Medio centenar de refugiados han utilizado tres pisos municipales

Eibar ha mostrado su apoyo a los refugiados con múltiples acciones./FÉLIX MORQUECHO
Eibar ha mostrado su apoyo a los refugiados con múltiples acciones. / FÉLIX MORQUECHO

Han seguido todos ellos un protocolo de acogida, integración y búsqueda de casas y de empleos

ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

La fotografía de Aylan, el niño kurdo de tres años que apareció ahogado, hace dos años, en una playa de Turquía, dio la vuelta al mundo y levantó una corriente de solidaridad en todos los rincones del planeta. Eibar no pudo ser menos y el Ayuntamiento facilitó tres viviendas de propiedad municipal, para acoger a un total de 18 refugiados, para lo cual suscribió un convenio con la Cruz Roja, organismo al que se le cedieron los pisos y que se encargó de gestionar la acogida y el acompañamiento de las personas que resultaran beneficiadas.

En base al convenio, el Ayuntamiento se comprometía a la puesta a disposición de la Cruz Roja del uso temporal de estas tres viviendas. El plazo para cada una de las viviendas era de dos años y estaba vinculado al desarrollo del programa de acompañamiento. En vista de que la crisis se perpetuaba se decidió prorrogar por periodos anuales su uso hasta un máximo de cuatro años.

De ahí que el balance no puede ser más positivo. Cerca de 50 refugiados han utilizado los tres pisos de acogida que el Ayuntamiento preparó hace dos años, con motivo de la crisis abierta por su salida forzosa. La procedencia de todos ellos es variada: Siria, Ucrania, China, Argelia, Venezuela, Armenia, Congo, Gambia, Palestina, República Centroafricana y Afganistán.

Para conseguir el mejor cauce a esta expresión de apoyo se estableció un protocolo de solidaridad, con un tiempo máximo de percepción de las prestaciones, en general, que duraría 18 meses.

Este protocolo, tras el primer diagnóstico de acogida, pasa a una primera fase, con acogida en un centro, para después alcanzarse una segunda, con la integración, y una tercera llamada de autonomía. En este momento 19 usuarios llevan a cabo la primera fase que parte, en los primeros días, del alta en el padrón municipal, la tramitación de la tarjeta individual sanitaria (TIS), la escolarización de menores, ayuda psicológica, asesoramiento jurídico, inscripción en servicios de formación y empleo, y clases de castellano en la EPA. Posteriormente, se ofrecen talleres de conocimiento del entorno, de salud, de higiene, habilidades sociales, así como de pautas educativas.

Vicienda y formación

Dentro de la segunda fase, en la que se presta apoyo, actualmente, a 12 usuarios, se lleva a cabo un taller de búsqueda de vivienda realizando un itinerario de búsqueda y se promueven cursos de formación. En ambas fases se trabaja, bajo itinerarios personales, con objeto de conseguir la integración en la redes sociales del entorno. La tercera consiste en el seguimiento que el refugiado puede alcanzar en su vida cotidiana.

Eibar y Palma de Mallorca fueron las dos primeras ciudades que se abrieron a la acogida ante la crisis que se vivió en Europa por la llegada masiva de refugiados que huían de la guerra o de la miseria. La localidad armera fue la primera vasca que tomaba la iniciativa en este sentido después de la propuesta que hizo Barcelona de crear una red de ciudades de acogida, a la que también se ha sumado Madrid.

El Ayuntamiento eibarrés expresó «su voluntad de acoger a desplazados que están intentando reiniciar sus vidas en Europa» y, con el apoyo de todos sus grupos políticos, aprobó una ayuda de emergencia de 2.000 euros que se canaliza a través de Acnur.

Esta decisión fue adoptada «ante el drama humanitario que estaban padeciendo los cientos de miles de personas que huyen de los conflictos y la violencia en Siria, Irak, Afganistán y los países del África subsahariana». De ahí, que el alcalde de Eibar, Miguel de los Toyos (PSE-EE), reuniera a los representantes del resto de los grupos municipales (Bildu, PNV e Irabazi) para plantearles estas propuestas, que recibieron el apoyo de todos los partidos políticos.

De hecho, con objeto de acoger a algunos de los refugiados, se dispuso como primer recurso el de la colonia de Arrate. El alcalde recordaba que «Eibar siempre ha sido un pueblo solidario» y precisó que, en su opinión, debe «demostrar con hechos que sigue siéndolo, aunque se trate de situaciones muy alejadas».

El primer edil consideró también que, «además de la solidaridad, está el factor de la responsabilidad» y por ello es necesario «no mirar hacia otro lado ante este drama humanitario». Apeló también a la existencia de «una causa emocional» para adoptar esta decisión porque «muchos eibarreses tuvieron que huir hace décadas, también por la guerra, a otros países donde fueron acogidos». «Si cada pueblo de España, como queremos hacer en Eibar, hace un pequeño gesto, se puede asumir perfectamente la cuota de refugiados. Se trata de una guerra, no podemos mirar hacia otro lado, tenemos una obligación moral», señalaba De los Toyos.

Ayuda al refugiado

A partir de aquí, un colectivo ciudadano puso en marcha el Comité de Ayuda al Refugiado (CARE) que en poco tiempo desarrolló múltiples acciones de apoyo. Entre ellas se recuerda la recogida de 2.000 kilos de ropa para Siria. También, la movilización contra el acuerdo UE-Turquía sobre expulsiones de refugiados. Por otro lado, se pusieron en marcha otras iniciativas individuales como la que protagonizaron dos eibarreses, Ane Ojanguren y Manu Ledo, que marcharon a Lesbos para trabajar con los refugiados. Finalmente, una marcha recorrió, hace unos meses, Eibar bajo el lema 'Pasaje seguro ¡ya!'.

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