«Voy a mover hilos porque nunca he tocado un órgano Helmholtz»

Músico. Julián Maeso con el órgano Hammond, instrumento en el que es un especialista.
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Músico. Julián Maeso con el órgano Hammond, instrumento en el que es un especialista.

El músico llega hoy en un formato poco habitual para cerrar los conciertos de este año del ciclo de Portalea Julián Maeso Músico

FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

Dicen que los cimientos de su música siguen asentados en el soul y en el rock de los años setenta, pero el abanico de sus fuentes se expande al funk, al country o incluso al jazz. Julián Maeso es multiinstrumentista y compositor, alguien tan volcado en la música que no deja atrás su órgano Hammond, aunque le destroce la espalda. Hoy llega a Eibar para presentar su tercer disco 'Somewhere Somehow' en el concierto que cerrará el ciclo de este año de conciertos en Portalea.

-¿Cómo va a ser el concierto que ofrecerá hoy?

Concierto
Julián Maeso Band.
Cuándo
Hoy a las 19.30 horas.
Dónde
Salón de actos de Portalea.
Entrada
10 euros.

-Va a ser un concierto peculiar, un acústico en un formato diferente al que estoy acostumbrado. En este caso voy acompañado de un batería, con el órgano Hammond y también llevaré guitarra para poder afrontar todos los temas desde una visión óptima e íntima. Haré alguna versión de temas predilectos y también una revisión de algunos de los temas del último disco. Voy con ganas de pasar un rato juntos y que todo el que se acerque se vaya contento a casa.

-El primer disco de un artista es el lanzamiento, el segundo puede ser una confirmación. ¿Qué supone el tercero?

-Para mí sacar un disco supone que sigo vivo, que tengo los medios para grabar nuevas canciones, que la discográfica sigue interesada en que esté con ellos... y todo eso hace que esté de enhorabuena. Hoy en día tienes que sacar un disco cada dos años, más o menos, si quieres seguir el ritmo. Si no, desapareces enseguida, hay que estar muy activo.

-Todo eso lo hace con un aparato del tamaño del órgano Hammond. ¿Por qué?

-Si soy sincero, llevo un mes recibiendo clases de trompeta y de flauta travesera, porque claro, ahora puedo llevar el Hammond pero la espalda sufre y ya son muchos años cargándolo. Eso no quiere decir que vaya a dejar de tocar el órgano Hammond, pero para sacarlo de casa tengo que llamar a amigos y vecinos que me ayuden, y eso lo complica. Es un instrumento al que le tengo mucho aprecio y que me ha dado todo lo que tengo. No me canso de grabar discos y de tocar con él porque me da muchas posibilidades, tanto de rango estilístico como de sonidos diferentes. El órgano y yo formamos un matrimonio.

-¿Sabía que en Eibar se fabricaron órganos electromecánicos que imitaban el Hammond?

-¿Los Helmholtz? Me gustaría ir a verlo porque me han dicho que hay alguno en un museo...

-En el mismo edificio donde va a tocar.

-¡No! ¡Qué me dices! Pues a ver si me ponen uno de esos para tocar. Voy a mover hilos porque nunca he tocado un Helmholtz.

-Llega a una sala con un aforo que no llega a cien personas, ¿encaja bien su propuesta?

-Perfecto, en una sala pequeña un formato pequeño es lo mejor.

-¿Qué clase de sonido propone para este viernes en Portalea?

-La gente que venga se va a encontrar unos temas en una versión más íntima de lo que viene sonando en mis discos. También es algo más fresco porque al ser órgano y batería o guitarra y batería es todo mucho más libre. Por eso creo que es una oportunidad de escuchar mis canciones de una manera diferente. Va a estar muy bien.

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