«Marchin forma parte de la historia de Eibar»

Jokin Azkue, Vladimir Nuñez, Miguel de los Toyos, Philippe Dejaive, Cecilia Yuste, Olatz Peon y Eric Lomba, con la caja que guarda información de los refugiados / FOTOS ECHALUCE

Los 'niños de la guerra' fueron homenajeados en el 80 aniversario de su llegada a Bélgica. Los alcaldes de Eibar y Tolosa, Miguel de los Toyos y Olatz Peon, y la embajadora de España, Cecilia Yuste, acudieron invitados a los actos

ALBERTO ECHALUCEMARCHIN.

Más de una vez nos hemos sentido apenados viendo los documentales acerca de los niños de la guerra. Ver a esos padres y madres agitando sus pañuelos y secando sus lágrimas es como sentir en carne propia cómo les arrancaban el corazón sin anestesia. Tremendas y crueles historias de vida que se ven atenuadas con la mano cálida de quien los acoge. Ese calor volvió a sentirse, el pasado fin de semana en la localidad de Marchin (Bélgica) con autoridades y vecinos recibiendo a los alcaldes de Eibar y Tolosa, Miguel de los Toyos y Olatz Peon, respectivamente, junto a la embajadora de España en Bélgica, Cecilia Yuste, en un evento organizado con motivo del 80 aniversario de la llegada de los 'niños de la guerra' a esa localidad belga. Y es que fueron 240 personas, 90 mujeres y 150 hombres -entre ellos, niños y niñas eibarreses- las que fueron acogidas en el año 1937, en esta localidad situada a 45 kilómetros de Bruselas. De ellos 118 tenían menos de 17 años. Este fue, además, el primer éxodo importante de población vasca hacia el extranjero. Tuvo lugar pocas semanas después del inicio de la guerra, durante la campaña de Gipuzkoa.

Mucho sufrimiento

El temor originado en la población por el rápido avance de las tropas sublevadas sobre la zona fronteriza y la proximidad de los combates provocó la huida de un considerable número de mujeres y niños hacia Francia. En apenas dos días, entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre, 2.272 exiliados salieron de Gipuzkoa.

LAS FRASES Miguel de los Toyos «Quizá el que acoge no se da cuenta de lo que hace y el acogido, del valor que tiene el ser bien recibido» Eric Lomba «Queremos que no se olvide la historia de las personas acogidas en Marchin» Olatz Peon «A miles de personas se les intentó quitar la identidad vasca, sus costumbres y su lengua» Philippe Dejaive «No entendemos que haya problemas en Bruselas con 250 refugiados cuando Marchin tuvo 230»

Padres y madres llevaban a sus hijos a los barcos hacinados con otros niños, sin saber si algún día podrían regresar. Los niños viajaban hacia un nuevo destino rompiéndose la relación familiar y su vínculo con el lugar de nacimiento. El barco desembarcaba en diferentes puertos y después eran repartidos por casas o instituciones benéficas.

El alojamiento y la manutención de estas personas corría a cargo de las autoridades y de la población francesa de las distintas localidades de acogida, grupos políticos y organizaciones sindicales de izquierda, además de algunas instancias católicas. Por lo que se refiere a la población refugiada, es conveniente destacar que las motivaciones políticas tuvieron en esta primera fase un papel muy secundario y, por ello, se impuso la tendencia al retorno. Aproximadamente la mitad de los refugiados regresó a sus casas en las semanas siguientes tras la estabilización del frente en la línea del Deba.

En Marchin se contaba con el castillo de Fourneau, en manos de la Cruz Roja, que atendió su llegada. Los vecinos de Marchin recordaban cómo tras su retorno se utilizó para acogimiento a la población judía en la Segunda Guerra Mundial. El castillo desapareció por el fuego en 1975.

En Bélgica fueron los comités de acogida y, sobre todo, las familias adoptivas las que soportaron el coste de la presencia de estos niños, ya que el Gobierno belga se mantuvo al margen de este proceso. Su acogida implicó a organizaciones políticas, sociales y religiosas y a un amplio abanico de la población belga, desde familias socialistas y comunistas hasta familias profundamente católicas, y, por supuesto, la llamada de solidaridad fue atendida tanto por familias valonas como por flamencas. «Llegaron a Marchin en 1937 regresando muchos en 1939 a sus casas, aunque otros muchos fueron adoptados y se quedaron a residir aquí», señalaba el historiador Philippe Dejaive, autor del libro 'Les gens pris dans les remous de l'histoire' sobre la llegada de los refugiados vascos. Dejaive habló de la creación de un grupo de memoria, con el objetivo de «crear normas de acogimiento a los refugiados». También expresaba que «tratamos de dar a conocer a Marchin lo que ocurrió hace 80 años, para estar preparados ahora de cara a acoger a los refugiados que estaban llegando a esta localidad. Es difícil de entender, después de haber investigado esto, que puedan existir problemas en Bruselas con los 250 refugiados acogidos actualmente, cuando Marchin, acogió en 1937 a 240».

En el propio colegio de Marchin, una profesora de historia ha realizado hecho un trabajo con sus alumnos, sobre el acogimiento a refugiados. «Incluso una alumna, acompañada de su padre, localizó en Marsella a una antigua niña de la guerra a quien entrevistó».

Las secuelas de la contienda civil generaron que un grupo de jóvenes de Marchin abandonara la localidad para luchar con los brigadistas republicanos, homenajeados también dentro de los actos del 80 aniversario. Por ello, los sentimientos eran cruzados en aquella época. Se acogía al exiliado y se iba a luchar en apoyo de uno de los bandos.

En el mismo acto del pasado fin de semana, un vecino de Marchin contaba cómo su tío «pagó el billete de tren a uno de aquellos jóvenes para que marchara a luchar a España».

Para dar a conocer toda esta gesta, el Ayuntamiento de Marchin invitó a los regidores de Eibar y Tolosa a los actos de aniversario. Fueron los únicos que acudieron a dicho evento respondiendo a la invitación del alcalde belga, Eric Lomba, aunque desde esta localidad se habían cursado muchas invitaciones para vivir el aniversario. El regidor belga apuntaba que «queremos que no se olvide la historia de las personas de Marchin que acogieron la llegada de los niños y adultos a nuestra población huyendo de la Guerra Civil».

El alcalde de Eibar, Miguel de los Toyos, agradeció la invitación del consistorio de Marchin. «Gracias Eric, porque esta conmemoración nos ha permitido conocer una parte importante de la historia. Nos habéis enseñado una caja con la ficha identificativa de los niños que habían llegado a Marchin. Lo que eran unos papeles los hemos transformado en personas, en vivencias. Marchin forma parte de la historia de Eibar». De los Toyos destacaba el valor de la solidaridad. «Quizás el que acoge no es consciente de lo que hace y el que es acogido no se da cuenta del valor de ser bien recibido». De los Toyos regaló al alcalde de Marchin una camiseta de la SD Eibar, con su nombre detrás, y unos sanblases.

Igualmente, la embajadora de España en Bélgica, antes en Moscú, comentaba que «conocí a muchos niños de la guerra en mi etapa en Rusia y las historias que contaban eran verdaderamente conmovedoras».

La alcaldesa de Tolosa, Olatz Peon, que estuvo acompañada del edil Jokin Azkue, apuntó en el acto que fueron miles de personas las que abandonaron Euskal Herria a las que pretendieron eliminar la identidad vasca, sus costumbres, su lengua, su forma de entender la vida; en definitiva un genocidio cultural y político a la idiosincrasia y señas de identidad del pueblo vasco».

Más

Fotos

Vídeos