Las obras han permitido que no existan inundaciones

Las fuertes inversiones que se han realizado en las regatas han generado que no se desaten los problemas de inundaciones en la ciudad como los vividos en 1983 y 1989. Las primeras causaron estragos en todo el frente que va desde Unbe-Ubitxa hasta Unzaga y este fue el primer proyecto que se afrontó con un gasto de 2,4 millones.

Después, las de 1988, supusieron nuevas obras como las de Txonta, con 1,5 millones de inversión. No obstante, las labores más importantes fueron las obras de saneamiento y construcción de los colectores separadores de aguas residuales en el río Ego a su paso por Eibar. El Gobierno Vasco adjudicó la realización de estos trabajos con el objetivo último de conseguir la depuración del cauce del río, en algo más de 15 millones de euros.

Ahora toda la ciudadanía reconoce que las importantes obras de encauzamiento de las regatas eibarresas han supuesto que se puedan afrontar las intensas lluvias con más tranquilidad. Tras el encuazamiento del río Ego, se pasó a la mejora de las propias regatas con una inversión de 9 millones de euros. Y, todo ello fue posible por un amplio plan de canalizaciones y regatas, más pequeñas, que hicieron que Eibar se levantase, casi totalmente, de punta a punta, para mejorar los cauces. Los puntos que se abordaron fueron: Ibur Erreka, Ubitxa, Txonta y Matsaria.

Muchos no olvidan aquel nefasto 25 de agosto de 1983, en donde la estación meteorológica del Banco de Pruebas de Eibar registró unas precipitaciones de 113 litos por metros cuadrado. La situación se agudizó el 26 de agosto, pues ese día cayeron 128 litros por metro cuadrado, provocando el desbordamiento del Deba y enormes daños en el casco urbano. Las inundaciones de 1988 presentaron una tipología diferente a las de 1983 ya que, en este caso, las lluvias se concentraron en una jornada. Estas tuvieron lugar el 19 de julio, cayendo en un sólo día un total de 170 litros por metro cuadrado, en nuestra localidad.

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