Los mayores no ceden

La manifestación en su recta final, llenando la calle San Juan. / FOTOS: FÉLIX MORQUECHO
La manifestación en su recta final, llenando la calle San Juan. / FOTOS: FÉLIX MORQUECHO

La manifestación convocada ayer volvió a congregar a una multitud en defensa de unas pensiones dignas |

FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

La de ayer a mediodía fue la tercera vez en la que la Plataforma de Pensionistas de Eibar, Duintasun Elkartea, y otros agentes que trabajan en el terreno de las personas mayores convocaban una manifestación fuera de las habituales de los lunes, y la respuesta volvió a ser masiva. A pesar de las quejas de una menor difusión previa respecto a las de capitales de los territorios, unas 2.500 personas participaron en una movilización a la que acudieron vecinos de todo el Bajo Deba.

La plaza de Unzaga acogió el comienzo de la marcha, en el que la gran mayoría de los presentes fueron pensionistas, pero no estuvieron solos. Urti, de 28 años de edad, acudía por primera vez. «Por circunstancias no he podido venir a las anteriores pero esta vez sí. Creo que son unas reivindicaciones para mi futuro y para el de las personas que ya son pensionistas, es cosa de todos». Carmen, de 83, se mostraba firme en las reivindicaciones que encabezaban la manifestación. «Me roban más de la mitad de la pensión. Un viudo mantiene el 100%, pero una mujer sola se queda con una mierda» exclamaba, a tiempo que señalaba su papel en la protesta. «No vengo por mí, lo hago por los jóvenes».

La marcha recorrió las calles Calbetón y Bidebarrieta, regresando por Errebal y San Juan ya que Toribio Etxebarria albergaba la feria de Euskal Jaia. Tras algo menos de una hora se procedió a la lectura de un manifiesto por unas pensiones públicas dignas. «Exigimos que se mantenga el poder adquisitivo de las pensiones, y que no se utilicen como arma electoral, como lo está haciendo el gobierno. Por ello, denunciamos el incumplimiento del artículo 50 de la Constitución» señalaron.

Muchas de las pancartas señalaban la cifra de 1.080 euros que se reclama como pensión mínima en Euskadi, «sobre todo teniendo en cuenta que el 42,5% de las pensiones están por debajo del umbral de la pobreza, afectando especialmente a las mujeres». También denunciaron el empleo precario, «generador de pensiones pobres».

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