Eibar continúa muy presente en Lieja

El alcalde Miguel de los Toyos observa las piezas eibarresas que aloja el Museo Curtius de Lieja, en Bélgica/FOTOS ALBERTO ECHALUCE
El alcalde Miguel de los Toyos observa las piezas eibarresas que aloja el Museo Curtius de Lieja, en Bélgica / FOTOS ALBERTO ECHALUCE

La Escuela de Armería tomó como referencia para su creación a la École d´Armerie de la ciudad belga. Su Museo Curtius acoge piezas de Eusebio Zuloaga y de las firmas Pedro Echevarría y Zabala Hermanos

ALBERTO ECHALUCELIEJA.

Hace mucho que existe una relación entre Eibar y Lieja. Unos lazos que parten desde hace más de un siglo, cuando Eibar «con su intuición, con su espíritu de honradez y con su sentido progresista sintió la necesidad de una escuela», comentaba Pedro Celaya, en un artículo sobre los orígenes de la Escuela de Armería. Era un Eibar con múltiples talleres y aprendices, casi niños, que ingresaban en las fábricas y pasaban hasta tres años, aprendiendo el oficio. Ante esta situación eran los empresarios los que demandaban una escuela profesional. Así, un 4 de febrero de 1910, se presentó una primera solicitud ante el Ministerio de Fomento, dirigido por Fermín Calbetín, para hacer frente a la puesta en marcha de un centro profesional en Eibar. No obstante, un empresario, Pedro Goenaga, sentía también en el bullir de su mente la idea de una Escuela de Mecánica y Ajuste teórico-práctica. En sus continuos viajes por el extranjero y España observó ávidamente la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona que no le satisfizo. Mucho más le agradó, en Berlín, la Escuela de la fábrica de maquinaría Loeme. Pero fue en Lieja cuando un 7 de junio de 1911, en un Congreso de Bancos de Pruebas de Armas donde encontró Goenaga en la École d'Armerie la referencia clave, para que los promotores de la Escuela de Armería basaran la creación de este centro. A Goenaga le encandiló que el aprendizaje de una profesión en el centro conocido ahora como CES Leon Mignon, se acompañaba también de enseñanzas teóricas y técnicas. A partir de la experiencia belga, la Escuela de Armería fue tejiendo un programa formativo que ha sido clave para el desarrollo industrial de Eibar y su zona de influencia, formando a empresarios y obreros cualificados que dinamizaron el desarrollo industrial en las décadas de 1950 y 1960.

Piezas históricas

Relación
El empresario eibarrés Pedro Goenaga fue visitando diferentes escuelas de enseñanzas y cuando conoció la École d'Armerie, de Lieja, planteó poner en marcha la Escuela de Armería de Eibar con una oferta teórico-práctica, similar a la que había conocido en la ciudad belga.
Museo
El Curtius de Lieja acoge piezas de artistas eibarreses como Eusebio Zuloaga, así como escopetas de las marcas eibarresas Pedro Echevarría y Zabala Hermanos.

Igualmente, esa École d'Armerie fue desarrollando también una industria armera hasta el punto que esa relación fecunda con las armas y la arqueología hizo posible la creación del Museo Curtius o la Casa Curtius (en francés : Le Musée Curtius), dentro de un palacio de estilo renacentista que fue construido entre 1600 y 1610 por Jean De Corte, industrial adinerado liejano y también tesorero y abastecedor de los ejércitos del rey de España en los Países Bajos españoles, más conocido bajo el apellido latinizado de Curtius y a quien Lieja debió su industrialización en el siglo XVII.

Pedro Goenaga encontró la referencia en Lieja para montar la Escuela de Armeria

Las armas eibarresas ocupan un espacio principal en el prestigioso Curtius

La casa Curtius es el ejemplo más representativo de la arquitectura del Renacimiento en la región, y expone las colecciones combinadas de cuatro antiguos museos: el Museo de arqueología, el Museo de las armas, el Museo de artes decorativas y el Museo de arte religioso y arte de Mosa.

Es en la sala de armas en donde pueden encontrarse piezas eibarresas de lujo como un cuchillo de caza, también llamado bayoneta de taco, fabricado por Eusebio Zuloaga González, (1808-1898), en 1860. La pieza estaba cincelada presentando finas incrustaciones de oro y plata en guarda y vaina, por lo que se presupone que su destino era el mercado civil. Según comenta el colaborador del Museo de Armas eibarrés, José Luis Valenciaga, «sus dos nombres varían dependiendo de que su uso fuese civil o militar. Como cuchillo de caza, su empleo se ceñía al remate de la caza mayor, dado que en aquella época la velocidad de recarga del arma, por aquel entonces de avancarga, impedía la realización de un segundo disparo con la celeridad suficiente para que un cazador no fuese atacado por una pieza herida y potencialmente peligrosa, como podría hacerlo un jabalí». La empuñadura del cuchillo se introducía en la boca del cañón, convirtiendo el arma de fuego descargada en una lanza de remate.

