La nieta de Zuloaga gestiona una exposición taurina del pintor en Eibar para 2019

El Castillo de Pedraza acoge una importante obra de Zuloaga./
El Castillo de Pedraza acoge una importante obra de Zuloaga.

Busca que coincida con la muestra antológica que se celebrará en el Museo Bellas Artes de Bilbao | Se quiere mostrar en Portalea vestidos de luces, muletas y elementos que coleccionó su abuelo

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCE EIBAR.

Eibar podría acoger el próximo año una exposición taurina del pintor eibarrés Ignacio Zuloaga, con todos los utensilios de tauromaquia que llegó a conservar. Al menos ese es el deseo de su nieta, Rosa Suárez que tiene previsto hacer gestiones con el Ayuntamiento de Eibar y con la Peña Taurina Pedrucho para preparar esta muestra. Su idea es que coincida en el tiempo con la exposición antológica dedicada al pintor que tiene previsto organizar el Museo Bellas Artes de Bilbao para 2019. Según adelantó Suárez a DV, va a plantear al Consistorio eibarrés la celebración de esta segunda muestra en la Casa de Cultura Portalea.

Cuenta la historia que cuando Zuloaga estaba en Sevilla, recién llegado de París, participaba en tertulias taurinas y que el trato con gentes de la lidia le hizo mirar el mundo de los toros con ojos apasionados. En el barrio de San Bernardo conoció al diestro andaluz Manuel Carmona, quien abrió una escuela en una placita preparada por él. Allí acudió Zuloaga. Cuentan que llegó a matar en corridas de pueblos diecisiete toros y que el decimoctavo le causó alguna herida, obligándole a dejar el toreo momentáneamente. Una decisión que, a la postre, resultaría definitiva.

Del toreo, a la pintura

Después, en 1898, recaló en Segovia, donde vivía un hermanastro de su padre, el ya ilustre ceramista Daniel Zuloaga. Realizó unos lienzos que le valieron reconocimiento internacional y, entusiasmado por estos éxitos, comprendió que la paleta y el pincel le darían más gloria que la muleta y la espada.

Su nieta Rosa Suárez Zuloaga señala que «nuestro museo taurino cuenta con 22 vestidos de luces pertenecientes a toreros del prestigio de Belmonte, Joselito, El Gallo o Albaicín entre otros». También resalta una fotografía en la que aparece el gran Belmonte junto a Ignacio Zuloaga, vistiendo al torero el día de su despedida. Durante la estancia del pintor en Eibar para contraer matrimonio, Zuloaga había pintado al natural un estudio de Unzaga con las gradas de madera montadas y llenas de público, ataviados con mantillas, abanicos y mantones de flecos «a la madrileña» y tipos segovianos, cometiendo así un llamativo anacronismo que, sin embargo, añadió un singular atractivo a la obra.

En cuanto al Museo Bellas Artes de Bilbao, está programada una muestra con una amplia representación de obras del pintor eibarrés. En principio, su exposición permanente en la capital vizcaína cuenta con el retrato de la condesa Mathieu de Noailles, que representa a la poetisa parisina de origen greco-rumano Anna Elisabeth de Brancovan, entre otras obras.

Recientemente, Suárez abrió el Castillo de Pedraza a los integrantes de la Peña Taurina Pedrucho Eibarresa, de visita en la localidad segoviana, a los que mostró sus dependencias con obras en las que destacan los retratos de figuras públicas como Unamuno, Valle Inclán o Pérez de Ayala, junto a cuadros costumbristas y de estilo naturalista de finales del siglo XIX y comienzos del XX, bodegones flamencos del siglo XVII, un Cristo de El Greco e incluso un cuadro de Goya en el que retrata a la condesa de Baena.

Construido en el siglo XIII sobre los restos de fortificaciones anteriores de origen romano y árabe, este recinto fue reedificado en el siglo XV por la familia de los Herrera. En el siglo XVI el castillo perteneció a los Fernández de Velasco, duques de Frías y Condestables de Castilla. Muchos años después, en el año 1926, Ignacio Zuloaga compró el castillo en un estado ruinoso y, tras arreglar una de sus torres, montó en ella su taller. Fueron sus herederos quienes rehabilitaron una segunda torre instalando en ella el Museo.

Por último, Rosa Suárez fue cuestionada sobre la posibilidad de unir en un mismo lugar toda la obra del pintor eibarrés en un espacio que podría ser el Museo Ignacio Zuloaga, pregunta a lo que esta respondió que «sería algo maravilloso y lo apoyaría sin lugar a dudas».

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