La vida real, del paraíso al súper

Patricia de Lorenzo interpreta a Eva, que ahora trabaja donde años atrás iba a bailar.
/MATTEO BERTOLINO
Patricia de Lorenzo interpreta a Eva, que ahora trabaja donde años atrás iba a bailar. / MATTEO BERTOLINO

La compañía teatral gallega Chévere ofrece hoy en el Coliseo 'Eroski Paraíso'

FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

La de vueltas que da la vida. Sin ir más lejos en el pueblo gallego de Muros había una sala de fiestas llamada O Paraíso, pero llegó el día de apagar la música, encender las luces y la nave se convirtió en un supermercado de una conocida cooperativa vasca. La compañía de teatro Chévere se propuso indagar en ese caprichoso salto de la historia y el resultado es 'Eroski Paraíso', la obra que llega hoy al Teatro Coliseo.

Patricia de Lorenzo es una de las integrantes de la compañía Chévere, ganadora del Premio Nacional de Teatro en 2014, y además es una de las intérpretes que subirá hoy al escenario del Coliseo. «La obra llega después de haberla probado con muchísimo público y muy diferente. Hemos comprobado que la historia de la que parte todo el espectáculo de 'Eroski Paraíso', a pesar de ser muy, muy local, tiene un efecto universal. Todo el mundo tiene su Paraíso en algún sitio» señala.

Teatro
Eroski Paraíso.
Compañía
Chévere.
Cuándo
Hoy a las 20.30 horas.
Dónde
Teatro Coliseo.
Entrada
12 euros.

Curiosamente, la obra se representó por primera vez en San Sebastián hace un año y medio, dentro de dFeria, antes de su estreno oficial en Muros. «Allí la gente reconocía los elementos y objetos de la sala de fiestas sobre el escenario, ¡alucinaban! Después de eso hemos visto que la reacción en el público es la misma. El espectador se reconoce como un visitante que va a Galicia y podría conocer a estos personajes. Si una persona va de Madrid o de Euskadi, llega a Galicia y entra en un supermercado, reconocerá a esta pescadera gallega».

Lo que la compañía Chévere presenta sobre el escenario es una obra de teatro documental. Lo que se cuenta es lo sustancial de lo que vivieron personas de verdad. «Es una historia de memoria colectiva totalmente real» explica De Lorenzo. «Una manera de enfocar nuestros proyectos es la mezcla de datos reales y ficción, nos gusta jugar con esto». En el caso de 'Eroski Paraíso' los integrantes de la compañía consiguieron sus ingredientes a partir de un trabajo de campo previo a la producción, en el que hablaron con muchísimas personas implicadas, «desde trabajadoras actuales del supermercado, los propietarios de la nave, estuvimos viendo los planos de la sala de fiestas, hablamos con personal que trabajó como camarero, usuarios de la sala de fiestas, gente de Muro y del entorno... De ahí salen relatos con los que construímos la historia de los personajes, y nos ponemos a improvisar sobre el escenario». Así es como construyeron unos personajes que no están inspirados en nadie en concreto pero con los que han conseguido que mucha gente se identifique.

Esa carga de realidad hace que la función cuente con ingredientes que van asociados al ser humano, y uno de ellos es el humor. «Nuestra etiqueta es la de teatro documental. Lo que pasa es que en los treinta años que lleva Chévere como compañía siempre ha ido de la mano del humor. Últimamente hay varios proyectos en los que el punto de partida no es ese, pero el humor está presente en todos los proyectos y hay escenas que son realmente hilarantes, aunque no fuera la pretensión. Está bien que en el espectáculo haya momentos de risa absoluta y otros de cierta amargura» señala la actriz gallega.

El espectáculo presenta en escena a Miguel de Lira, Cristina Iglesias, Fidel Vázquez, Luis Martínez y Patricia de Lorenzo. Esta última interpreta a Eva, una mujer que a los 19 años conoció a su futuro marido en el Paraíso. 25 años después ella se encuentra de vuelta en Muros trabajando en el supermercado. Preguntada por sus labores en la obra, Patricia de Lorenzo explica que «aquí en Chévere hacemos distintas funciones, y puedo decir que desde que entré en 1994 sí me imagino con una merluza y haciendo lo que sea. No nos ponemos límites y en cada espectáculo nos marcamos pequeños retos. En este caso para mí fue saber cortar una merluza con naturalidad y que si viene un pescadero al teatro no se vaya pensando que esta señora no sabe cortar una merluza».

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