El Banco de Pruebas, la primera unión de todos los fabricantes hace cien años

El Banco de Pruebas lleva a cabo la verificación y control oficial de todas las armas / FÉLIX MORQUECHO
El Banco de Pruebas lleva a cabo la verificación y control oficial de todas las armas / FÉLIX MORQUECHO

Un total de 300.000 armas pasan las pruebas oficiales en la planta de Azitain y cerca de 2.000 son inutilizadas al año por sus 15 operarios

A.E. EIBAR.

El Banco de Pruebas de Armas de Fuego, hoy en el polígono de Azitain, cumplió el pasado año cien años, desde su fundación en 1916, en la actual calle Juan Gisasola. Ahora es ¡¡ una empresa de 15 operarios que verifica y controla la producción de armas. Además, la instalación eibarresa es el único centro de verificación de todo el Estado. Un total de 300.000 armas pasan su revisión, al año, por Azitain, mientras que más de 2.000 son inutilizadas.

La importancia de su trabajo es indudable, una vez que cualquier pedido depende de las comprobaciones oficiales que se llevan a cabo en la planta de Azitain. Dependiente del Ministerio d Defensa, su comandante, David Muñiz, habló para DV de los cambios y evolución que han desarrollado en los últimos años. Entre ellos, el más importante ha sido, sin duda, el que una delegación del Banco de Pruebas se traslade a las empresas para llevar a cabo la verificación de las armas, «con toda la agilidad que se gana en la preparación de la logística y transporte». Muñiz decía que «nosotros tenemos que requerir al fabricante del cumplimiento de una legislación relativa a la producción de armas y tratamos que los pedidos puedan salir al mercado con la máxima celeridad».

Hay que tener en cuenta que el primer Banco de Pruebas estuvo instalado en el solar que hoy ocupa el Palacio de Justicia de Txantxa Zelai, para después marchar al polígono de Azitain. No obstante, en 1887, los antiguos fabricantes de armas contaban con un probadero de armas y desde Eibar ya se solicitó un establecimiento oficial, una vez que al igual que en otros lugares europeos donde la fabricación de armas de fuego era relevante, como en Lieja, Saint Etienne y otros sitios, en Eibar se preocupaban de certificar la calidad de sus armas.

En respuesta a la petición, el gobernador de Gipuzkoa estableció un delegado suyo encargado de la gestión del «probadero» y un protocolo de tres pruebas oficiales que se certificaban con marcas de punzón en las armas que las habían superado. Las marcas no estaban homologadas ni figuraban en ningún listado oficial, pero adquirieron prestigio.

El 31 de enero de 1915 se publicó la ley sobre bancos de prueba en España y se estableció la creación de dos, uno en Oviedo y otro en Eibar. La ley no entraría en vigor hasta 1919, después de finalizar la Primera Guerra Mundial. Ese año se dio oficialidad a las instalaciones eibarresas y se abrieron sucursales en las poblaciones vecinas, también con importante producción armera, como Placencia de las Armas y Elgoibar, así como una delegación en la Maestranza de Artillería de Barcelona, en Cataluña.

En 1924 España se adhirió al Convenio Internacional de punzones de prueba europeos, firmado el año anterior, quedando prohibidas armas que no llevaran las marcas de pruebas reconocidas por dicho convenio desde el 14 de abril de 1924. Esto facilitó el tránsito y el comercio internacional de armas a contar con un certificado reconocido internacionalmente. A partir de 1927 se estableció como obligatorio el marcar la fecha en la que se ha realizado la prueba, con un código de una letra mayúscula y un número bajo una estrella de seis puntas. Esta norma se cambió en 1993. «Todas las armas existentes en España deben llevar la marca de su certificación. A partir de aquí se pueden comercializar», decía Muñiz.

Fotos

Vídeos