«Este es un deporte que requiere de ti en todos tus aspectos»

Preparación. Rubén Cruz antes de un entrenamiento. /  MORQUECHO
Preparación. Rubén Cruz antes de un entrenamiento. / MORQUECHO

El eibarrés Rubén Cruz acude este fin de semana a la Copa de España de culturismo que se disputa en Murcia

Félix Morquecho
FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

La región de Murcia se convertirá este fin de semana en sede de la Copa de España de culturismo, una cita que cierra la temporada para Rubén Cruz (Eibar, 1990). A pesar de llevar poco tiempo compitiendo, este año se llevó los títulos de mejor posador y ganador en el campeonato vasconavarro. Esos y otros resultados positivos en distintas competiciones los ha conseguido gracias a una preparación que le exige «las 24 horas, 7 días a la semana, 365 días al año».

El deporte no es nada nuevo para Rubén Cruz, que se enroló en el balonmano eibarrés con la Juventud Deportiva Arrate cuando era aún un niño. «Empecé hacia los 10 u 11 años, a partir del programa Multikirolak» recuerda. En un deporte colectivo de tanta tradición en Eibar se encontró con un grupo que le permitió progresar hasta jugar como extremo en su etapa sénior con el Eibar Eskubaloia, pero llegada la etapa laboral le llegó el momento de dejarlo. Empezó a trabajar como monitor deportivo y en los gimnasios se encontró con algo que siempre le había llamado la atención. «Me gustan las pesas y lo que viene de EE UU, el culto al cuerpo, los clásicos...» explica mientras nombra a Arnold Schwarzenegger y añade de carrerilla los nombre de otros culturistas menos mediáticos, «me llamaban mucho la atención».

Rubén Cruz comenzó a leer revistas especializadas y a entrenarse por su cuenta. Sin embargo, el trabajo en solitario no es sencillo en una disciplina como el culturismo y por eso contactó con su entrenador, el bilbaíno Rubén Fernández. «Fue hace menos de dos años y conectamos bien» recuerda. «Empecé a trabajar con él y yo quería competir. Pero mi cuerpo ha reaccionado de una forma que no esperábamos» explica. El eibarrés comenzó a participar en competiciones de culturismo clásico el año pasado, y se le encienden los ojos cuando habla de unas pruebas en las que un jurado de entre 7 y 9 personas evalúan el estado físico y la definición de la musculatura. «Competir es inexplicable, toda una experiencia. Disfrutas haciendo disfrutar con tu coreografía, tienes apenas dos minutos, tres si hay suerte, para mostrar todo el trabajo que has hecho para llegar ahí».

Con 27 años, el eibarrés es uno de los jóvenes en las competiciones de culturismo clásico. «Mucha gente se introduce en este mundo a través de categorías como 'men physique', y a los que acabamos de empezar en culturismo nos falta ese punto que tienen los veteranos» reconoce.

Factores que no se ven

Entrenamiento, dieta y descanso son las tres patas sobre las que se asienta el entrenamiento del culturista. «Estamos siempre pendientes de estos aspectos, es un deporte que requiere de ti en todos tus aspectos» indica Cruz. A pesar de que desde fuera se perciba como una práctica individual, el eibarrés señala la importancia de contar con un entorno que sople a favor. «Son factores que no se ven. Tener un preparador, una pareja, una familia que apoyan y que están ahí cuando se tienen altibajos es muy importante».

El rigor que plantea esta práctica hace que los factores psicológicos y emocionales se deban gestionar bien. «Cada uno de nosotros tiene una batalla consigo mismo, todos nos volvemos egoístas porque centramos todo nuestro día a día en la preparación. Por eso si alguien no está centrado no le invitaría a empezar. Todo esto no merece la pena sin un objetivo claro».

Alcanzar un físico equilibrado al máximo de sus posibilidades requiere pasar por distintas fases. Rubén Cruz ha llegado a rebasar los 100 kilos y ahora se sitúa por debajo de los 80. «La preparación empieza con seis o siete meses de antelación, y a ocho o nueve semanas empezamos con las cargas y descargas de comida». No es fácil cumplir con unas rutinas que no admiten caprichos, pero preguntado por si todo eso merece la pena, Rubén Cruz responde inmediatamente. «Merece la pena ¡sin duda! Es una cuestión de satisfacción personal y de superación».

Esta semana, el eibarrés partirá hacia Murcia para subir al escenario del Centro de artes escénicas de Torre-Pacheco. Allí se encontrará con el resultado de meses de entrenamiento y preparación, unos minutos en los que deberá convencer al jurado. Pero su relación con las pesas no acabará ahí. «Me veo en esto todos los días de mi vida porque me gusta y me apasiona. Es mi forma de ver la vida».

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