La hostelería de Eibar se renueva

El Ongi-Etorri, en la calle Toribio Etxebarria, ha realizado una importante inversión, para dar un mayor protagonismo a su cocina-restaurante./FÉLIX MORQUECHO
El Ongi-Etorri, en la calle Toribio Etxebarria, ha realizado una importante inversión, para dar un mayor protagonismo a su cocina-restaurante. / FÉLIX MORQUECHO

Hosteleros del Ongi-Etorri, Bossa , Laurel & Hardy, y Guridi llevan a cabo importantes inversiones

ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

La hostelería de la zona centro de Eibar está experimentando una profunda renovación a tenor de las inversiones que están realizando los propietarios en sus establecimientos. No se puede olvidar que este sector da empleo a 500 trabajadores, en los 180 bares que en este momento están registrados en Eibar.

Las inversiones más importante han corrido a cargo de los populares Ongi-Etorri, Bossa y Laurel & Hardy que han transformado totalmente sus instalaciones ofreciendo una imagen mucho más moderna. En el caso del Ongi, la firma Estudio 1964, a cargo de Virginia e Iñaki Lapeyra, ha renovado el bar en su totalidad.

El Ongi, comandado por Iker Iturricastillo, experto sommelier y con muchos cursos de coctelería a sus espaldas, sigue la trayectoria iniciada por sus padres: Fernando y Justina en 1982, dando ahora un cambio sustancial al establecimiento, en donde cobra protagonismo un amplio espacio dedicado a comedor, para lo que han contratado a un cocinero profesional que está acompañado de otros doce trabajadores que conforman la plantilla del bar. Junto al Ongi, otro bar que ha experimentado un cambio total es el Bossa, en la calle Ego-gain. Su nueva entrada permite una mejor accesibilidad, cumpliendo la normativa vigente, pegado a estación de autobuses. Sus promotores que llevan desde hace 16 años al frente de la cervecería. Abierta desde las 7.00 de la mañana hasta las 23.30, el Bossa da empleo a 15 personas.

«Mejorar muchas cosas»

Angel Ibarluzea, otro conocido hostelero, triunfó con la apertura, en 1999, del O´Hara Irish Pub, en la calle San Juan. Más tarde en el año 2010 se hizo con el Arkupe, que acoge a una clientela variada, según el momento del día, tras haber llevado a cabo también una renovación importante. No obstante, Ibarluzea sigue afrontando nuevos retos y regenta ahora también el Laurel&Hardy, un bar de carácter nocturno, para una clientela madura, aunque también abre a lo largo de todo el día. Entre el Arkupe y el Laurel que dirige da empleo a 22 personas. Para Ibarluzea, «la hostelería tiene que mejorar muchas cosas aportando una oferta de restauración que, de momento, Eibar no es capaz de ofrecer».

Asimismo, Ibarluzea señala otro factor que frena su desarrollo, «la falta de acuerdos entre los hosteleros que se firmaron y que no se cumplen» que unidos a la «problemática con el personal» hacen que el sector tenga que superar unos imponderables y retos importantes para su definitivo relanzamiento.

Otro de los bares que también ha experimentado un cambio sustancial es el Guridi, sede del Eibar Rugby Taldea, con una obra notable en el interior y exterior, para acoger los barriles de cerveza que se degustan en este céntrico establecimiento que da empleo a 4 personas. Su ambiente, tras los partidos de rugby, es único.

Cambios de titularidad

Junto a ello no han pasado desapercibidos los cambios de titularidad que se han producido en el restaurante Chalcha bajo la gestión en estos momentos de Miguel y su hijo Iñigo Otamendi. Miguel tuvo el bar Zazpi de Zarautz y regenta el bar del Hospital de Mendaro. Ahora en el histórico Chalcha «estoy trabajando para mantener las señas de identidad de un restaurante que lleva abierto desde 1934. Hemos introducido novedades con paloma, perdiz, y poco a poco voy a ir organizando iniciativas que devuelvan la fama a este emblemático lugar».

Igualmente, el Albert, ha pasado a manos de Javier Amesti e Iñaki Ansola que han contratado al cocinero de Llodio Alfredo Gragias, que prepara platos tradicionales de nuestra cocina, con una oferta amplia y en donde tratan de mantener la fama antigua que adquirió el bar con sus preparados gallegos.

Finalmente, el venezolano Jose David Guzmán, mostró su carácter emprendedor al tomar las riendas del Maixa y ofrecer la excelente tortilla que preparaba antes Luisa. Ahora se ha hecho con el antiguo Lanús, hoy bajo el nombre: Dos de Mayo. En el interior del bar se han colgado dos bellos murales del fotógrafo peruano Einer Rodríguez.

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