Una mina y dos puntos de vista

Titzina. Diego Lorca y Pako Merino son los dos intérpretes de 'La zanja'./GERARDO SANZ
Titzina. Diego Lorca y Pako Merino son los dos intérpretes de 'La zanja'. / GERARDO SANZ

La compañía Titzina Teatro llega hoy a las Jornadas de Teatro con su último trabajo, titulado 'La zanja'

FÉLIX MORQUECHOEIBAR.

Dos actores se suben hoy al escenario del Teatro Coliseo. Diego Lorca y Pako Merino son también los creadores y directores de la obra, un tándem bien engrasado que lleva ya 17 años de andadura compartida. La compañía Titzina Teatro tiene un sello propio y una manera de hacer las cosas, algo que el público eibarrés ha podido comprobar ya que todos sus trabajos se han presentado en Eibar. El último de ellos se estrenó el pasado diciembre y llega hoy al Coliseo.

'La zanja' se presenta con el subtítulo 'encuentros entre Europa y América', y se puso en pie después de un proceso de investigación, de búsqueda bibliográfica y de viajes. «Todo partió de la idea del contacto de Europa con América que nosotros habíamos vivido en estos años, a través de varias giras por Sudamérica. Veíamos que había puntos de la historia común, comentarios sobre la idea de la llegada de los españoles en el siglo XVI al continente sudamericano, y lo veían como algo muy reciente» explica Pako Merino.

Obra
La zanja.
Dramaturgia, interpretación y dirección
Diego Lorca y Pako Merino.
Cuándo
Hoy a las 20.30 horas.
Dónde
Teatro Coliseo.
Entrada
12 euros.

En ese choque de culturas se encontraron el oro como elemento eclosionador y de ahí surgió la idea de subir la minería al escenario. «Allí la minería supone un porcentaje enorme del producto interior bruto, y eso genera una separación en la sociedad, a favor y en contra». La ecología y el mantenimiento de territorios vírgenes frente al crecimientos económico fueron temáticas que despertaron el interés de Titzina. De ahí surgió 'La zanja', una obra en la que un ingeniero minero es enviado a una población sudamericana a intermediar en un conflicto nacido de la instalación de una mina de oro. «Hay un alcalde que representa a esa población que se opone, y allí se produce un encuentro entre un europeo y esa persona que vive allí, en esa población rural» señala Merino. «Esto lo hacemos coincidir en algunas partes de la obra con la llegada de Francisco Pizarro en 1532 a ese mismo territorio. Allí se encuentra con Atahualpa, emperador de toda aquella zona que comprendía muchos países actuales. Ese encuentro empieza con un intento de conocerse entre dos culturas con un desconocimiento muy grande entre ellos, y el desenlace ya lo conocemos».

«A la gente le sorprende cómo resolvemos sobre el escenario temáticas que son universales»

El humor y la emoción se mezclan en una fórmula de teatro en la que Titzina sigue fiel a su estilo. «A la gente le sorprende cómo resolvemos sobre el escenario esas temáticas que son muy universales. Da que hablar, y eso es lo interesante. Lógicamente tiene que entretener, pero queremos que además remueva cosas en tu vida y te haga reflexionar».

'La zanja' mantiene aspectos característicos de la compañía catalana que van más allá de la participación de los dos actores. «Son espectáculos muy dinámicos en los que la gente se ríe, se emociona, hay cambios de personajes y de espacios muy rápidos y está muy limpio, porque lleva año y pico de trabajo» explica Pako Merino.

La obra cuenta con más personajes, pero son dos actores los que aparecen en escena, los mismos que han planteado la obra de principio a fin. «Llevamos 17 años trabajando juntos, con lo cual el nivel de conexión no verbal es muy grande» explica. «Nosotros dos y la gente que forma el equipo de Titzina somos como un pequeño grupo de músicos que nos conocemos y sabemos cuáles son nuestras virtudes y nuestros defectos, y eso facilita mucho el trabajo».

A cien mil kilómetros

La obra mira a los primeros contactos entre Europa y América pero no deja de presentar un tema de absoluta vigencia. «Hablamos de alguien que se va a otro continente con otras costumbres, y que intenta defender un trabajo o un desarrollo económico que todos vemos muy bien, pero que crea unas consecuencias sobre otros países, y que no tiene solución. Todos queremos vivir de las minas pero que no estén delante de nuestras casas sino a cien mil kilómetros de aquí» apunta el actor. Ese encuentro entre dos formas de ver el mundo crea un choque que hace que uno pase por encima del otro, «y eso seguirá ocurriendo» lamenta.

A pesar de que los temas que aparecen sobre el escenario son serios, la obra se pinta con tonos diversos, los que surgen de la naturaleza de las personas. «La vida no está hecha de un solo color. Nosotros contamos cosas sobre temas universales, aunque suene pomposo, y las contamos desde lo cotidiano, desde la parte más humana, es lo que le puede pasar a alguien en una situación distinta y con un traje distinto. Pero no dejan de ser humanos, y los problemas, las emociones, las dudas y las contradicciones que tenemos son las mismas» señala.

Tras las primeras funciones de 'La zanja', el 50% de Titzina señala que los espectadores que ya la han visto reconocen el sello Titzina, el que fijaron obras como 'Folie a deux, sueños de psiquiátrico', 'Exitus' o 'Distancia siete minutos'. Todas han pasado por Eibar y ellos no lo olvidan.

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