Mayores, pero con ganas de marcha

Multitud. Cerca de 600 personas de distintas localidades de Gipuzkoa llegaron paraguas en mano para disfrutar de una jornada de hermandad. /  FOTOS FÉLIX MORQUECHO
Multitud. Cerca de 600 personas de distintas localidades de Gipuzkoa llegaron paraguas en mano para disfrutar de una jornada de hermandad. / FOTOS FÉLIX MORQUECHO

Las calles de Eibar recibieron a cerca de 600 personas en la marcha provincial de personas mayores

FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

A estas alturas de la vida unas gotas de lluvia no iban a frenar a los participantes en la marcha provincial de las personas mayores que en su edición de este año se celebraba en Eibar. Autobuses procedentes de distintos puntos de Gipuzkoa llegaban al parque de Urkizu donde estaba convocada la salida. Todos llegaban con ganas de patear el recorrido urbano marcado por la organización y lo hicieron cerrando el paraguas.

La mañana desapacible se fue abriendo poco a poco y permitió que la parte final de recorrido se celebrase sin lluvia. Era una estampa muy diferente respecto a la salida. Entonces los paraguas ocuparon la superficie del parque de Urkizu. El grupo Kaleetan Kantuz dio la bienvenida a los asistentes con tres piezas que arrancaron los primeros aplausos de la jornada. El alcalde Miguel de los Toyos saludó a los marchistas y también a la representación del Ayuntamiento de Legorreta que había acudido como organizador de la edición de 2018. «Es como en las Olimpiadas, les pasamos el testigo» bromeó De los Toyos.

Con buen humor y con paso de cebra por medio, los participantes comenzaron el recorrido en grupos de cuatro que debían acreditarse en los puntos intermedios correspondientes. La salida les llevaba hasta Azitain desde donde el recorrido se hacía paralelo a la variante para entrar de nuevo al casco urbano por la calle Estaziño. Por el centro de Eibar llegaron hasta el Complejo Educativo para emprender regreso a Unzaga pasando por Ipurua. La última bajada de escaleras se le atragantó a más de uno después de un trayecto intenso a lo largo de más de dos horas.

En Unzaga llegó el momento del encuentro y de la reivindicación, con la lectura de un manifiesto en el que se señalaba la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones. Esa realidad no enturbió el buen ambiente de la jornada y todos emprendieron camino hacia la comida de hermandad. «Tenéis tiempo para dos chiquitos», advertía el responsable de la organización Félix Elcoroiribe desde la megafonía. Hubo tiempo para eso, para selfies, para acercarse a la cantidad de citas que había ayer en Eibar y para más.

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