A Pedro Goenaga le encandiló el centro de oficios belga

Armeria Eskola se fundó a partir de la base de estudios que ya ofrecía Lieja, con lo que la relación entre ambos centros parte de antiguo. Estos lazos parten además desde hace más de un siglo, cuando Eibar «con su intuición, con su espíritu de honradez y con su sentido progresista sintió la necesidad de una escuela», comentaba Pedro Celaya en un artículo sobre los orígenes de la Escuela de Armería.

Era un Eibar con múltiples talleres y aprendices, casi niños, que ingresaban en las fábricas y pasaban hasta tres años aprendiendo el oficio. Ante esta situación eran los empresarios los que demandaban una escuela profesional. Así, un 4 de febrero de 1910, se presentó una primera solicitud ante el Ministerio de Fomento, dirigido por Fermín Calbetón, para hacer frente a la puesta en marcha de un centro profesional en Eibar. No obstante, el empresario eibarrés Pedro Goenaga sentía también en el bullir de su mente la idea de una escuela de mecánica y ajuste teórico-práctica. Primeramente visitó la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona, que no le satisfizo. Mucho más le agradó en Berlín la escuela de la fábrica de maquinaría Loeme. Pero fue en Lieja cuando un 7 de junio de 1911, en un Congreso de Bancos de Pruebas de Armas donde encontró Goenaga, en l'École d'Armurerie la referencia clave para que los promotores de la Escuela de Armería basaran la creación de su centro.

A Goenaga le encandiló que el aprendizaje de una profesión en el centro conocido ahora como CES Leon Mignon se acompañaba también de enseñanzas teóricas y técnicas. A partir de la experiencia belga, la Escuela de Armería fue tejiendo un programa formativo que ha sido clave para el desarrollo industrial de Eibar y su zona de influencia, formando a empresarios y obreros cualificados que dinamizaron el desarrollo industrial en las décadas de 1950 y 1960.

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