Un día de tregua por San Isidro

La procesión con la imagen de San Isidro completó su recorrido con una parada en la campa. /  FOTOS: FÉLIX MORQUECHO
La procesión con la imagen de San Isidro completó su recorrido con una parada en la campa. / FOTOS: FÉLIX MORQUECHO

Arrate acogió a baserritarras de todo el Bajo Deba en el día de su Patrón |

FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

Mientras Madrid bailaba un chotis, la celebración de San Isidro en el Bajo Deba se encaminó ayer al alto de Arrate. Allí se reunieron gentes del campo de toda la comarca dispuestos a honrar a su Patrón, en una mezcla de fe y tradición que les llevó a pedir una vez más ayuda divina por unas buenas cosechas. De momento el Santo de los agricultores les otorgó una tregua para que disfrutasen de un día de hermandad.

«Las baserritarras somos las mujeres, así que también estamos ahí» apuntaba una de las cuatro encargadas de portar la imagen de San Isidro en la procesión que siguió a la misa. No es nada nuevo ni extraño. Desde hace varios años esos papeles se comparten sin que la fiesta cambie un ápice.

Desde el Santuario de Arrate partieron los trikitilaris, los hombres portando los cirios y cruces, el párroco, los representantes de los distintos ayuntamientos del Bajo Deba, y con ellos los asistentes. En la parada de la procesión en la campa quedó clara la diversidad. Cuando el párroco Xabier Zubizarreta quiso lanzar su bendición en todas las direcciones le apuntaron «a Mutriku», y le siguió un «y para Elgoibar también». A todos los puntos llegaron los deseos de dejar atrás un invierno malo y recibir las bondades de una climatología que parece no haberse enterado de que el mes de mayo ya ha llegado a su ecuador.

Productores locales

La procesión y la parte religiosa de la fiesta se cerraron con el aurresku a cargo de una dantzari de Kezka. Para entonces las mesas situadas en el pórtico del Santuario estaban preparadas para hacer reponer fuerzas a los presentes. Los agricultores saben bien lo que es trabajar duro para conseguir los mejores frutos de la tierra, y agradecieron el queso, el pan, los embutidos, la sidra y el txakoli de los productores locales.

El deporte rural también está presente en la fiesta que organiza la asociación de agricultura de montaña Debemen, con el apoyo de los ayuntamientos de Eibar, Elgoibar, Mendaro, Soraluze y la entidad local menor de Itziar. En esta edición hubo todo un despliegue de levantadores de piedra con las sagas de los Ostolaza y los Izeta, a los que sumó el montañero Alex Txikon, que no tenía bastante con participar como aizkolari, y se puso a prueba con las piedras. Después, las hachas tomaron protagonismo en un emocionante torneo. Para redondear el encuentro, el restaurante Kantabria acogió la tradicional comida de hermandad, una cita que reunió a ciento veinte comensales en un ambiente de celebración.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos