Patricia Verdes (Abogada): «A la víctima no habría que aplicarle un principio de incredibilidad»

Patricia Verdes, antes de la charla que ofreció esta semana en Portalea.
/FÉLIX MORQUECHO
Patricia Verdes, antes de la charla que ofreció esta semana en Portalea. / FÉLIX MORQUECHO

Una charla sirvió para conocer los aspectos judiciales en los casos de violencia de género

FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

El programa de actividades del Día internacional contra la violencia machista se estiraba en esta edición hasta el mes de diciembre con la conferencia titulada 'La realidad judicial de la violencia de género'. Patricia Verdes lleva 25 años trabajando como profesional del derecho, algo que le permite conocer la realidad de este ámbito y sus diferencias y conexiones con lo que ocurre fuera de los juzgados.

-Violencia de género y realidad judicial, ¿un tema en evolución?

-En el terreno jurídico ha habido muchos cambios y en el terreno social también, pero no se han dado todos los cambios necesarios. Todavía nos queda mucho camino por recorrer.

«Hay que explicar muy bien la vía judicial porque no es un camino de rosas»

-¿La referencia a una realidad judicial implica que es una realidad distinta?

-Son dos realidades diferentes. Una cosa es la realidad social, lo que sucede en la calle, y otra cosa distinta es la realidad judicial, lo que pasa cuando vamos a esa vía. La vía judicial es un pasillo muy, muy estrecho, en el que es muy difícil moverse, ahí estamos muy pautados. Por eso no podemos confundir la realidad que reflejan las estadísticas del Consejo General de Poder Judicial con lo que realmente está sucediendo. Son dos realidades diferentes.

-Ese choque, ¿puede echar atrás a mujeres que han sufrido una situación de violencia?

-Sin ninguna duda. Pero hay muchas causas por las que las mujeres no denuncian, no solo es por el tema judicial. Ahí están los temas psicológicos, temas económicos... pero la vía judicial es una vía muy seca, en la que se trata de defender a la persona que está imputada. El principio de inocencia es un principio fundamental del derecho, pero los derechos de las víctimas son algo que está evolucionando constantemente, y no hemos hablado nunca de ello hasta ahora. Por eso, la víctima a veces es un número más, una figura que queda cosificada.

-La presunción de inocencia se da por segura para un acusado, pero hay casos en los que parece que no existe para la parte demandante.

-Es que ocurre que en los pocos delitos en los que se cuestiona a la víctima son los delitos que tienen que ver con la mujer. Si a mí me roban no van a poner en duda si llevaba el bolso bien agarrado o no. Pero por ejemplo cuando se piden informes periciales en casos de víctimas de violencia muchas veces lo que se cuestiona es la credibilidad, algo que en otros delitos no se cuestiona. Como abogada siempre digo que el principio de inocencia es fundamental. La víctima, como no es acusada, no tiene un principio de inocencia porque no hay que aplicárselo, pero tampoco habría que aplicarle un principio de incredibilidad. Eso no existe en ningún juzgado, no lo he visto en ninguna ley, todo esto hace que la vía judicial sea difícil. Es una vía que va a juzgar y a condenar. Por eso hay que explicar muy bien esta vía, hay que acompañar y preparar este paso porque no es un camino de rosas.

-Cualquier avance en ese camino es responsabilidad de muchas partes.

-Claro. Lo que pasa es que en este país en algunos momentos hemos hecho más hincapié en la parte judicial, como si esa fuera la resolución del conflicto de la violencia de género, y hemos dejado de lado muchas cosas. Por ejemplo, me llama la atención que el último pacto de Estado recoge medidas que ya estaban aprobadas en la Ley contra la violencia de género. ¿Tenemos que hacer un pacto para repetir lo mismo de antes? Vamos a dotarlo de contenido y hagamos una crítica de lo que ha pasado en estos años, porque hay cosas que no han evolucionado, ni en lo judicial ni en lo extrajudicial.

-No son universos estancos.

-No, la violencia de género es un problema estructural y como tal tenemos que tratarlo desde muy diferentes puntos de vista, no hay una única solución.

-En ocasiones hay casos con una presencia muy importante en los medios de comunicación. ¿Qué papel tienen?

-Está claro que los juzgados y los medios de comunicación tienen una función diferente. ¿Cómo actúan los medios? Algunos bien y algunos mal, no se puede generalizar. Pero sí es cierto que quien quiere vender más tiene que buscar las partes más morbosas. En la vía judicial no se funciona así, en principio se busca la legalidad y la justicia. Es curioso que en los temas de violencia de género los medios hagan una investigación sobre el entorno, pero no se habla de la realidad de la violencia. Aunque suene muy duro, a veces hacen una investigación que debería hacer la policía. ¿Por qué tiene que investigar la Prensa si esa víctima había sido agredida anteriormente y no lo hace la Ertzaintza? El problema es que esas investigaciones muchas veces están orientadas a vender.

-¿Cuesta avanzar en terrenos que dependen de una legislación, de unos procesos largos?

-Sí, cuesta avanzar porque la vía judicial no está separada de la sociedad, quienes andamos en el mundo judicial somos personas. Ocurre que en muchos casos hay una falta de formación flagrante, en distintos ámbitos, pero éste es especialmente sensible. Creo que también hay falta de medios, sería necesario que los propios operadores jurídicos tuviéramos más conocimientos de las herramientas que tenemos, como por ejemplo la Unidad de valoración integral forense. Hay abogados o jueces que ni las conocen. A estas unidades periciales hay que darles más valor, hay que dotarlas de más personal... Claro que cuesta mucho avanzar porque luchamos contra prejuicios por todos los aspectos. Para condenar a alguien hay que estar muy seguro de que es culpable, y eso es algo que en violencia de género pesa. Muchas veces queremos una justicia rápida pero otro riesgo es que sea excesivamente rápida.

-¿Por qué?

-Eso lleva a que muchos casos de violencia de género continuada se juzguen como maltrato ocasional. Se ha avanzado mucho pero tanto en la vía judicial como la social son muchos prejuicios los que quedan.

-Llega a Eibar para ofrecer una charla sobre estos procesos. ¿El mensaje es pesimista?

-No, yo soy muy positiva pero hay que ser realista. El mundo no es negro ni blanco, está lleno de grisáceos. Pero en esto hay que pelear muchísimo, estamos en la punta del iceberg. Hemos avanzado mucho y por eso me niego a dar una imagen negativa. Hay que ser positivos pero no debemos dormirnos en los laureles, no podemos pensar que con el cambio legislativo cambia la realidad.

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