Iturrioz, clave en el desarrollo urbanístico de la villa

A.G.M. EIBAR.

Toda ciudad tiene su historia y sus procesos de desarrollo. Eibar no es para menos. La primera villa en proclamar la II República, el 14 de abril de 1931, también tuvo que realizar varios cambios ante el aumento de la población.

A finales del siglo XIX y a principios del XX, el alcalde republicano Antonio Iturrioz, que estuvo al mando del consistorio durante cinco años (1897-1901), realizó importantes reformas urbanística en la ciudad.

De ideología liberal y figura importante del republicanismo guipuzcoano, construyó el primer probadero de armas que tan importante fue durante años para la industria armera de la villa y, también, para el pequeño taller de armas que regentaba.

Tras unos contactos mantenidos con el arquitecto donostiarra Ramón Cortázar para la elaboración de un Plan General de la villa, Iturrioz ejecutó el ensanche de la ciudad, amplió la plaza de Unzaga y cubrió el río Ego para la construcción del actual edificio del Ayuntamiento, inaugurado en septiembre de 1901 y considerado pionero en la edificación con hormigón en Gipuzkoa.

Tres años después, en 1904, y aún en el cargo, el republicano construyó el primer Hospital-Asilo de la villa. Pero el oficio de Iturrioz no quedó en eso. El alcalde republicano realizó la traída de agua potable con su respectiva distribución por los hogares eibarreses, lo que se convirtió en una de las labores más importantes de cara a la sanidad de la población.

Según el doctor Ziriaco Aguirre, también eibarrés, descendieron las enfermedades en la ciudad gracias a aquel proyecto. En su mandato también se construyeron las escuelas del Frontón Viejo así como la Casa de Baños, inaugurada el 20 de junio de 1906. Como el alcalde deseaba una higiene integral para sus convecinos decidió cobrar por su utilización: 10 céntimos por cada ducha, veinticinco por el baño frío y cincuenta por el baño caliente. Los sábados era gratuito de cuatro a siete de la tarde.

Elogiado por Anitua

Quien fuera también alcalde de la villa hacia finales de los años 20, Ignacio Anitua, afirmó más de una vez por las calles de Eibar que Iturrioz era el mejor alcalde que había tenido la localidad.

Hay que añadir que Anitua también fue una de las figuras claves durante su mandato como máxima autoridad del pueblo eibarrés. Él comprendió la necesidad de construir un campo de deportes, pero en aquellos tiempos no se le encontraba solución. En gran parte Anitua resolvió el problema comprando 5.000 metros cuadrados de terreno al conde de Villamarciel de Isasi.

Poco después cedió el terreno al Ayuntamiento por el mismo precio por el que lo compró, con la condición expresa de que se construyese el campo de deportes. De esta manera, en 1948 se construyó el campo municipal de deportes de Ipurua que ha sufrido notables transformaciones en sus 69 años de vida.

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