Un «Made in Eibar» para muchos siglos

El alcalde muestra las instalaciones del museo a los representantes institucionales.
El alcalde muestra las instalaciones del museo a los representantes institucionales. / FOTOS FÉLIX MORQUECHO

La Asociación Armera festejó los 50 años de su constitución con un reconocimiento a sus empresarios a cargo del lehendakari Iñigo Urkullu

ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

El «Made in Eibar» archifamoso de las armas demostró ayer su pujanza e importancia en el acto de aniversario de los 50 años de la constitución de la Asociación Armera. El Museo de la Industria Armera se vistió de gala para acoger la visita del lehendakari, Iñigo Urukullu acompañado de los consejeros de Desarrollo Económico y Medio Ambiente, Arantxa Tapia e Iñaki Arriola; la presidenta del Parlamento vasco Bakartxo Tejeria, el delegado del gobierno, Javier de Andrés; y el alcalde de Eibar, Miguel de los Toyos. Una nutrida presencia de empresarios armeros y parlamentarios llenaron el hall del museo para mostrar que el sector sigue vivo, pese a todas las crisis y reconversiones que ha tenido que padecer.

Hace más de cien años, los antiguos fabricantes se unieron para constituir el primer probadero de armas. Y hace 50 las empresas eibarresas fabricantes de armas decidieron unirse y aunar esfuerzos para tratar de dar solución a sus problemas: la necesidad de ordenar el mercado y fijar precios mínimos a la exportación, afrontar la continua devaluación de la peseta, las demandas millonarias de responsabilidad civil en EEUU, hasta la formación de trabajadores o el cumplimiento de normativas cada vez más restrictivas sobre armas, problemas de calidad de los aceros de los cañones, la abultada morosidad, entre otros.

La primera Asociación Armera se creó en la Plaza Unzaga, de la mano de 65 fabricantes de escopetas y armas cortas que producían 450.000 armas al año y empleaban a más de 4.500 personas.

LAS FRASES José Luis Usobiaga «Necesitamos personal preparado que pueda integrarse en los talleres de escopetas» Alex Aranzabal «Nuestras marcas están en las mejores armerías del mundo y las instituciones tienen que apoyarnos» Jon Barrenetxea «La venta de escopetas de segunda mano está haciendo mucho daño a nuestras empresas» Iñigo Sarasqueta «La afición a la caza mayor aumenta cada día, una vez que los montes se llenan de jabalíes y ciervos»

Con el tiempo, tras varias crisis económicas y una reestructuración, la industria armera de nuestra comarca ha sabido reinventarse, incorporar las nuevas tecnologías a la producción y crecer. Desaparecieron aquellas empresas que habían dejado de ser competitivas para dar paso a un nuevo panorama con una industria armera moderna, con un alto grado de especialización y una gama de productos acomodados a la nueva demanda.

En un mundo en transformación en que los centros de producción migran a países de mano de obra barata, la industria armera ha sido capaz de mantener la manufactura eibarresa y exportarla a los cinco continentes.

La directora-gerente de la Asociación Armera, Marta Gómez, que abrió el acto de aniversario, quiso homenajear a Ramón Hernaltes, fallecido el pasado mes de agosto, «por su trabajo en favor de la unión de todo el sector y por haber sembrado el camino en el mantenimiento de la asociación».

Así, de la mano del propio sector, la Asociación Armera se reorganizó y dio entrada a nuevos subsectores ligados a la caza y el tiro deportivo: distribuidores de armas y equipamiento de las marcas más prestigiosas a nivel internacional, fabricantes de cuchillería, ropa, calzado y platos para la práctica del tiro.

No obstante, la escopeta fina es la máxima representación del talento, la dedicación y la maestría en la elaboración de un arma de caza, dentro de un trabajo puramente artesanal hecho completamente a medida, lo que la convierte en un producto único y exclusivo. De ello puede hablar José Luis Usobiaga, de Grulla Armas, empresa surgida en Eibar en 1932, quien considera prioritario la formación de los jóvenes que se vayan incorporando a nuestras empresas. «Las crisis siempre han estado cerca, pero cada vez hay menos gente preparada para este trabajo. Invertimos en el personal, para que aprendan la profesión, un aspecto muy difícil porque este oficio se aprende con la experiencia de muchos años».

Especialización

Así, las empresas eibarresas de escopeta se han especializado en paralela y rifle de alta gama, recogiendo el testigo de la tradición, conjugando en equilibrio la artesanía y perfección en los acabados con los últimos avances de la técnica. Fabrican armas de lujo muy demandadas en los mercados internacionales. «Gracias a vuestro buen saber, el haber sabido mantener una tradición gremial, por ser competitivos y por haberos sabido situar en el mercado internacional», decía el lehendakari, Iñigo Urkullu.