En el siguiente caso, como vertiente militar, se utilizaba como 'bayoneta de taco', «y su finalidad era prácticamente la misma, posibilitando al soldado de infantería la conversión de su mosquete en una pica para su defensa contra las cargas de caballería», expresaba Valenciaga. Es considerado como el primer tipo de bayoneta militar. Esta obra de Zuloaga, expuesta en Lieja, se acompaña de algunos datos como su aprendizaje del arte de la arcabucería en Placencia, desde 1822 a 1827, de la mano de su tío Ramón Zuloaga Ubera. Eusebio fue maestro examinador de las Reales Fábricas. Tras dos años en Francia, donde trabajó en París con el arcabucero Le Page aprendiendo el oficio, regresó a España para ser nombrado en 1834, Teniente Armero Mayor de la Real Armería por la Reina Isabel II durante el periodo de su regencia. En 1840, estableció en Eibar una fábrica de armas portátiles que pronto se convirtió proveedora de la Casa Real y en 1844 obtuvo el título de 'Arcabucero de su Majestad', concedido por la Reina Isabel II.

También se pueden ver en el Museo Curtius unas escopetas de la marca Pedro Echeverría, armero eibarrés que trabajó las armas, entre 1858-1870, creando su propia marca. Tuvo su propio taller en Muzategui. Después se afincó más tarde en Vitoria en 1890. Algunos ejemplares de pistolas y revólveres tipo 'Lefaucheux', se pueden ver en el Museo de armas de Vitoria, según se indica en el libro 'Armeros Vascos', de Ramiro Larrañaga.

Igualmente, Curtius reserva un espacio para la empresa fabricante de Armas, Zabala Hermanos, firma fabricante de escopetas que estuvo situada en Elgeta y adquirida más tarde por Norica. El Museo Curtius aloja en sus vitrinas, además, todo un conglomerado de armas antiguas, de caza, militares, de exportación e importación, armas blancas, cartuchos y figuras militares, entre otros muchos artículos.

Centro formativo

Por lo que respecta a la École d'Armerie , o también llamada CES Leon Mignon, sigue siendo un referente en Europa atrayendo, cada año, a un gran número de estudiantes, la mayoría franceses, apasionados por la caza y las armas deportivas. Sus estudios comienzan, además, a partir del tercer año de la escuela secundaria. Así, a lo largo de los tres posteriores años, desde el cuarto hasta el sexto, los alumnos se forman para obtener una calificación profesional en armas. Posteriormente, la mayoría de los estudiantes hacen un séptimo año de mejora o especialización que también les permite obtener el CESS, titulación indispensable para poder ejercer la profesión.

Estos estudios gozan de gran reputación debido a que en el país se considera la armería un sector artesano, en el que los estudiantes tienen que estar dotados de habilidades manuales y de un dominio técnico. Junto a los estudios armeros, paralelamente, se cuenta con una sección de grabado que forma a artesanos, muy apreciados por su excelencia, especialmente en lo que respecta a la decoración de armas de caza. Vinculados a la joyería y las propias armas siguen manteniendo una tradición del grabado de armas a mano, pero abiertos a nuevas técnicas a máquina o digitales. Para ser un profesional del grabado se requieren dos años de cara a obtener el certificado de calificación profesional. Sin embargo, muchos estudiantes estudian grabado desde el tercer año de secundaria y mejoran sus conocimientos en séptimo, obteniendo así el CESS que capacita para trabajar en este sector artesanal.

Una particularidad importante de este centro radica en las enseñanzas de joyería que se prestan, en el que se combina, armoniosamente, la creatividad y el respeto por la tradición del metal y las artes de fuego. Los estudios están dirigidos a todos aquellos que gustan de la belleza y la precisión. El aprendizaje de los estudios en joyería se puede culminar en dos años, pero, para los jóvenes, es posible comenzar en el tercera grado y seguir estudiando hasta séptimo, obteniendo el título CESS. «Muchos estudiantes que se gradúan de la educación secundaria e incluso en superior siguen estudiando estas materias que les da acceso a un trabajo muy interesante», señalan desde este prestigioso centro que sirvió a Eibar para crear su Escuela de Armería que ha sido también el origen de la transformación de la industria eibarresa, vasca y española a la postre.

Otro tipo de enseñanza que se presta es la relacionada con la sección de herramientas y mantenimiento mecánico, «pese a que sigue siendo la parte más desconocida de la escuela». Sin embargo, sus estudios son indispensables para todos los demás y representan, sin duda, la que hace posible, tan pronto como al final del sexto año, encontrar el trabajo más fácil y rápido y mejor remunerado, «porque las empresas siempre tienen una necesidad urgente de personas cualificadas en micromecánica», explican desde la École d'Armerie.

La excelencia de la formación impartida por este centro se refleja en el nombramiento de tres de sus antiguos alumnos en el prestigioso rango de Meilleur Ouvrier de France, la más alta titulación para los profesionales de oficios que se otorga en el país galo.

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