El sector armero pide «más atención»

Las empresas Carabinas Cometa y Aguirre y Aranzabal (Aya) recibieron el premio a la Empresa Eibarresa de los Toribio Echevarria, en Tekniker.
Las empresas Carabinas Cometa y Aguirre y Aranzabal (Aya) recibieron el premio a la Empresa Eibarresa de los Toribio Echevarria, en Tekniker. / FÉLIX MORQUECHO

El ejercicio del año 1975 fue uno de los más desfavorables para la industria eibarresa del siglo XX

ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

La entrega de los Premios Toribio Etxebarria permitió homenajear a dos empresas eibarresas, Carabinas Cometa y Aya (Aguirre y Aranzabal). Ambas recibieron el premio Empresa Eibarresa y Excelencia Emprendedora, reconociendo su contribución al desarrollo social y económico de su entorno. Y en el propio acto, el director gerente de una de las firmas, Alex Aranzabal, de Aya, solicitó «mayor atención por parte de las instituciones» para un sector que sigue dando nombre y fama a la ciudad.

No obstante, conviene recordar una serie de factores sobre la importancia que ha tenido el sector armero, en un pasado reciente. Sólo las exportaciones del año 1974, en cuanto a armas largas corresponde, alanzaron los 814 millones de pesetas, con una cifra superior a 150.000 escopetas. Pero como si fuera un colapso total, las ventas de 1975 no fueron nada exitosas. A tres meses de finalizar dicho año, la industria armera exportó armas por valor de 693 millones, vendiendo 15.000 unidades menos que el año anterior. Por lo tanto, las elevaciones de los precios, la crisis industrial que sacudió al sector y la competencia de las empresas más importantes del resto de los países pusieron a prueba la confianza del sector.

1974
814 millones de pesetas con una cifa superior a 150.000 escopetas
1975
693 millones de pesetas vendiendo 135.000 unidades

Una de las características de la crisis armera fue la competencia extranjera, sobre todo la estadounidense. Un artículo publicado por la revista americana 'U.S. News Worls Report' reflejaba la evolución coste-hora directa del trabajador en diversos países durante el periodo 1970-75, evidenciando el gran problema de la industria local. Países como Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Francia y Japón producían más que España. Concluía, además, señalando que «si un país con 220 millones de habitantes, de alto poder adquisitivo en una sociedad de consumo, mantiene un incremento salarial medio de un tercio del resto de los países y teniendo en cuenta que son los más avanzados en investigación, tecnología y estudios de mercados», no era difícil de suponer que esos países eran capaces de competir con ventaja respecto a los demás países industriales, al que se añade, España y sus pequeñas industrias armeras.

Pero el problema es que las armas fabricadas por Estados Unidos se vendían a un precio inferior a las españolas, a pesar que su calidad fuese más baja que las que se hacían en Eibar. Esto conllevó a que las ventas descendieran en cantidad importante. Los demás países competidores como Italia, Francia o Bélgica redujeron sus ventas en Estados Unidos sin apenas variar las posiciones.

Otro de los problemas del sector armero fue la devaluación, es decir, la disminución del valor de la moneda. Durante la crisis hubo un aumento general de precios -conocido como inflación- que trajo consigo una pérdida de valor de la moneda en el mercado libre. Esto dificultó las exportaciones de las armas, ya que la imposibilidad de bajar los precios, como hicieron los competidores italianos, conllevó a que muchas fábricas eibarresas cerraran. Esta era la situación pesimista y sombría del sector en los años 75. A partir de ahí, las ventas se redujeron y unos años más tarde llegó el cierre de Victor Sarasqueta S.A. No quedó más remedio que innovar introduciendo tecnología para producir menos armas pero de auténtico lujo. Pero la verdadera puntilla al sector armero llegó con el cierre de la empresa Star, Bonifacio Echeverría S.A.

Después de las crisis de 1975 y de 1992, el 27 de mayo de 1997 la fábrica de armas Star perdió la mayoría de su fabricación armera, reduciéndose la producción del arma de caza y competición, sectores que sufrieron una profunda crisis en los años 80 del siglo XX. El historiador Leonardo M. Antaris , nacido en Rochester (Nueva York) en 1953 y oftalmólogo de profesión, autor de 'Astra Automatic Pistols', y 'Star Firearms', señalaba que «el mundo cambió, cuando Astra y Star se detuvieron». Misma situación vivió Llama Gabilondo. Para Antaris, su fracaso se debió «a la combinación de fuerzas externas y la mala gestión interna». Entre los factores externos encontramos la reducción de la necesidad mundial de armas de fuego (menos guerras), el aumento de restricciones a la propiedad en el extranjero, y el aumento de restricciones a la importación en Estados Unidos. Estos efectos se vieron agravados por un cambio de moneda desfavorable y un esfuerzo decidido por parte de Rossi y Taurus, que lucharonpor hacerse con la cuota de mercado de Astra y Star. Demasiados problemas para sobrevivir.

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