«No se trata de aprender a pintar sino de explorarnos a través del arte»

Maite Arriaga ofrece cursos de arteterapia para resolver transtornos o tratar de afrontar malos momentos de la vida por la vía de creación artística./FÉLIX MORQUECHO
Maite Arriaga ofrece cursos de arteterapia para resolver transtornos o tratar de afrontar malos momentos de la vida por la vía de creación artística. / FÉLIX MORQUECHO

Es una herramienta de desarrollo personal, de autoconocimiento, y de ayuda vital ante situaciones traumáticas La profesora de pintura. Maite Arriaga ha puesto en marcha un nuevo curso de arteterapia en su taller de Bista Eder

ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

La profesora, artista y diseñadora gráfica Maite Arriaga ha puesta en marcha un novedoso curso de arteterapia consistente en la utilización del arte como vía terapéutica, con buenos resultados entre las personas que se han acercado en anteriores ediciones a su taller de Bista Eder.

En principio, los destinatarios de estas prácticas son personas que han experimentado «algún trauma, una mala etapa en la vida, aunque también sirve para sanar trastornos psicológicos, tratar miedos, bloqueos personales, traumas del pasado, etc».

Asimismo, Arriaga decía que «no es psicoterapia», sino que por la vía del arte se ofrecen técnicas de desarrollo personal, de autoconocimiento y de expresión emocional. «Por tanto no es necesario poseer ningún trastorno psicológico, sino simplemente sentir la necesidad de explorarnos a través del arte, en donde la comunicación con el cuadro es el principal proceso del taller y el habla no es la principal herramienta», señala la artista eibarresa.

«En el caso de personas con enfermedad mental, la arteterapia es de grandísima ayuda, al aumentar la autoestima»

Igualmente, la arteterapia no es un taller de pintura. «No enseña a pintar un cuadro, ni a utilizar diferentes técnicas pictóricas. Es un modo de expresión plástica», señala la pintora eibarresa que acompaña a la persona que pinta desde «el respeto y el no juicio; marcando, si es necesario, algunas pautas y haciendo un seguimiento benévolo».

En sí la arteterapia es una ayuda vital de las situaciones que se presenten en la vida y también un apoyo terapéutico. «A la persona que pinta no le sirve de nada la opinión o crítica del resto del grupo porque no analizamos cuadros, ni las personas que pintan. Se hacen interpretaciones y lecturas de las imágenes».

Además, no se requiere de unas brillantes dotes artísticas, ni que el resultado de la obra tenga un gran valor artístico. Por ello, este espacio de expresión creativa, con efecto de terapia, está ampliado su ámbito de actuación, sirviendo igualmente para procesos de cambio, como vía de autoconocimiento y para desarrollar ciertas habilidades como la creatividad, percepción, intuición, etc. «Entrar en un taller de arteterapia, la intimidad es respetada por el resto de componentes del grupo. Todo lo que se expresa en el espacio, queda ahí. No podemos olvidar que las imágenes que se reproducen es algo interno que desprendemos. Algo que hace falta sacar fuera», expresaba Arriaga.

De hecho, muchos terapeutas utilizan la terapia artística para abarcar áreas en las que una terapia verbal no alcanza. Esta modalidad artística se llega a emplear incluso en residencias de ancianos, colectivos con problemas de integración, con deficiencias psíquicas, o con enfermos psiquiátricos, etc. También en el tratamiento de enfermedades como el estrés, la ansiedad, la fibromialgia o los trastornos alimenticios. «En el caso de personas con enfermedad mental, la arteterapia es de grandísima ayuda, al aumentar la autoestima y mejorar la calidad de vida, alejándose, por ejemplo, los brotes que estas personas puedan sufrir», decía la profesora Arriaga.

Por medio de la arteterapia nuestros conflictos, miedos, angustias, necesidades, frustraciones, anhelos, sueños... afloran cuando nos dejamos llevar por la obra que estemos representando. «Es mediante la actividad creativa como la persona llega a la realización consciente del ejercicio, en el cual se manifiesta la parte más inconsciente», decía.

Por estos motivos, sin ser necesarias grandes habilidades ni conocimientos plásticos, «la obra es siempre valiosa porque nace de la autenticidad del creador, para lo cual se hace fundamental que el trabajo se haga con la suficiente espontaneidad, responsabilidad, conciencia y sinceridad».

Ante ello, con la finalización del trabajo la persona rescata de su interior un mayor valor creativo, lo que descubre y los cambios que se producen dentro de él. Una vez adquirida conciencia, es necesaria una buena dosis de autorresponsabilidad: que la persona se comprometa consigo misma para llevar a cabo ciertas correcciones en su manera de actuar.

Fracaso escolar

La arteterapia es igualmente eficaz para paliar el fracaso escolar, los trastornos de atención u otra serie de dificultades que muchos niños tienen en la actualidad. «Ayuda a desarrollarse íntegramente y con mayor conocimiento de ellos mismos, al tiempo que se aprenden a conocer las emociones de manera natural». Ahora bien, la arteterapia «no sustituye, ni soluciona, la mala educación de padres y madres. Es vital conocer el entorno familiar para trabajar a la persona que lo necesita. Hay veces que se mandan a los hijos, cuando en realidad sería más acertado que acudieran padres o madres», explicaba Arriaga.

El terapeuta ofrece una serie de instrucciones o consignas y ejercicios a realizar, pero es la persona la que sabe lo que su trabajo significa, independientemente que luego se compartan los resultados con el terapeuta o con el grupo.

«Incluso si la persona que cursa esta modalidad solicita un informe de su trabajo, para remitirlo a un especialista médico, se lo hacemos sin problema». De esta manera, observando la creación y reflexionando sobre la misma como el terapeuta y el paciente ven reflejado el mundo interno y establecen dónde se encuentra el desequilibrio.

Fotos

Vídeos