Paula Quintana (Bailarina y actriz): «Me gusta subirme a un escenario para hablar de persona a persona»

Danza y teatro se alternan en la obra que llega mañana a Eibar.
/VÍCTOR LUENGO
Danza y teatro se alternan en la obra que llega mañana a Eibar. / VÍCTOR LUENGO

Danza y teatro se combinan en 'Latente', un espectáculo cercano que llega mañana al Coliseo

FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

Cuando la tinerfeña Paula Quintana decidió formar su propia compañía abrió la puerta a espectáculos como 'Latente'. Su formación en danza clásica, contemporánea, flamenco y arte dramático le permite ofrecer distintos lenguajes y eso se ve sobre el escenario en una obra que le valió el Premio Especial a la Mejor Artista/Creadora Emergente en la Feria Umore Azoka 2015. 'Latente' llega al Teatro Coliseo (mañana viernes a las 20.30 horas, entrada 10 euros).

-¿En qué punto llega este espectáculo a Eibar?

-'Latente' se estrenó en 2015. Después de hacer piezas más cortas fue el primer montaje completo de teatro que hacía, y desde hace dos años se sigue moviendo y sigue gustando, estoy contenta.

«Es una clave muy fresca, de humor, y los momentos de danza son más emocionales»

-Leemos que es danza-teatro pero...

-Es una mezcla de todo. 'Latente' habla del ser humano, de cómo cada uno a nuestra manera nos estamos olvidando de lo que realmente queremos, de cumplir nuestros sueños. A veces nos dedicamos a hacer todo lo que se supone que tenemos que hacer, y a hacerlo bien, pero ¿en qué medida hace eso que olvidemos nuestros sueños?

-¿De qué manera se cuenta ese fondo?

-De una forma que combina la formación que yo tengo, el teatro y la danza. Hay cosas que se cuentan mejor con el texto y hay emociones o sentimientos que se transmiten mejor con la danza o con el movimiento. Podría parecer que es una mezcla muy caótica de todo, pero creo que el público enseguida se da cuenta de que es la manera de comunicarse que tiene ese personaje sobre el escenario.

-¿Cuál es el tono de la obra?

-Es muy fresco, el texto está en clave de humor, humor absurdo. El espectador se ríe y se siente identificado con lo que está sucediendo porque son cosas que nos suceden a todos, la vida cotidiana, frases que todos decimos o que todos pensamos. Por eso la obra está en una clave muy fresca, de humor, y los momentos de danza son más emocionales. Creo que para gente no habituada a la danza es perfecta, porque en realidad no es importante si estoy bailando o no, lo importante es lo que estoy comunicando, y la gente lo capta enseguida.

-Parece que los bailarines viven una campaña constante de pedagogía, de ganarse al público.

-Es cierto. Esta obra no se hizo con una intención de acercar la danza al público, no me planteé esa idea. He recurrido en cada momento al lenguaje que yo, de una manera personal, creía que era el que mejor podía expresar algo. Hay momentos más viscerales en los que tiro por el flamenco, momentos en los que tiro por el texto... más por una necesidad de lo que yo creía que se tenía que contar. Y al final, la gente se acerca a diferentes lenguajes sin darse cuenta.

-¿Qué tipo de público encuentra?

-De todo. Lo que más me gusta de este espectáculo es que se mueve por circuitos no habituales de danza, y eso me encanta. Viene público afín a la danza o al teatro, porque esto no es una obra de danza, tiene la misma parte de teatro que de danza, pero a la gente que no está habituada a ver danza contemporánea le llega, y eso me encanta. La he movido por público completamente dispar, del norte, del sur y de todas las edades, y a todo el mundo le llega.

-Una hora de espectáculo para usted sola. ¿Es un ejercicio exigente?

-Una vez que estoy sobre el escenario no me doy cuenta, lo disfruto. Es exigente antes, cuando estás sola en el camerino y tienes que salir (ríe). Pero al ser un lenguaje tan personal, acabo haciéndolo yo. Es una manera muy propia de contar las cosas. Se está generando un lenguaje que parece que interesa y eso es un gusto, la verdad.

-Sobre el escenario está Paula Quintana... ¿como actriz, como bailarina, persona, personaje...?

-Todo. A mí me gusta subirme a un escenario, sobre todo en los montajes que hago yo, para hablar de persona a persona. No hay una posición de bailarina-público o actriz-público, sino que hay una persona a la que le pasan cosas y que tiene emociones de la misma manera que las tiene el público, hablamos todos de lo mismo. Desde ese punto de vista es una obra muy humana, me planteo cosas que me suceden a mí, como creo que le suceden a todo el mundo.

-¿Cómo le presentaría 'Latente' a alguien que se pregunte lo que hay detrás de ese cartel?

-Le diría que se va a encontrar una obra que habla de algo que nos sucede a todos por dentro. Muchas veces en nuestra vida cotidiana nos tenemos que ocupar de tantas cosas que suceden fuera de nosotros que a lo mejor nos descuidamos un poco. Ocurre que la gente lo está haciendo todo y no es feliz. No es una obra para intelectuales, habla del mundo interior de las personas, de todos, y animo a todos a verla.

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