La falta de castañas obliga a utilizar otros productos para Gaztañerre

Producto. A pesar de la escasez se pueden encontrar castañas en los comercios locales, y también caracoles. /  FÉLIX MORQUECHO
Producto. A pesar de la escasez se pueden encontrar castañas en los comercios locales, y también caracoles. / FÉLIX MORQUECHO

El Hogar del Jubilado de Ipurua sustituye el fruto tradicional por una chocolatada, ante su carencia por la ausencia de lluvias

ALBERTO ECHALUCE EIBAR.

Si hace cien años a los eibarreses se les dijera que sus descendientes en el 2017 tuvieron que celebrar el Gaztañerre con una chocolatada en lugar de las tradicionales castañas se quedarían bajo la más absoluta sorpresa e incredulidad.

Por primera vez, al Hogar del Jubilado de Ipurua no le ha quedado más remedio que sustituir el fruto típico de Gaztañerre por una chocolatada. «No hay castañas y las que se están comercializando las hemos probado y están muy malas. Por eso, hemos decidido no comprar castañas. Otros hogares han quedado en comprar asadas, pero pagando mucho dinero. Nosotros ofreceremos una chocolatada, con bollería, a nuestros socios », señalaba Antonio Herrero, miembro del Hogar de Ipurua. Y es que las altas temperaturas y el tiempo seco de este año han sido la picota para el sector de la castaña, que se enfrenta a una de sus peores temporadas de las últimas décadas, según comentan los productores

«No llueve tanto como antes»

Pedro, un vendedor ambulante que instala todos los años su puesto en la calle Toribio Etxebarria, señalaba que «el problema es que no llueve tanto como antes, pero la castaña que crece reúne mucha calidad, incluso superior a la que se producía en los años sin sequía». No obstante, Pedro señalaba que «la ausencia de precipitaciones no es como para alarmarse. Tengo un cargamento preparado para servir castañas y éstas no van a faltar». La docena de castañas se vendía a 2 euros, «pero en los próximos años de repetirse la situación su precio se elevará».

Según los productores se prevé una reducción de la cosecha y de la facturación en origen cercana al 50%. El año pasado se recogieron unos 20 millones de kilos y se ingresaron 35 millones de euros, cifra que en este otoño caerá, aproximadamente, a la mitad. «Falta lo que llamamos la castaña tardía, que veremos si se comporta mejor, pero la campaña está evolucionando muy mal», sostiene Jesús Quintá, empresario del sector y presidente de la Indicación Xeográfica Protexida (IXP) Castaña de Galicia. El kilo de producto suele moverse en una horquilla de entre uno y dos euros-kilo, «pero estos días, debido a la mala calidad del fruto, apenas pasa del euro», comentan los productores gallegos.

Plaga de la avispilla

Para otros productores, la causa de ello estaba en el rendimiento «bajo de la producción», apunta Miguel Areán, el gerente de Castañas Naiciña. «Tenemos un problema no solo de cantidad, sino también de calidad: hay un fruto muy pequeño», aclara. Los productores recuerdan que una buena parte del producto está dañado por insectos y por hongos. En algunas comarcas gallegas a los problemas derivados del tiempo se suman también los ligados a la plaga de la avispilla del castaño, con mucha incidencia en las provincias de Lugo y de Ourense. Para el vendedor ambulante de Eibar, Pedro, «yo no creo que el problema está en avispas y cosas así. La causa son la ausencia de lluvias que genera problemas al campo». No hay que olvidar que Galicia tiene depositadas en el cultivo y la producción de castaña gran parte de sus expectativas para generar labores que permitan dinamizar el campo y fijar población en un rural azotado por una grave crisis demográfica. La recolección del fruto es ahora una actividad de autoconsumo y de complemento económico para gran parte de las familias. Cada otoño recogen castaña en la comunidad gallegas unas 10.000 personas.

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