar retos a los 24 participantes en el curso. En apenas cuatro días cada una de las parejas ha sido capaz de sacar adelante un laberinto. Sin embargo, la uniformidad de las primeras clases no evita que cada juego sea diferente. «Le dan al coco y aunque hagan lo mismo, todos los juegos son distintos». No obstante, en la última sesión aún quedaba tiempo para subir un nivel, «queremos que haga cada uno el juego que quiera, algo más libre».

El curso recibe a algunos chavales que son habituales de la ludoteca y de los cursos de robótica, pero la mayoría han sido nuevos en esta práctica. «Hay casos en los que el profesor de informática o de tecnología ya ha empezado a enseñarles algo de esto, les ha dejado enredar un poco», señala Huerto. «Lo que hacemos aquí es darles una base para que salgan formados y puedan hacer después juegos por su cuenta». El lenguaje de programación Scratch permite un acceso sencillo a un terreno inicialmente reservado únicamente a profesionales.

De lo que están orgullosos los monitores es del interés que suscita el curso. «No quieren salir al recreo, si les dejásemos se comerían el 'hamaiketako' encima del teclado» apunta el monitor. Así, no es extraño que las cuatro horas de cada sesión vuelen, aunque estén bien aprovechadas.

Uno de los aspectos que se valoran es el trabajo en grupo. Por ese motivo los videojuegos se hacen en pareja, y muchas de las dudas que surgen las puedan resolver consultando entre los propios compañeros de mesa. Esta forma de elaborar sus videojuegos hace que la imagen de las clases sea muy diferente al carácter individualista que muchas veces se achaca a los juegos informáticos.

Campeonato en septiembre

Estos talleres forman parte de una estrategia de promoción de la tecnología entre los más pequeños. De hecho, los participantes están llamados a concursar en un campeonato que se celebrará en el mes de septiembre presentando su propio videojuego. La competición de robótica celebrada el pasado año en el frontón Astelena tendrá continuidad y en ese marco habrá también un concurso de videojuegos en el que los participantes deberán resolver un problema o una variación con la que les retará la organización.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos