Vacaciones para echar un cable

Voluntarias. Nagore Andikoetxea, Miren Santillán, Nerea Alcoba, Eider Clavel y Malen Txurruka. / FÉLIX MORQUECHO
Voluntarias. Nagore Andikoetxea, Miren Santillán, Nerea Alcoba, Eider Clavel y Malen Txurruka. / FÉLIX MORQUECHO

Cinco jóvenes eibarresas participarán como voluntarias en el programa 'Vacaciones en paz' para la acogida de saharauis

FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

«Tenemos demasiadas vacaciones». Cuesta creer que la frase salga de un grupo de jóvenes estudiantes de primero de Bachillerato, chicas de 16 y 17 años que a priori podrían estar pensando en tostarse al sol el máximo tiempo posible, si el astro rey tuviera a bien asomarse. Conscientes de que hay tiempo para todo, cinco jóvenes eibarresas participarán como voluntarias en el programa 'Vacaciones en paz', una iniciativa que acercará en verano a 316 niños y niñas a Euskadi para pasar dos meses alejados de las duras condiciones de los campamentos de refugiados en los que sobrevive el pueblo saharaui.

Malen Txurruka, Nagore Andikoetxea, Miren Santillán, Nerea Alcoba y Eider Clavel son compañeras en el Instituto Ignacio Zuloaga, y las vacaciones de verano se presentan como una oportunidad. «No queríamos ir a una actividad en la que nos cuiden a nosotras» señalan. Por eso se plantearon la posibilidad de ejercer como monitoras de tiempo libre pero se encontraron con la barrera de ser menores de edad. Entonces se les presentó la ocasión de ayudar en el programa 'Vacaciones en paz'.

La filosofía de esta iniciativa busca acoger a niños y niñas saharauis en familias vascas, pero en los últimos años se encuentran en la situación de no contar con suficientes hogares de acogida. Eso hace que un número de pequeños se reparta entre media docena de albergues. En los de Larrabetzu y Arrasate será donde las jóvenes eibarresas se repartirán para hacer más ameno el día a día. «Estamos pendientes de una reunión y por eso aún no sabemos exactamente cuáles van a ser nuestras tareas, pero sabemos que son niños y niñas de 9 a 12 años, y tenemos que pensar qué actividades se pueden hacer» señalan.

A pesar de que los pequeños son como esponjas a la hora de asimilar idiomas, las voluntarias saben que contarán con la ayuda de saharauis residentes en Euskadi para poder traducir en el primer contacto. «Es una experiencia que no nos da miedo. Sí que impone respeto porque es algo nuevo para nosotras, pero al mismo tiempo vamos con mucha ilusión» señalan.

No todas las participantes eibarresas en este programa tendrán el mismo calendario, ya que la colaboración varía entre una y tres semanas, en los dos centros de acogida a los que van a acudir.

Por debajo de la edad

Además de la participación de las voluntarias en los albergues, Eibar también será destino de la campaña 'Vacaciones en paz'. En esta edición la asociación Eibar-Sáhara acercará cuatro niños y niñas a a ciudad. Se da el caso de que uno de los pequeños, con 7 años, aún no tiene la edad necesaria. Sin embargo los episodios de epilepsia que sufre han llevado a solicitar su participación de cara a la realización de pruebas médicas que no serían posibles en los campamentos de refugiados. Los trámites burocráticos no han sido nada sencillos, pero finalmente podrá estar en Eibar junto al resto a partir del 25 de junio.

A través del programa 'Vacaciones en paz' Gipuzkoa acogerá este verano 117 niños, 14 más que el año pasado. El total que recibe Euskadi también crece con 316, veinte más que en 2017. Del total 229 se alojarán con familias mientras que 87 pasarán sus vacaciones en seis albergues de Gipuzkoa, Bizkaia y Araba.

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