Callejero con mucha personalidad

Los nombres del callejero eibarrés recuerdan a personalidades del siglo XX. En la imagen, la calle Toribio Etxebarria.
Los nombres del callejero eibarrés recuerdan a personalidades del siglo XX. En la imagen, la calle Toribio Etxebarria. / FÉLIX MORQUECHO

Los nombres de las calles están dedicados a personajes ilustres del siglo XX

AINHOA GARCÍA MALLOEIBAR.

Detrás de los nombres de las calles de Eibar se encuentran personajes ilustres que fueron muy importantes en nuestra localidad. Aunque muchas veces, no se es consciente de la importancia que tuvieron es preciso dar a conocer su gran aportación en la ciudad armera.

Una de las calles principales de Eibar es Fermín Calbetón, licenciado en Derecho Administrativo y en Derecho Civil y Canónico en 1877 y doctor en Derecho. Tras estudiar en Madrid, se dedicó a la docencia, tras lo cual marchó a Cuba, por aquel entonces colonia española, donde hasta 1887 ocupó la cátedra de Hacienda Pública y Derecho Político Comparado en la Universidad de La Habana entre 1882 y 1886. Calbetón, político, se alineó al partido liberal y el 6 de agosto de 1887 fue nombrado diputado de nuevo, esta vez por su distrito natal, San Sebastián, tras la renuncia del diputado electo, Fermín Machimbarrena. Fue ministro de Fomento entre el 9 de febrero de 1910 y el 2 de enero de 1911 en un gobierno presidido por Canalejas. De su gestión cabe destacar un Real decreto que llevó a cabo su ministerio en fomento de previsión, socorros mutuos, seguro de invalidez y seguros sociales. En lo que se refiere a Eibar, es inevitable relacionar a Fermín Calbetón con la Escuela de Armería, ya que en cuanto Calbetón supo de la idea de la creación de esta escuela se esforzó en obtener las ayudas y solicitudes, y fue el gran impulsor de la misma.

Armeros

La calle Bittor Sarasketa, que sube de Urkizu a Estaziño, homenajea al maestro armero de reconocido prestigio, creador y director de una de las mayores fábricas de armas de Eibar del siglo XIX. En 1899 se asoció, ya que carecía de capital, con Francisco Cortaberría y José Urizar, creando Sarasqueta, Cortaberría y Cía. En octubre de 1906 se quedó él solo con la industria y asoció a sus seis hijos a la empresa. Por otro lado, Sarasketa apoyó desde el primer momento la idea de fundar la Escuela de Armería. Tal y como recoge la web Egoibarra, el experto J.L. Calvó define a Sarasketa como «el más famoso de cuantos fabricaron escopetas en España en la primera mitad del siglo XX».

Otra de las vías cuyo nombre es de una persona que fue importante a principios del siglo XX en Eibar es Eulogio Garate Osoro. Al finalizar la primera Guerra Mundial, la industria armera pasó por una crisis que obligó a buscar nuevos mercados y nuevos productos. Fundador de G.A.C. (Garate, Anitua y Compañía), de manos de Garate, se pasó a fabricar bicicletas en 1927 combinándola con las armas, reconvirtiendo así la maquinaria de fabricación de los cañones en manipulación de los tubos de las bicicletas. Para fomentar el uso de la bicicleta, en 1927, Garate, Hermógenes Larrañaga y Eulogio Bustindui fundaron el club ciclista G.A.C., que más tarde pasaría a llamarse Club Ciclista eibarrés y comenzaron a organizar diferentes pruebas ciclistas.

Industriales

Otro de los personajes más conocidos es Julián Etxeberria, que desde niño mostraba su predilección por la mecánica. Al terminar sus estudios de comercio a los 16 años, empezó a trabajar en una fábrica de cañones de Placencia. Más tarde, la casa G.A.C. solicitó sus servicios, y posteriormente trabajó en el taller de Víctor Mendizabal en San Sebastián, una fábrica donde Etxeberria puso en marcha la pistola 'Campo Giro'. En 1909, tras un intenso trabajo junto a la ayuda de su hermano Bonifacio, consiguió la patente de la pistola automática Star, que después cedió a su padre José Cruz, del taller llamado 'Txantoia'. En 1913, cuando fue requerido por el taller Esperanza para montar una nueva industria en Gernika, le propusieron ser director de la Escuela de Armería. A pesar de que las condiciones económicas no fueran atrayentes, su vocación hizo que aceptara aquel puesto. Aparte de lo que suponía la dirección de la Escuela, también dio clases de matemáticas y tecnología en todos los cursos. De Etxeberria hay que destacar el esfuerzo y la preocupación por la formación industrial y técnica, uniendo la teoría y la práctica. Esto hizo que la Escuela de Armería fuese el mejor de los centros docentes de Mecánica de Precisión y Armería de toda España.

Para acabar con los hombres que tuvieron gran importancia en la industria armera, hay que recordar a Toribio Etxebarria, pensador, político y escritor eibarrés. El Ayuntamiento le nombró hijo predilecto en 1987. A los trece años Etxebarria comenzó a trabajar de aprendiz de grabador. Mediante concurso público optó a la plaza de secretario del Ayuntamiento, lo que le llevó a interesarse por la política y la problemática social y lucha de clases. Mantuvo una actividad muy intensa en la Segunda República y durante la Guerra Civil tuvo que exiliarse , primero, a Francia, y después a Venezuela, donde murió en el año 1968.

Hace escasos años se decidió otorgar también la nueva calle que se había creado en el polígono industrial de Erisono a Iñaki Goenaga, fundador de Tekniker. Ingeniero químico de formación, es ya parte de la historia de nuestro país como un importante promotor del desarrollo tecnológico e industrial.

También deportistas

A pesar de que la mayoría de los nombres de las calles tienen que ver con protagonistas del desarrollo de la industria, también hay otras avenidas que han recibido el nombre de deportistas eibarreses. Claro ejemplo de ello es la calle Indalezio Ojanguren, haciendo referencia al montañero y fotógrafo nacido en Eibar. El diario 'ABC' publicó su primera fotografía bajo el titulo de 'Una inundación ocurrida en Eibar en 1908'. En 1914, con 27 años, Ojanguren decidió abrir un gabinete de fotografía y empezó a realizar todo tipo de encargos: grupos de amigos, bodas, etc. En cuanto a su otra afición, la montaña, Ojanguren fue uno de los pioneros del montañismo vasco, y fue el primer guipuzcoano en ganar el concurso de los cien montes.

En el deporte hay que señalar a Indalecio Sarasqueta 'Eibarko Txikito'. A pesar de haber nacido en Durango, la mayor parte de su vida transcurrió en Eibar. De profesión pelotari, su carrera que comenzo en el año 1876, con 16 años de edad. En 1877 jugó varios partidos en la especialidad de pala, entre ellos contra el hasta entonces invencible, 'Bizimodu', a quien venció.

De la pala pasó al guante en las especialidades del juego y sus variantes. Tras varios años en Argentina, en 1886 volvió a España para retirarse de la pelota profesional. Regresó a Buenos Aires para trabajar como intendente en el Frontón Nacional hasta su cierre en 1894, año en el que regresó a Eibar. En el año 1900, falleció de una tuberculosis en su casa de Elgeta-kale.

Y, en la música no podemos olvidar a Juan Gisasola o en la religión al franciscano Fray Martín Mallea, quienes cuentan con sus calles.

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