Otro ejemplo de perpetuación de una industria es Armas Garbi, antes de la mano de Jesús Maria Barrenetxea y ahora dirigida por Jon Barrenetxea. Desde 1952 se dedican a la fabricación de armas artesanales a gusto del cliente. «Nuestro reto es la fabricación a medida. La venta de armas de segunda mano nos está haciendo mucho año. Cuesta competir con aquellos que tienen una tecnología con una fabricación amplia, pero es la atención al cliente lo que nos mantiene». Junto a ello, la demanda nacional ha descendido sustancialmente. «Se ha perdido mucho cliente joven. Ya no es como antes en el que se tenía mucha afición y los ahorros se utilizaban para comprar una escopeta. Ahora muchos amantes de la caza tienen varias escopetas que son utilizadas por los hijos», señalaban Jon y Jesús Barrenetxea.

«La puntería hace afición»

Los fabricantes de carabinas de aire comprimido han perfeccionado su producto, la importancia del éxito radica en la calidad de los cañones y en la capacidad de innovación continua del producto. Por ello, no podía faltar a esta cita la empresa Gamo, una marca global, líder mundial en la fabricación de balines y el mayor fabricante europeo de armas de aire comprimido. Su gerente, Jaume Taverner, señalaba que «la alta exigencia que existe del cliente nos obliga a innovar continuamente. Ha cambiado la afición porque también ahora para la práctica se requiere unas instalaciones preparadas, pero no podemos olvidar que hacer puntería es ocio, una afición; pero para ello, se nos imponen muchas limitaciones».

Por su parte, Jon López, de Ardesa, líderes en la fabricación de avancargas mostraba su crítica «a la normativa restrictiva que impide ejercitar el libre comercio. Para la exportación se nos exige una legislación que limita de forma brutal nuestras ventas y fabricación. Estamos en la misma situación que en los años 70 y 80»

El subsector de la avancarga se ha posicionado a la cabeza a nivel mundial y ha diversificado la producción hacia el rifle de precisión y la fabricación de cañones. López de Ardesa, expresaba que «la innovación ha venido de la avancarga y del aire comprimido. Somos líderes mundiales en estos subsectores».

«En la formación reglada»

Igualmente, Alex Aranzabal, de la empresa Aya (Aguirre y Aranzabal) destacaba la importancia del sector de las armas. «Es un sector fundamental en nuestra industria, con 300 millones de euros de factuación sólo en Euskadi. Como afición, la caza ocupa en segundo lugar en licencias por detrás de la montaña. Exportamos el 95% de nuestras producción al extranjero, y en países como Suecia, Dinamarca, Inglaterra, Estados Unidos son bienvenidas y reconocidas nuestras marcas. Estamos en las mejores armerías de Moscú o Nueva York, pero padecemos muchas limitaciones y una falta de interés institucional. Tienen que apoyarnos más». Por ello, Aranzabal aboga por la normalización formativa, «con el fin que cualquier persona que quiere incorporarse a este sector pueda seguir unos estudios reglados. No podemos seguir existiendo con la figura del aprendiz que va aprendiendo el trabajo con su práctica».

Negocios más técnicos

Los fabricantes de cartuchería de caza también se han reestructurado, modernizando sus instalaciones y haciendo de la calidad una prioridad, convirtiéndose en un referente a nivel mundial con unos niveles de exportación que superan el 90%. En Amorebieta, Iñigo Sarasqueta, descendiente de los históricos fabricantes de la marca Víctor Sarasqueta, dirige una armería, en un momento clave para el futuro de estas empresas. «Cada vez quedamos menos armerías y tenemos que adaptarnos más, con lo que hemos tenido que montar un tipo de negocio más técnico. La venta es más global y hacemos ventas a nivel internacional de armas fabricadas en Eibar, o de otros lugares, y otras de importación. Somos un sector cada día más profesionalizado, pero estamos contentos, pese a todo el embrollo administrativo». Sarasqueta asegura que «la caza mayor va en progresión. Tenemos más jabalíes, ciervos, cozos que nunca debido a que no se limpian los montes y crecen las poblaciones de estos animales». A ello se le une que este deporte cada día es «más asequibles» a los bolsillos, con precios por licencia anual de 14 euros.

La industria crea e innova y se adentra en las nuevas tecnologías aplicadas a las armas, la electrónica como componente de las armas, y polímeros especiales se incorporan a la cartuchería. En definitiva, la industria armera del siglo XXI demostró que es moderna y en continua adaptación a un escenario también en transformación, «pero queremos que nos dejen producir».

El propio alcalde Miguel de los Toyos subrayó que «desde siempre Eibar ha estado unido a las armas y cuando han existio problemas en su fabricación se reconvirtió la industria a las bicicletas y a la máquina de coser. Desde 1346 existen referencias de estar unidos a la fabricación de armas. Nuestro equipo es conocido como armero y yo me comprometo a que sigamos estándolo».

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