Diferentes opiniones en la oposición

EH Bildu se ha mostrado faborable a la propuesta «porque desde siempre hemos tratado de fomentar la participación ciudadana en Eibar», decía la edil Leire Abanzabalegi. «Estamos contentos con este trámite. Ya constaba en nuestro programa electoral municipal de 2015. Lo decimos alto y claro, somos el único grupo que llevaba en su programa la puesta en marcha de presupuestos participativos por barrios». La edil de EH Bildu subraya que «cuanto más cercano, cuanto más basado en la realidad cotidiana del ciudadano sea el proceso participativo, la identificación y la implicación de la ciudadanía será mucho mayor», al tiempo que destaca la inclusión «de nuestra petición de un barrio más, de carácter rural, sobre los siete iniciales que estaba barajando el PSOE», aunque criticaron «la tardanza» en su tramitación cuando inicialmente se abordó su aprobación para julio.

El PNV, por su parte, se abstuvo en la aprobación de la propuesta, tras aclarar que la iniciativa del PSE no era la propia de un presupuesto municipal elaborado de forma participativa, sino que solo se habilitaba una partida presupuestaria para atender a demandas de los barrios. «El concepto que puede aproximarse es el de presupuestos vecinales, porque no se permite que los eibarreses puedan decidir sobre proyectos estratégicos de ciudad». Por ello, la edil de Hacienda de la formación jeltzale, Elena Ibañez, incide en que «el Ayuntamiento no ha puesto en marcha ni un solo proyecto estratégico en lo que va de mandato 2015-2019, y lejos de hacerlo, tampoco permite que la ciudadanía pueda hacer aportaciones para ello».

En ese sentido, Ibañez reivindica la necesidad de hablar de necesidades de ciudad que afectan a toda la población eibarresa. «¿Dónde están los proyectos de ciudad de este Ayuntamiento? Nadie los conoce. ¿Se ha puesto en marcha algún proyecto estratégico de ciudad? Esto se desmorona y no tiene visos de solución». El modelo de distribución económica para cada zona fue propuesto por el portavoz Josu Mendicute. «Inicialmente había una gran inconcreción y desde el PNV planteamos la preocupación de que las zonas más desatendidas no iban a tener una mayor inyección».

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