Vicente Iriondo: «Los cuadros y yo estamos en marcha, en una ruta previamente determinada»

Las sombras pintadas y las proyectadas se cruzan en uno de los trabajos de Vicente Iriondo en el Topaleku./FÉLIX MORQUECHO
Las sombras pintadas y las proyectadas se cruzan en uno de los trabajos de Vicente Iriondo en el Topaleku. / FÉLIX MORQUECHO

El Topaleku de Arrate Kultur Elkartea acoge la exposición 'In itinere', del eibarrés Vicente Iriondo, hasta el domingo día 18

FÉLIX MORQUECHOEIBAR.

En el desarrollo de cualquier expresión artística es difícil llegar a un final definitivo. Por eso los cambios que se van viviendo en estilos, temáticas y formas de ejecutar las obras suponen alicientes para un viaje. El camino de Vicente Iriondo le ha llevado a exponer en los últimos años en Ermua, Zarautz, Lekeitio o Bergara, pero ya le tocaba regresar a Eibar. La sala Topaleku presenta su trabajo cuatro años después, en una exposición que se puede visitar hasta este domingo (19.00 a 21.00 en días laborables y de 12.00 a 14.00 y 19.00 a 21.00 el sábado y domingo).

-'In itinere'. ¿Por qué ese título?

-Normalmente no pongo título a las exposiciones, pero esta se llama así. Significa que estamos en camino, no solo los cuadros sino también el autor en este caso. Estamos en marcha pero siguiendo una ruta previamente determinada, conocida.

«Los cuadros utilizan un lenguaje propio que es el color, la estructura lineal y las formas»

-Es una expresión que se oye hoy en día en clave laboral.

-Sí, el accidente 'in itinere'. Pero yo quería sacarlo de ese contexto y llevarlo a un campo mucho más creativo y más positivo. Creo que es un nombre que le venía bien a esta exposición.

-¿Qué puede decir del trabajo que presenta cuatro años después de su anterior exposición en esta sala?

-Generalmente lo que yo les pido a mis cuadros es que tengan una estructura, y todos los que se pueden ver aquí la tienen. Empezando por unas figuras tridimensionales que siguen una secuencia numérica, y siguiendo por los cuadros. Todos tienen una estructura, porque uno termina pintándose a sí mismo. Yo entiendo que el final del viaje es la definición de uno mismo. No es fácil explicarlo con palabras.

-Hay imágenes más abstractas y otras que a primer vistazo recuerdan a figuras arquitectónicas.

-A mí me produce una fatiga mental tremenda hablar de los cuadros, porque los cuadros utilizan un lenguaje propio que es el color, la estructura lineal y las formas. Por eso, meter un rollo de qué es lo que quieren significar... Los cuadros tienen un lenguaje de color y yo me manejo con unos pigmentos que son siempre los mismos. El aglutinante es siempre yema de huevo, salvo algún color complicado como un azul egipcio que tengo por ahí. Luego, a partir de ahí hay una estructura y a trabajar.

-¿Son pinturas con mucho trabajo detrás?

-Bastante, lo que ocurre es que no es un trabajo lineal. Normalmente puedo pintar varios cuadros a la vez, y hay circunstancias particulares que influyen. Por ejemplo, estuve haciendo una visita a Córdoba, vi unos azules en unos árboles y vine encantado con aquel color. Por eso las excusas son irrelevantes.

-¿Disfruta con el formato grande?

-¡Hombre! Los cuadros que se pueden ver aquí son de un formato intermedio. Yo pintaba murales hace mucho tiempo y eso es una auténtica gozada porque es mucho más fácil trabajar. Por eso nunca he tenido ningún inconveniente en hacer formatos enormes. Lo que ocurre es que previamente hay que acordar un presupuesto porque la logística es complicadísima para ese tipo de trabajos. No entran en un ascensor, ni en un coche, ni en ninguna parte.

-Pero con lo que denomina formatos intermedios se puede completar una muestra atractiva.

-Sí, con menos unidades se puede hacer una exposición interesante. En el Topaleku habrá una quincena de obras entre tela y tabla, y también hay una serie de dibujos. Aparte, presento unas figuras tridimensionales a las que llamo engendros.

-Le iba a preguntar por ellos.

-Esto sí que está 'in itinere'. Es una estructura numérica. Las intersecciones marcan una serie de números que escritos de una forma determinada dan como resultado mi firma, Iriondo. Hice un cálculo de variaciones y el resultado fue que necesitaría unos 150 años para poder desarrollar todas ellas, y entonces lo dejé.

-Hay un camino y una ruta.

-Sí, pero no solo para los cuadros y para el autor, para todos.

-¿Esta colección se había podido ver antes?

-No. Algunos cuadros de los que están aquí los presenté en una exposición colectiva en el claustro de Deba, pero solo son dos, el resto son inéditos. Sí que tengo más material pero hay que seleccionar. Mi hija monta la exposición y es muy estricta en cuanto a distribución y número de elementos, y aunque queda bastante material fuera así estamos encantados con el resultado.

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