Carmelo Gómez: «Cuando nos quieren tanto que exigen siempre algo a cambio, ¡cuidado!»

Carmelo Gómez y Anna Torrent son los dos intérpretes que ofrecen este viernes 'Todas las noches de un día'./NACHO GONZÁLEZ ORAMAS
Carmelo Gómez y Anna Torrent son los dos intérpretes que ofrecen este viernes 'Todas las noches de un día'. / NACHO GONZÁLEZ ORAMAS

El Coliseo acoge el viernes la obra recién estrenada 'Todas las noches de un día', con Anna Torrent y Carmelo Gómez

FÉLIX MORQUECHOEIBAR.

Ver en escena a dos intérpretes como Carmelo Gómez y Anna Torrent es una garantía de calidad, pero hacerlo con una obra que aún está arrancando gana un halo de misterio. 'Todas las noches de un día' es un texto contemporáneo que conquistó a sus intérpretes. Este viernes se podrá ver en el Teatro Coliseo a las 20.30 horas (entradas a 20 euros, 14 con Coliseoaren laguna).

-'Todas las noches de un día' es un estreno reciente.

-Muy reciente, de hecho yo creo que todavía huele a pintura. Las puertas se han abierto para el público, pero el espectador todavía no la ha construído porque llevamos solo tres funciones, con la vuestra serán cuatro. Por eso todavía estamos oyendo los silencios, oyendo cada vez menos toses... y está muy bien. Yo tengo mucha esperanza porque es una función que requiere mucha concentración por parte del público, ir al teatro a escuchar, a 'espectar' como decía el otro. Que venga el público porque nos ayuda mucho a saber qué función estamos haciendo y a quitar el miedo a lanzarnos sobre determinadas emociones.

-Leyendo la sinopsis queda mucho en el aire. ¿Qué se puede contar de la obra?

-Es bastante complejo porque en principio es un texto bastante amable, que habla de la belleza y de la necesidad de ese retiro para pensar, ese lugar ideal, verde, que todos requerimos para la reflexión en un mundo de agitación. Es un gran jardín con su invernadero, y allí hay una relación de amor, de pasión imposible. No puede ser, fundamentalmente por una diferencia de clase y una diferencia cultural importante, donde el jardinero se enamora de su señora. Eso es imposible, y sin embargo entre ellos hay... Hasta ahora lo que creía es que entre ellos hay una relación emocional que va a más y entre ellos se cuidan, y se va alargando en el tiempo. Pero llevo tres o cuatro días dándole vueltas a que este tipo de relaciones crea sumisión. Que alguien nos quiera está muy bien, pero cuando nos quieren tanto que siempre nos exigen a cambio algo ¡cuidado con eso! Hay muchas lecturas y yo creo que la función no es solamente lo que parece, sino lo que se puede desentrañar a lo largo del camino. Es un camino que los personajes ya han recorrido y lo rememoran, con lo cual de ese recuerdo tenemos que ver cuánto hay de ese pasado en este presente. Con todo este lío, el espectador tiene mucho que hacer si escucha bien.

-¿Se atrever a ponerle etiqueta a la obra?

-No. Hay quien dice que es policiaco porque todo esto ocurre porque un inspector viene a interrogar a uno de los dos. Pero yo no me atrevo, y creo que la función se salva de las etiquetas.

-Ha comentado la diferencia que separa los dos personajes.

-Sí, son muy contrarios, opuestos, y como tal necesarios para que las cosas funcionen. Lo que pasa es que las imposiciones culturales y de clase hacen que sea imposible algo que tal vez hubiera estado muy bien, porque se quieren mucho desde donde se ven, se tienen mucho respeto, y aunque no puede ser sí se establece una historia de amor ¡y tanto que lo es! Se respetan mucho, pero como en cualquier relación con el paso de los años llegan las exigencias, «si yo te doy esto ¿tú qué me das?», y ahí aparece la segunda parte de este conflicto amoroso.

-¿Qué tal está siendo la experiencia de trabajar con Anna Torrent?

-Trabajé con ella en 'Vacas' hace muchos años, pero prácticamente no coincidimos. Ella tiene esos ojos magníficos, esa actitud ante las cosas, y solo eso hace de ella un ser enigmático y especial. Eso va muy en sintonía con lo que tiene que ser este personaje. Muchas veces una buena elección es muy importante, y en este caso es así porque ella, con su presencia, ya está dando el 50% de lo que tiene el personaje. Eso le hace trabajar con una cierta comodidad, y a mí me viene muy bien estar con gente que esté relajada, que dé serenidad, que tenga mirada. Porque en el fondo este trabajo es eso, no tanto movimientos sorprendentes y grandes virtudes actorales. Yo creo que los dos estamos desarrollando esto sobre el escenario con toda la serenidad del mundo, creo que la pone ella, y para mí está siendo algo muy bonito.

-¿Qué supone el hecho de interpretar la obra de un autor contemporáneo?

-Hablé con Jesús Cimarro, un hombre de teatro de toda la vida, y estábamos buscando un texto que no aparecía. Yo soy muy especialito y no me terminaba de gustar nada. Un día apareció el director Luis Luque y dijo que tenía una cosa... Lo leí y le llame esa misma tarde. Me encontré con un texto fantástico de Alberto Conejero, Jesús lo vio y así es como aparece. La ventaja es evidente. Es un texto que no tiene cincuenta o sesenta sesudos análisis de ningún pope. Entonces, nosotros lo podemos abordar con toda la libertad del mundo, que es lo que deberíamos hacer siempre pero que nunca se hace. Si tú ahora coges cualquier Shakespeare lo primero que haces es remitirte a los sabios que han dicho lo que tenemos que saber todos sobre eso. Los grandes libros están siempre manipulados. Eso a nosotros no nos ha pesado, y nos hemos puesto a trabajar hasta el extremo que yo en este momento estoy descubriendo cosas del texto que me interesa mucho indagar, y que me gustaría seguir compartiendo para ver cómo lo podemos matizar. Para mí eso es una fiesta porque tengo unos años y me apetece no hacer cosas que reafirmen mi carrera, ni ganar premios. Ahora lo que quiero es disfrutar sobre el escenario y sentir que las funciones se hacen con el público.

-¿Cómo le explicaría al espectador qué se va a encontrar?

-Yo creo que se va a encontrar con teatro, teatro de la palabra, un teatro muy sugerente, con muchas emociones en las que se puede encontrar identificado o no. Pero sobre todo es teatro, y teatro es lo fundamental y lo elemental. Una acción se pone en marcha en el silencio en un lugar de rito, que es este espacio al que vamos. Nos sentamos allí y de repente empiezan a aparecer luces y detrás de ellas viene nuestro ser, nuestras grandes dudas, nuestra vida elevada a un lugar poético, que es el texto de Conejero. Eso es lo que se va a encontrar, y yo espero que sea suficiente para que disfrute. Yo creo que sí. Y luego se van a encontrar a un actor con muchísimas ganas de darles todo lo que tengo, sin dejar nada en el tintero como si fuese lo último que voy a hacer en mi vida.

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