¿Y si se construyera una estación intermodal en la trasera de la estación?

Aitor Olabarria Belar da a conocer una imagen del proyecto de estación intermodal frente a la parroquia San Agustín. / FOTOS FÉLIX MORQUECHO

El arquitecto eibarrés Aitor Olabarria ha planteado esta opción en su proyecto de fin de carrera, que justifica «en la necesidad de expansionar el centro»

ALBERTO ECHALUCE EIBAR.

La construcción de la estación de autobuses en Eibar ha sido siempre objeto de controversia y a lo largo de los últimos años ha recibido diferentes opiniones. Desde el traslado de la estación a Matxaria, unida a la regeneración de toda la zona, junto con un planteamiento consistente en ubicarla en el área de Errebal, así como una propuesta que se decantaría inicialmente por el área de Ardanza, junto con otras más que proponen su mantenimiento en Ego-gain.

La ubicación futura de la estación de autobuses fue también objeto de debate en la pasada campaña electoral, en la que el PSE apostó por su ubicación en la calle Ego-gain, mientras que el PNV propuso una estación intermodal en Matxaria. El tema ha sido también objeto de una encuesta.

Pues bien, el arquitecto eibarrés Aitor Olabarria Belar ha querido abordar el asunto en su proyecto de fin de carrera planteando la creación de una estación intermodal en la trasera de la calle Estación, justo en frente de la parroquia San Agustín y sobre Talleres Arlaz, adentrándose hacia Blas Etxebarria. En este punto, el Plan General del Ayuntamiento plantea la construcción de viviendas y un vial de conexión con Blas Etxebarria.

No obstante, Olabarria propone llevar a cabo una estación de autobuses que ocuparía 2.500 metros cuadrados que se repartirían en dos niveles. La estación iría soterrada «unos pocos metros, siendo vista desde la calle», comenta Olabarria. También plantea un paseo peatonal por encima de la estación de autobús y las vías de tren, de 1.600 metros cuadrados. La justificación de su proyecto se basa en que «Eibar por su importancia en el territorio tiene que plantearse la creación de una estación intermodal por ser de crucial importancia para el futuro de la ciudad pues contribuirá a integrar la red ferroviaria con el transporte de autobuses, así como a establecer definitivamente la relación entre los diferentes barrios con el centro».

Olabarria plantea la creación de siete dársenas de estacionamiento, con salidas de los autobuses hacia Blas Etxebarria. «Tenemos que ser conscientes de la importancia que la accesibilidad tiene, con lo que con este proyecto resolvemos el acceso a la estación de ferrocarril y a la estación de autobuses con claridad, tanto para los peatones como para la circulación rodada». Junto a ello, «la salida de los buses hacia Blas Etxeberria y El Casco posibilita una nueva conexión desde la estación hacia el centro, potenciando más la zona de Errebal», dice el arquitecto, conocedor de las quejas de la ciudadanía referentes a que «siempre hemos oído que en Eibar todas las cosas se organizan en Unzaga. Con este proyecto potenciamos Errebal».

Asimismo, plantea un proyecto que se integra «con naturalidad en la red viaria», en tanto que a la estación de autobuses se podrá llegar desde la propia estación de tren, así como desde Errebal-Blas Etxeberria. «Pero esta independencia en lo que a accesos se refiere, no impide que las dos estaciones haya que verlas como una sola, como auténtica estación intermodal. Creo, además que, la estación de autobuses proyectada potenciaría y pondría en valor la actual estación de ferrocarril, cuya presencia quedaría contrastada por la importancia que en la misma tendría adquirir más tráficos de vecinos de los barrios más alejados que podrían utilizar el tranvía para coger los autobuses. De ahí que durante los fines de semana, con la peatonalización, conseguiríamos una nueva linealidad, desde Amaña hasta Errebal y la estación».

Su proyecto también plantea conseguir un paso peatonal desde Matxaria hasta la estación intermodal, «con lo que conseguiríamos también integrar esta zona en la trama urbana». Finalmente, apoya Olabarria «el mantenimiento de los viejos talleres de Crucelegui y Gil, en donde se podría llevar a cabo su rehabilitación».

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