Ion Fiz: «Aparte de la creatividad que puedas aportar tienes que mantener el tesón»

Ion Fiz en la terraza del Museo, en la quinta planta de Portalea, en un descanso del montaje de la exposición abierta ayer./FOTOS F. MORQUECHO
Ion Fiz en la terraza del Museo, en la quinta planta de Portalea, en un descanso del montaje de la exposición abierta ayer. / FOTOS F. MORQUECHO
Ion Fiz, diseñador de moda

El Museo de la Industria Armera acoge desde ayer una exposición que celebra los 15 años de andadura de la firma del eibarrés Ion Fiz

FÉLIX MORQUECHOEIBAR.

El diseñador de moda Ion Fiz vivió sus años de infancia y juventud entre Eibar y Ermua, antes de viajar a Madrid para forjar su carrera profesional. Empezó con diseñadores de la talla de Pertegaz pero pronto decidió marcar su propio camino. En el año 2002 fundó la marca que lleva su nombre y desde entonces trabaja incansablemente para mantener el nivel conseguido en su despegue. Por eso, cumplir 15 años es una celebración. Ion Fiz tiene a su hermana en Eibar y a sus padres en Ermua, lo que le permite volver a casa «una vez al mes como mínimo». Lo hace para salir de la vorágine de la gran ciudad y desconectar de su día a día. Esta vez su visita será diferente ya que ayer inauguraba una exposición que recoge una muestra de sus quince años de trayectoria en el Museo de la Industria Armera. La exposición se podrá visitar hasta el 29 de diciembre.

-Los datos señalan que nació en Eibar pero hay quien le sitúa en Ermua.

-Nací aquí en Eibar, después viví en Ermua y más tarde hice mis estudios en la Escuela de Armería en Eibar.

-¿En la Escuela de Armería?

-Sí, hice REM entonces, justo antes de estudiar Diseño de Moda en Bilbao.

-He leído que la vocación le viene de casa.

-En la época de nuestros abuelos había más sastres y modistas. Ahora todavía hay modistas buenas, y mi abuela fue una de ellas. También tengo tíos que se dedicaban a la sastrería a medida.

-15 años desde que puso en pie su firma, ¿han pasado rápido?

-No, para nada. En este tiempo he recorrido mucho camino, ha costado llegar hasta aquí.

-En el mundo de la moda ¿se mantiene que lo complicado es mantenerse?

-Sí. Aparte de la creatividad que puedas aportar tienes que aprender a mantener el tesón al que te obliga el negocio, conocer esta la realidad, asumir la competencia, adaptarte a los cambios, a las crisis, a lo que exige el mercado, a mil herramientas... Desde el 2002 en que yo comencé hasta ahora, vemos que el comercio on-line está mucho más 'on', se usa más. Las tendencias cambian muy rápido, los hábitos de consumo... la vida.

-Hoy en día se habla mucho del emprendizaje. En su día, lanzar una marca propia fue un reto.

-Sí, es algo que te obliga a trabajar mucho. En ese momento abarcas más cosas. El diseño es el producto, pero detrás de ese diseño hay mucha constancia y mucho esfuerzo, y no puedes desatender todo lo demás, los proveedores, las ventas, la coordinación de toda la gente que me ayuda...

-El hecho de tener una marca propia y reconocida es una base importante.

-Sí, claro. Desde la primera colección hasta hoy hay un avance, y yo mismo técnicamente me veo con mucha más destreza. A mí ahora un tejido no me engaña, no se me escapa un acabado.

«La moda no es tan diferente. Otros irán a una feria de tecnología y nosotros a las nuestras»

-¿En qué momento profesional se encuentra?

-Técnicamente me veo muy capacitado, a nivel creativo y de dirección. Pero sí que echo en falta algo más de empuje a los diseñadores españoles o vascos.

-Su moda se distribuye en países tan dispares como Japón o Australia. ¿Cómo se llega hasta ahí?

-Tienes que tocar ferias internacionales, invertir mucho dinero en citas como la feria de París. Allí expones cada seis meses en un stand, de pago, y de ahí surgen clientes o distribuidores que te quieren llevar en algún país.

-En eso, ahora que estamos en un museo sobre industria, la moda no se distingue mucho de otros sectores.

-Claro, la moda no es diferente de otros sectores de la economía. Otros irán a una feria de tecnología y nosotros a las nuestras. Al final lo que cambia es el producto.

-Su moda está en las pasarelas más importantes pero también llega a pie de calle. ¿Cómo se llegan a combinar esas dos líneas?

-Por un lado tenemos el desfile que recoge el ejercicio global de la inspiración o la temática de esa colección. De ahí se extraen unas partes más comerciales fabricadas en serie y otras que son piezas únicas. De estas últimas salen las que expongo en Eibar en diez maniquíes.

-¿En los desfiles se llega a la clientela?

-Una cosa es el 'front row', el famoseo, las celebridades, y otra cosa es tu clientela. La clientela particular que asiste al desfile después viene a tu 'showroom' o a tu oficina, ve la ropa y la encarga, «me ha gustado éste», «te mido», y nos adaptamos a lo que nos piden. Tenemos que estar en los dos lados, en la pasarela y en la realidad. Pero piensa que la pasarela ya se democratizó hace al menos una década. Ahora hay redes sociales, 'pop-ups', de todo, y eso está bien. Hay gente que consume más moda, está atenta a las tendencias, algo que hace veinte años daba igual, pero ahora la tendencia está en auge incluso entre la generación más joven. Las hijas de las clientas ya saben muchísimo sobre quién lleva qué.

-¿Y no da miedo?

-Un poco sí (ríe).

-De hecho, usted también diseña ahora ropa para niños.

-Sí, hemos lanzado la primera colección este septiembre.

-Ion Fiz ha diseñado ropa para muñecas, uniformes de trabajo... ¿qué le queda por hacer?

-Me faltaría una colección nupcial grande... ¿qué más? ¡Ropa premamá!

-Le gustan los retos.

-Siempre que me proponen un proyecto me planteo si va a ser bueno para la marca y para crecer, y si es así adelante. Pero también hay cosas a las que he dicho que no.

-¿Por ejemplo?

-La etiqueta de un jamón, no me veo. Sin embargo sí que he hecho un vino para Rioja Alavesa.

-¿Los vestidos que expone en Eibar habían pasado por el Guggenheim?

-Sí, los que se podrán ver aquí son diez vestidos, reflejo de distintos momentos de mi carrera.

-A nivel personal, ¿qué le dice el hecho de exponer su trabajo en Eibar?

-Me resulta entrañable porque yo creo que mi gusto por el diseño empezó aquí. Tengo muchas imágenes, me vienen muchos recuerdos de cuando empezaba, cuando hacía ropa a amigos, cuando uno me decía «hazme un traje de raya diplomática...». Recuerdo los primeros experimentos en mi adolescencia.

-Habla de diseño en una ciudad que hace poco catalogaban entre las más feas.

-Eibar no es nada fea, eso es mentira, tiene mucho encanto (sonríe). Cerca de aquí, en Getaria, tenemos a Balenciaga, y yo creo que no es tan importante el sitio en el que vivas. Nacer en Beverly Hills no te garantiza una destreza con la aguja o dominar los tejidos. En cambio puedes vivir en un pueblo pequeño e industrial como Eibar y tal vez eso te provoca la necesidad de crear más. Dicen que en Eibar hay grandes genios. Yo desde luego oigo bastante por Madrid la frase ¿qué les dan de comer a los de Eibar?, y lo dice gente de Bilbao y de Donostia.

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