La Plaza de Mercado y el mercadillo, a falta de clientela en el mes de agosto

La Plaza del Mercado en el mes de agosto sufre las consecuencias en su actividad debido al éxodo vacacional en agosto.
La Plaza del Mercado en el mes de agosto sufre las consecuencias en su actividad debido al éxodo vacacional en agosto. / MORQUECHO

En verano es habitual la poca afluencia de gente en ambos mercados, lo que supone un hándicap para los vendedores

AINHOA GARCÍA MALLOEIBAR.

La situación comercial de Eibar es complicada en agosto. Desde hace años, la Plaza de Mercado situada en la calle Bidebarrieta número 23, ha sido claro ejemplo de que en verano el éxodo vacacional se nota y que, por tanto, la economía de los vendedores empeora, ya que no consiguen vender ni la mitad del género. Aunque este año la cosa ha ido a peor. Al entrar a la Plaza se puede observar que los puestos que durante el año están en funcionamiento están cerrados en este mes de agosto. Sólo están operativos los baserritaras, en el exterior del recinto, vendiendo, en la medida de lo posible, lo que recogen día tras día en sus huertas. Sin embargo, a pesar de que se venden productos naturales, poca gente acude a comprar. La situación es, verdaderamente, complicada. María José, que ha preferido no dar el apellido, es una de las vendedoras que baja desde su caserío todos los días. «Te voy a contestar, pero si viene un cliente le atiendo y paramos la entrevista», advierte. Y es que tanto ella como sus compañeros están a falta de clientela, como viene siendo normal en los últimos veranos.

«Es muy triste, hay muy poca gente, y los clientes buenos están en la costa pasando sus vacaciones. La cosa está mal», dice María José. Añade que en el interior de la plaza faltan comerciantes. «Las tres pescaderías han cerrado todo el mes y a la vez, y en el caso de la frutería el dependiente también se ha cogido vacaciones», señala. Así está la situación de la Plaza de Mercado, que hace años era un punto de encuentro entre los ciudadanos y los baserritarras. «Las ventas siempre bajan en agosto, pero que esté todo cerrado en el interior no ayuda a mejorar, aunque es normal», añade.

El trabajo de María José consiste en recoger la cosecha de su huerta y bajar al mercado, «todos los días a ofrecer lo mejor que tenemos, pero en agosto nos volvemos con la mayoría de la mercancía a casa», indica. La única manera de mejorar la situación es que «la gente se acerque hasta aquí». María José espera que en la segunda quincena de agosto la situación mejore algo, «aunque el problema está en que algunas vienen y otros se marchan, entonces la situación está parecida», asegura. Sin embargo, otros caseros señalan que «como este agosto, nunca».

Los baserritarras lamentan que el mes de julio tampoco ha sido bueno este año

Una situación difícil a la que se suma el hecho de que en el pasado mes de julio la falta de gente «se ha notado más de lo normal», apunta María José. «Aunque, eso sí, ha habido más movimiento que en este mes», comentan otros baserritarras.

Pero la duda sobre si la situación empeorará o mejorará está en el aire. Una de las compañeras de María José se pregunta cómo será el mes de septiembre. «Otros años ha sido peor septiembre que agosto», matiza.

«Las ventas siempre bajan en agosto, pero que esté todo cerrado en el interior no ayuda»

Todos los que componen el mercado tienen la esperanza de que la circunstancia mejore a partir de octubre, pero las condiciones de trabajo en la que se encuentran hace que se planteen muchas cosas. «Estamos aquí fuera y cuando llueve nos mojamos, hay humedad en el suelo. Es duro», denuncian. Además, aseguran que «el Ayuntamiento no hace nada por nosotros, cuando llegamos por la mañana no tenemos llaves para abrir el local, ni luz en el exterior». Esto se convierte en un problema para los caseros que viven a vender sus productos. «En mi casa todos vivimos de esto, y desde luego, la cosa está para pensar qué hacer», señalan. La situación es preocupante. No sólo en verano, sino también en el resto del año. Hace apenas varios años era tradición que los eibarreses se acercaran hasta el mercado a comprar pero, como todo, los años pasan y las costumbres también cambian.

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