Un eibarrés ha participado en la primera guía que previene los riesgos en la pesca

El eibarrés Aitor Gisasola subraya la peligrosidad del trabajo en el mar .
El eibarrés Aitor Gisasola subraya la peligrosidad del trabajo en el mar . / ECHALUCE

En todo el mundo cerca de 24.000 trabajadores mueren al año en actividades pesqueras Aitor Gisasola es responsable de la Unidad de Salud Laboral de Gipuzkoa del Instituto Osalan

ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

La pesca se revela como una de las actividades profesionales más peligrosas en los estudios de siniestralidad laboral, y demanda por tanto una atención específica, integral y sistemática de los poderes públicos. Además de las actividades de pesca a bordo de barcos, no deben olvidarse actividades relacionadas que se realizan en tierra y la acuicultura.

Por estos motivos, el eibarrés Aitor Gisasola, responsable de la Unidad de Salud Laboral del centro territorial de Gipuzkoa de Osalan ha trabajado en la publicación de la guía más extensa de prevención de riesgos laborales, en las actividades pesqueras, jamás vista hasta ahora. Este trabajo, que se encuadra en el programa Estrategia Vasca de Seguridad y Salud en el Trabajo y el Gobierno Vasco 2015-2020, bajo el nombre 'Recuerda', dicta las recomendaciones más importantes para trabajar en la pesca. En 21 fichas muy gráficas se recogen los principales riesgos y medidas preventivas en el sector de la pesca, desde el momento de embarque hasta lo desembarque.

El manual trata de manera integral los conocimientos básicos que deben tener los trabajadores para conseguir una idónea seguridad y aborda, individualmente en cada una de las fichas, las principales problemáticas y soluciones preventivas de las distintas temáticas.

«El trabajo en la mar es de alto riesgo por ser un taller móvil y muy inestable»

«Queremos que el arrantzale se conciencie de la importancia de la prevención de riesgos»

El contenido de la obra se ha realizado en conjunción de los institutos de salud de Cantabria, Asturias y Galicia. «La guía está hecha de manera didáctica, sencilla y práctica para los trabajadores de la pesca a los que se dirige», apunta Gisasola.

No hay que olvidar que el trabajo de la pesca es el más peligroso del mundo. «Al trabajo en un medio que no es en tierra firme, sino en la mar, se le une que el arrantzale se encuentra sobre un pequeño o gran taller encima del mar, en donde juegan múltiples factores de peligro». Entre ellos, están las propias artes de pesca, el horario de trabajo, los mecanismos de trabajo, con lo que se hacía obligado dictar una serie de recomendaciones para evitar los accidentes marítimos.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estiman que el 7% de las víctimas mortales de accidentes laborales que se producen en el mundo ocurren en la industria pesquera, a pesar de que este sector representa menos del 1% de la fuerza laboral mundial. La OIT estima que el trabajo en este sector se cobra la vida de unas 24.000 personas al año en todo el mundo.

Muchas recomendaciones

La guía incluye desde recomendaciones para acceder a las embarcaciones hasta saltar a tierra con seguridad para eliminar situaciones de riesgo y evitar accidentes. De este modo, se aborda la colocación de los chalecos salvavidas. «El uso de un equipo de protección individual (EPI) es necesario, según la Ley 31/95, cuando las medidas colectivas no evitan un determinado riesgo. El chaleco autoinfable de trabajo garantiza la flotabilidad en el caso de caída accidental al mar mientras se trabaja en cubierta. Su correcta colocación permitirá mantener a la persona a flote mientras llegan los equipos de rescate», decía Gisasola.

Otro de los puntos que se plantean en el manual es el trabajo en cubierta. «El barco es un taller móvil y muy inestable y por ello hay que tener en cuenta algunos consejos para evitar caer o resbalar». Entre las recomendaciones que señala la guía están la utilización de botas con suela en buen estado para que agarre en cualquier superficie y la buena colocación de cabos y rabizas para evitar enredarse con ellos.

No menos importante son los equipos de trabajo, el uso de las máquinas, aparatos o instalaciones. «Todos aquellos elementos que ayuden a desarrollar el trabajo deberán estar en buen estado y se recomienda revisarlos periódicamente». Además, en todo barco habrá un manual de instrucciones que el trabajador deberá atender siempre a lo dispuesto por el fabricante de los equipos. «Hay que tener en cuenta que una deficiente instalación eléctrica puede provocar daños para la salud, como electrocuciones por contactos eléctricos directo o indirectos, o riesgo de incendio debido a sobrecargas o cortocircuitos».

Asimismo, incluye medidas básicas sobre señalización, que siguiendo las indicaciones de las señales verdes o rojas se tendrá un conocimiento de la situación de los equipos, vías de salvamento y de lucha contra incendios. «En fin queremos que el arrantzale se conciencia de la prevención de riesgos y que conozca y actúe en la mar, bajo las recomendaciones, de esta guía de trabajo», decía Gisasola.

Equipos de salvamento

Otra de las recomendaciones es tener un equipo de salvamento adecuados para asistencia en caso de caída al mar, como los aros salvavidas que deberán estar accesibles para su uso inmediato, o las balsas salvavidas, que está destinado a sostener un determinado número de personas en caso de emergencia con necesidad de abandonar el buque.

Sobre el cuadro orgánico de obligaciones y consignas para casos de emergencia, hay que tener en cuenta que es de total obligatoriedad que las embarcaciones con cinco o más tripulantes de más de 45 metros de eslora dispongan de un cuadro orgánico colocado en los lugares comunes del barco (comedor, camarotes). Todos los tripulante deben conocer sus obligaciones en caso de emergencia, incendio o abandone de buque. Además, ayudan a los compañeros que no hablen el idioma y realizan simulacros y prácticas para resolver dudas en una situación de emergencia. Por último, el manual recoge información sobre emergencias, en el que hay que tener en cuenta un conjunto de procedimiento denominado sistema mundial de socorro y seguridad marítima (GMDSS) de seguridad, equipos y protocolos de comunicación, diseñados para aumentar la seguridad y facilitar la navegación y el rescate de embarcaciones en peligro. Por otro lado, hay que tener en cuenta las llamadas de socorro. Para ello todo trabajador de un barco deberá saber cuáles son los canales o frecuencias que sirven para pedir socorro.

En el manual también se explica el adecuado mantenimiento de los equipos de extinción para evitar la pérdida de vidas en caso de incendio. «Es preciso tener un conocimiento mínimo de primeros auxilios para saber actuar antes un accidente o emergencia médica». Para ello el manual indica los pasos a seguir en caso de heridas, hemorragias, quemaduras, fracturas y paradas cardiorrespiratorias. A su vez, también se ofrecen los teléfonos de interés como el 112, ISM o el de emergencias marítimas.

En todo caso, y ante cualquier situación de emergencia, el capitán del barco ha de conocer la normativa específica de la seguridad marítima a aplicar en función de la longitud del buque.

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